Seguidores de mis paranoias...

jueves, 27 de agosto de 2015

Trabajar con alzheimer

Una de las cosas de las que he tenido mucha suerte, es que nadie de mi familia ha tenido ni tiene alzheimer. Nunca he convivido con nadie que tenga esta enfermedad.
 
Soy consciente, por noticias y experiencias de otras personas, de lo duro que es vivir con alguien diagnosticado con esta enfermedad.
 
El primer caso de alzheimer de mi entorno lo he vivido con Karate, su abuela lo tiene. Pero no me afecta directamente porque ella vive en una residencia donde van a visitarla casi a diario y oigo conversaciones en las que se cuentan cómo evoluciona... o des-evoluciona. Pero jamás he ido a visitarla, no la conozco, no me conoce y, de conocerme, no me recordaría.
 
Y ahora sé, en primera persona, qué difícil puede hacerse para las personas que tienen a alguien con alzheimer a su cargo o en su entorno, lo cuesta arriba que puede llegar a hacerse.
 
En mi nuevo destino laboral, cuando me presenté, me dijeron que iba a estar en la misma oficina con una mujer, a menos de dos meses de jubilarse, que tiene síntomas de tener alzheimer pero que no se lo han diagnosticado. Me pidieron que, por favor, tuviese mucha paciencia, que era super buena mujer, pero que pregunta mucho una y otra vez las cosas y, aunque les doliera en el alma, no le dejaban hacer casi nada porque lo revolvía todo y había que deshacer lo ya deshecho.
 
El lunes la conocí. Ciertamente es el amor hecho persona. Es tan buena que me dan ganas de abrazarla cada mañana cuando entra en la oficina. Es como una mami... pero una mami que no sabe quien soy.
http://www.lamarihuana.com/etiquetas/alzheimer/
 
El primer día que se presentó de las vacaciones, habló de su verano. Nuestro compañero le preguntaba sobre su familia y vacaciones y ella tenía problemas para contestar a muchas preguntas. Cuando se bloqueaba, él decía: oooh, no te preocupes, ¿pero tú bien? Y entraban un poco en bucle. Son super amables y les observaba con admiración por cómo le restaban importancia a detalles olvidadizos y repetir lo mismo.
 
Luego sacó su agenda y tenía todo lleno de notas, contraseñas escritas, pasos a seguir y post-it encima de más notas. Algunas escritas por ella, pero casi todas las notas estaban escritas por la compañera de curro que conocería al día siguiente, todavía de vacaciones. Yo trabajé mucho en otra oficina y sola, así que tuve poco tiempo para estar con ella y saber qué trabajo estuvo haciendo tantas horas en el ordenador.
 
Al día siguiente conocí a la compañera que me faltaba. Es tan buena que también me dan ganas de abrazarla cada mañana. De verdad que tengo suerte. Super pacientes y buenas personas. Además mi nueva compañera es muy asertiva, desborda simpatía y tiene muchísima empatía. Me dijo, después de hablar un rato del lugar, de lo que se trabaja y de unas pocas cosas personales, que por favor tuviera paciencia con la mujer.
 
Al volver a la oficina nos la encontramos con problemas para encender su ordenador y vinieron de informática. Se había olvidado su contraseña y bloqueó el equipo. El día anterior resulta que no se conectó y lo tuvo con el primer pantallazo todo el día. Se pasó la mañana mirando su agenda, el pantallazo y hablando con otras compañeras del edificio sobre las vacaciones. Me sentía mal porque me decía: "te puedo ayudar" y yo le contestaba que no se preocupara y se volvía a sentar en la silla a mirar el pantallazo.
 
Durante las mañanas hablamos un poco más, porque la otra compañera viene y pregunta. Son amigas. Algunos ratos que voy a la oficina a pasar datos al ordenador, la mujer me dice, al ver que yo no paro de trabajar, que ella tampoco puede estar sin hacer nada. Pero realmente... no puede hacer nada. Y se le olvida que tiene que hacer algo.
 
Ayer sali a desayunar, dejando unos papeles a mi compañero pendientes de buscar, porque yo no tengo la llave de uno de los despachos. Le avisé que dejaba todo en manos de él. Pues, al llegar de desayunar, me dijo que fuera corriendo a buscar los papeles que él no tenía nada. Fui corriendo a él, a pedirle al menos la llave y hacerlo yo, y me dijo que ya lo había hecho y que ella apuntaba las tareas en notas pero se olvidaba de tirarlas, las lee y cree que todo está pendiente. Y claro...voy a la oficina y le digo: "Aaay, no te preocupes si ya lo ha hecho él" con la mayor de las sonrisas y quitándole hierro al asunto. Y con otra carpeta. Y con llamadas...
 
Al rato me la vi dando vueltas al ratón del ordenador mirando fijamente a la pantalla. La observé. Más de un minuto. Me acerqué detrás suya y vi que la pantalla estaba apagada:
 
- ¿No va?
- No. No sé qué le pasa.
- A ver... ¡mira! Está hibernando. ¿Ves esa luz que parpadea? Hay que darle otra vez al "on".
- Ahora sí. Qué bien, ya se enciende.
 
Miro la sesión y no necesita contraseña. El informático el día anterior le quitó los accesos y contraseñas, hasta la red. Es un ordenador en el que no se puede trabajar, sólo tiene el ¡bloc de notas! Y pensé: "lleva toda la mañana mirando hacia esa pantalla y haciendo clicks a ¿qué?". Preferí no pensar. Le dije que podía cambiar de usuario en mi ordenador y ponerse en su sesión y, al menos ver las noticias, pero no quiere.
 
Cuando no estoy archivando, estoy con ella en la oficina. Hablamos un montón. Me sigue las conversaciones y yo a ella, todo normal. Pero, de repente, me pregunta:
 
- ¿Qué día es hoy?
- Es 27, jueves.
- ¿De septiembre?
- Jajaja, no, ¡ojalá! De agosto. Todavía estamos en agosto.
- Aaay, jajajaja, qué cabeza. Y son las 11 -como me preguntaba mucho la hora estos días, puse el reloj/radio/despertador de números enormes en su mesa. Mira mucho la hora-
 
Luego me la he vuelto a encontrar con el ratón dándole vueltas y mirando al pantallazo. Y se ha repetido la conversación de ayer.
Luego me ha preguntado otra vez la fecha. Le he dicho 27. ¿De septiembre? No, de agosto. Y ha girado el calendario y ha marcado el día.
 
Luego han llamado y ha dado el número de teléfono de nuestra compañera, que yo no tengo todavía. Cuando ha colgado le he preguntado si me podía repetir el teléfono para tenerlo yo también.
 
- ¿Qué teléfono?
- El que le acabas de decir :D
- No he dicho ningún teléfono.
- ...Mmmm... -voy a su agenda- ¡Ah! Mira, este teléfono. No te preocupes, quería este teléfono.
- Pero si no he dicho ningún teléfono.
 
Hace un rato estaba esperando una llamada de mi compañera para ir a la cafetería a por una coke. Me ha llamado cuando estaba archivando y no he escuchado el teléfono. Mi compi me ha mandado un whatsapp:
 
"Te acabo de llamar y tu compañera no te conoce jajaja. Me ha dicho que no hay ninguna Maria. Ni -mi apellido-"
 
He ido a la oficina tras leer el mensaje y le he preguntado si me habían llamado, que estaba esperando una llamada. Me ha dicho que no había llamado nadie. "¿No? Bueno, no pasa nada, iré para allá a ver si la veo". Luego mi compañera me ha dicho que me ha descrito: "¡Sí! La de gafitas, morena...¿no?". Y que no me reconocía.
 
Ahora mismo la tengo en frente y está tecleando en el ordenador, pinchando con el ratón algún lugar de la pantalla y dándole vueltas. No sé qué hace, ni qué se le pasa por la cabeza. En su ordenador no hay programas ni puede hacer nada.
 
Acabo de levantarme y le he preguntado si necesitaba ayuda. Estaba haciendo click la barra de herramientas (sólo tiene el inicio, pero no pulsaba ahí). En la pantalla sólo tiene 3 carpetas: Mi PC, Mis Documentos, Papelera de Reciclaje.
 
- Quiero apagarlo.
- Ah, mira, vienes aquí "inicio" y "apagar". Es lo primero que sale abajo.
- Oh, gracias.
 
Y lo que más me apena es que ella no es consciente pero sí es consciente. No sé cómo explicarlo. Ella sabe que antes hacía más cosas y ahora la morena de gafitas le dice cómo tiene que apagar el ordenador, le hace su trabajo y aunque dice que puede ayudar, se queda sentada esperando ayudar, diciendo que no puede estar sin hacer nada, frente a un ordenador con el que no puede hacer nada. Abre y cierra el cajón. Lee la agenda. Pasa hojas.
 
Se me hace duro. Y solamente llevo cuatro días trabajando frente a ella. Me dicen que era super trabajadora y una máquina. Yo sólo veo a una mujer que quiere, pero que no puede. Que está, pero que no está. Con el ordenador apagado. Y otra vez ha abierto el cajón. Y otra vez está con la agenda. Y está subrayando una nota. Y otra vez ha abierto el cajón. Y mira su ordenador apagado. Y vuelve a abrir la agenda.
 
Y así hasta la hora de salida.
 
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jueves, 20 de agosto de 2015

Momento de cambios

Estoy desaparecida por dos razones:
 
  1. Cambio de destino laboral: lo que ha supuesto un cambio de jefes, del tipo de trabajo y del volumen de trabajo...¡¡NO PARO!! Como estoy aprendiendo todo lo que tengo que hacer y varios de mis compañeros (a los que no conozco todavía) están de vacaciones, pues voy aprendiendo todo con cuentagotas y cada día es una aventura.
  2. Sigo sin tener ordenador en casa, en el móvil y la tablet da pereza actualizar.
 
Ahora sí es oficial también: soy universitaria. Ya he pagado la matrícula (bueno, dos asignaturas convalidadas, a ver si me dan la beca, que todavía no he pagado la matrícula inicial 1290€!!!!!!!!!!!!!!!!!).
 
No tendré tanto tiempo para estudiar como en la otra oficina, donde no sabían ni que existía, literalmente. Mi despedida fue super triste. Pero no triste en plan de llorar, después de siete años con ellos, más bien un "menos mal que me voy de aquí".
 
No es que me trataran mal. No. Es que no me trataban. Cuando me despedí del jefe de la sección, tras siete años bajo su cargo, me dijo haciéndose el apenado:
 
JEFE: Bueno, estos dos años no te podrás quejar de lo bien que te hemos tratado. Y nos hemos visto poco porque estuviste mucho tiempo de baja y luego fuera 6 meses por estudios...
MISAOSHI: ... llevo 7 años aquí y sólo me di de baja 15 días por accidente hace dos años y los estudios fueron 3 meses...
JEFE: ¿Sí? Pero bueno, lo importante, te hemos tratado bien, te vas porque quieres.
MISAOSHI: Sí, es sólo que necesito un cambio.
JEFE: ¿Pero a ver por qué te vas?
MISAOSHI: Porque aquí no sabéis ni mi nombre, no avanzo, no me tratáis ni bien ni mal, simplemente no me tratáis, me margináis, no existo, no me dan ganas de venir, me ponéis de mala ostia, no se me tiene en cuenta ni para ascender ni cursos ni expediente, ni si quiera sabes que llevo aquí más años que tú... No sé, es que siento que necesito un cambio.
 
Nada más presentarme en mi nuevo destino me me dijeron que el trabajo era mucho y contínuo, pero que podía tomarme descansos, que era muy necesario porque tras 3 horas haciendo lo mismo se nubla la vista y yo me lo tomé a guasa pero, de verdad, tras semana y media realizando lo mismo sin parar, necesito dos cafés y una hora de gimnasio por lo menos. 8 horas leyendo nombres sin parar agota, a las 3 horas comienzas a mezclar nombres y apellidos.
 
Tampoco me ponen problemas para estudiar por el horario o si tengo que salir antes un día o ir al médico, así que genial. Todos los que me preguntan dónde me han mandado y les digo el nombre de la sección, me felicitan y me dicen que los compañeros son geniales. Y por ahora, los que he conocido, no puedo estar más de acuerdo.
 
Estoy muy contenta con el cambio, me supone no tener tiempo para pensar. Lo mejor es mirar el reloj y que sean las 14h. ¿¿CUÁNDO FUERON LAS 12?? Se me pasan las mañanas tan rápido que ¡¡ya estamos a jueves!! Me encanta.
 
El cambio ha sido muy grande y positivo, me da igual no tener todas las mañanas libres para actualizar el blog y estudiar la carrera porque  mis jefes pasan de mi y por hacer algo, para eso tengo mis ratos libres. Ahora mismo el trabajo y ascender no es una prioridad, se lo he dado a los estudios y lo que realmente me gusta, pero necesito sentir que en mi trabajo soy valorada como persona y como trabajadora, que me respeten, que me traten como a uno más. Al fin y al cabo es donde paso la mayor parte de mi tiempo... y debería formatear mi portátil y tener ordenador en casa, creo que es prioridad urgente.
 
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miércoles, 5 de agosto de 2015

Sobre cómo subir el Monte Fuji (3770 m) y casi morir en el intento

Una de las cosas que estaban en mi lista de "cosas que hacer antes de morir" era: SUBIR EL FUJI. Un enorme volcán cuya cumbre alcanza los 3.776 metros de altura.
 
Es un símbolo del país Nipón. Está en su arte. Está en su cultura. Está en su historia. Está a la vista de todo el que va. Es accesible para todos los públicos. Aunque sólo pueda subirse por no expertos en julio y agosto, puedes ir todo el año en autobús para poder apreciar las vistas desde la 5ª estación.
 
Tenía que subirlo. Era el mayor motivo de este viaje. Cuando me torcí el tobillo en Miyajima y pensé que me había hecho un esguince, sólo el pensar que no iba a poder subir el Fuji me provocaba una rabia y unas ganas de llorar alucinantes. Era mi meta. Era mi regalo. Era el día de mi cumpleaños y yo quería regalarme por mis 29 añitos mi gran reto del año (no era matricularme en la universidad, era subir el Fuji xD).
 
Ignoraba que ese día se iba a convertir en cómo celebrar un año más en la cima y luego olvidarse de cumplir otro. Lo único bueno es que jamás tendría la depresión de los 30 años porque no iba a llegar :D
 
Nos levantamos a las 5 de la mañana. Nos vestimos y fuimos directos a comprar desayuno y bebida fría para la gran excursión. En Japón a las 4:30h sale el sol... así que pudimos apreciar de camino a la estación de Ueno que el día prometía.
 

Por descontado, desayunamos nada más nos subimos al autobús...
Reservar el autobús desde internet es harto sencillo, te metes en esta web, rellenas los datos y te dicen que presentes el papel imprimido en la taquilla donde pagarás los asientos...
 
Bien...¡¡primero tienes que encontrar la taquilla!! El día anterior habíamos ido a Shinjuku para ver qué salida era la West y al ver lo fácil que era localizarla seguimos el viaje hasta Shibuya felices.
Tendríamos que haber salido y quitarnos lo que hicimos a 20 minutos de la salida del autobús...
 
No hagáis lo mismo que nosotros (cruzar Shinjuku 2 veces y rodearlo en 10 minutos preguntando a 3 personas).
Os digo: cuando salgáis por la West Exit, veréis en frente en una estación de autobuses. Esa no es. No crucéis. NO ES ESA. Seguid la acera en dirección a vuestra izquierda, la estación de buses ha de quedar siempre a vuestra derecha. Luego os encontraréis con unas taquillas y una parada de buses, ahí no es. Cruzad el paso de cebra que hay frente a esas taquillas. Os encontráis con el Yodobashi Camera en frente. Seguid la acera de frente. Y hay más taquillas a vuestra izquierda y unos paneles luminosos con más paradas de bus. Son esas.
 
Desde el autobús, al poco de salir a la carretera, ya podíamos ver el Fuji despejado, despertándome unas buenas vibraciones que me obligaban a emocionarme más y más a medida que nos acercábamos y lo veíamos más y más grande.


Ya en la quinta estación, nada más bajar del bus, podías hacerte una foto con la fecha que inmortalizaría el día de tu muerte ascenso al monte :D

 

Compré una botella de oxígeno, que con mi recién adquirido asma no quería arriesgar. También unas postales para enviar desde la cima.
 
Estaba todo despejadísimo. Era una pasada. De la quinta a la sexta estación tenías que subir y bajar cuestas poco empinadas. La gente que bajaba de la montaña y venía de ver el amanecer ¡¡estaba destrozada!! Un mal augurio, aunque en ese momento para nosotros no era nada duro y podíamos disfrutar de unas vistas espectaculares de Kawaguchi y los lagos. Podías ver hasta el mar.


En la sexta estación hay unos señores que te paran y te piden 1000 yenes por persona, como voluntad obligatoria, te dan una entrada (con la clave del wifi... hay wifi en el Fuji aunque no lo comprobamos) y una chapa para recordarte de por vida que has contribuido a la conservación de la montaña. También hay unos baños de festival (de esos de plástico) con una ranura para pagar que no funcionaba y meé gratis.
En la 6ª Estación, la caseta es la de los señores cobrando.
Había planitos donde podías ver donde te encontrabas y ver el recorrido que te faltaba por hacer, que en ese momento era todo. Pero cuando el buen tiempo acompaña, lo ves todo de color de rosa. Hacía calor, estaba todo despejado y ¡¡estábamos subiendo el Fuji!!


Teníamos que subir por el Yoshida Trail.
El camino de la 6ª a la 7ª estación eran todo escaleras y cuestas. Las escaleras eran una jodienda, pero sí es cierto que cuando llevas cuestas y cuestas y cuestas sin parar, agradeces un escalón donde la diferencia de altura y hacer otro tipo de paso ayuda a cansarte un riñón pero al trabajar otros músculos, como que los agotados se cansan menos. No sé, a mí no me funcionó porque eran un cojón y super altos. Parece mentira que lo suban japoneses que son tan pequeños. Incluso niños. Algunos escalones eran altos como mesas de centro y podías sentarte ya que quedaba a la altura.

Una Misaoshi salvaje montañera.
 Había maderas y hierros protegiendo el camino de corrimientos. En esta foto podéis apreciarlo:

Las escaleras están tras esos caminos de hierro oxidado.
 
Tardamos bastante en llegar a la séptima estación. Estaba lejitos. Y empezábamos a ver las primeras nubes que se quedaban pegadas a la montaña. Llegaban super rápido y de repente, todo lo que estaba despejado, tenía una nube pegada que la habías visto llegar a una velocidad que ni Goku con su nube Kinton.
 
Una vez llegas a la 7ª estación, donde te has hartado de subir cuestas y escaleras, cruzas la caseta de habituallamiento y te encuentras con esto:
What??? Que tengo que escalar???
A medida que escalabas las nubes empiezan a ser más y más grises. Todavía hace sol y el cansancio no te deja notar el frío, hasta que nos parábamos un poco.. El viento también empieza a notarse.
Veíamos zonas donde todavía había restos de la nieve primaveral, así que evitaba hacerme ilusiones con el calor y al llegar a la 8ª estación, eterno camino, por cierto, escalando casi sin tregua, me puse el chubasquero. Y MENOS MAL.
 

Todavía hacía algo de sol y no estaba mal. Había leído que una vez llegabas a la 8ª el camino era muy empinado (más escalada) pero era ya menos distancia y el pensar en el final lo volvía menos duro aunque no podíamos decir lo mismo de la escalada... Tenía guantes, pero por suerte las rocas no cortaban y no los saqué

Seguimos, sin hacer parada, para llegar a la 9ª estación, que veíamos las nubes muy cerca.
Escalón a escalón, roca a roca, llegamos a la...¿¿¿8ª estación??? ¡¡LA OCTAVA ORIGINAL!! O sea, que era la segunda octava estación...
Las nubes pegándose a la montaña peligrosamente.
 
Seguimos caminando escalando. Entre brutal y brutal rocaje, había alguna cuesta con escaleras de esas horribles enormes. No podía más. Empezaba a hacer un viento que daban ganas de abandonar. El clima empezaba a dejar de acompañar. Las nubes cada vez eran más grises y densas sobre tu cabeza. Dejamos de hacer fotos por el camino porque...¡¡necesitábamos las manos para seguir subiendo!! El viento me daba miedo y cada rágafa de vientaco me obligaba a agarrarme a la roca. Empezaba a estar resbaladiza de la llovizna (esa que no moja pero cala ¿?) y no me gustaba la idea de encontrarme en medio de una tormenta a más de 3000m de altura. Ya había insuflado oxígeno porque me daban de repente dolorcillos de cabeza y tenía que parar cada poco para respirar. Desde que tomé el oxígeno dejaron de darme los micro-dolores de cabeza, aunque tenía que seguir habituando a mis pulmones a cada nueva altura.
 
Vimos la 9ª estación y apretamos un poco el paso (lo que pudimos) y cuando llegamos al cartel...¡¡¡PONÍA 8'5 STATION!!!
 
¿PERDONA?
¿Y LA 9ª ESTACIÓN?
 
¿POR QUÉ? ¿QUÉ HEMOS HECHO PARA QUE NOS HAGÁIS ESTO?
 
En la guía pone que hay diez estaciones y nos encontramos con tres octavas estaciones :(
Había un camino que llevaba al camino de bajada y estuvimos pensando el cogerlo. La lluvia y viento iban a peor y la gente también se lo pensaba. Éramos pocos los que subíamos y algún loco bajaba por el camino de escalada de subida, no sé cómo lo hacían porque era peligroso, creo que volvían para coger el camino que teníamos a la derecha porque, si te pasas la oportunidad de cogerlo cuando se unen, ya has de subir hasta el final o bajar por donde has subido... y no lo recomiendo (y menos con viento y lluvia).
 
Así que seguimos sufriendo hasta llegar a la 9ª estación. Sólo queda una. ¡¡¡¡¡600 metros!!!!! Veíamos el torii. ¡¡LO VEÍAMOS!! Sólo teníamos que llegar. Seguimos escalando... 400 metros... con lluvia fuerte y viento huracanado, agarrándome a cada ráfaga como el aberroncho, pero estábamos llegando. Nos encontramos con otra microestación. No podíamos parar porque nos calábamos y teníamos que llegar...Y vimos un cartel que ponía 200 metros y el torii parecía que lo fueses a tocar a la que estirabas el brazo. Nos animamos. Sólo 200 metros. ¡¡200 metros solamente!!
 
Y de repente nos encontramos con los 200 metros más duros de toda nuestra vida. Subías pero no subías. Pasaban segundos entre paso y paso. 200 metros de puro rocaje. Lluvia aplastante y ráfagas de viento que te obligaban a parar y agarrarte a lo primero que pudieras. Las rocas resbalaban. Teníamos frío. Estábamos calados. Estábamos cansados. Estábamos hambrientos. Estábamos a punto de morir y ¡¡¡NO LLEGÁBAMOS NUNCA!!! ¿¿200 METROS?? 200 metros es menos de lo que hay entre mi casa y el supermercado. 200 metros es el tiempo tiempo de cambiarte de carril en la autovía cuando ves tu salida y estás a punto de pasártela.
 
Nuestros 200 metros eran para atrás. Cuánto más subíamos más lejos estábamos. Era como vivir al revés. Nuestro deseo no era llegar a la cima, era volver a nuestra casa y descansar en paz. No podíamos seguir.
 
En una de esas interminables rocas miré arriba y vi a Karate apoyado en una estatua. ¡¡ESTABA A DOS PASOS ETERNOS DEL TORII!! Saqué el móvil con mis manos temblorosas y le hice la única foto que hay para probar que estábamos en la cima. ESTÁBAMOS EN LA CIMA. Yo no tengo foto xD. No teníamos fuerzas. Ni caras para posar. Ni el clima nos dejaba.
 
No le véis la cara, pero es de puro sufrimiento.
Entramos en el primer lugar seco que encontramos, no había que pagar (aunque había leído que había que pagar en esos lugares por descansar... habría pagado lo que fuera en esos momentos).

Comimos unos spaguetis boloñesa que yo no pude porque tenía el estómago cerrado de lo cansada que estaba. Me obligué a comer un poco y tuve que dejarlo. Bebí mucha agua, eso sí. Y comimos el trozo de pastel que nos acompañó, el cual soplé las velas de una aplicación del móvil de Karate y me cantó cumpleaños feliz. Estábamos vivos...


Teníamos mucho frío porque estábamos mojadísimos de la lluvia. Iba a mandar las postales pero ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡pedían 1200 yenes por enviar cada una!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Así que las rellené y me propuse mandarlas cuando llegáramos abajo (adelanto ya que no las envié, aunque han subido el Fuji).
Miré fuera y estaba granizando una burrada y los vientos arrastraban a las personas que estaban entrando. No auguraba nada bueno la bajada y teníamos miedo de salir.
 
Tardamos 4 horas y media en subir a la cima. La gente tarda 5 ó 6 horas. Nosotros, aun parándonos un montón, tardamos poco. Uno de los motivos era no hacer paradas para comer y descansar un rato en cada punto, en parte porque no lo necesitamos y en parte porque veíamos que el tiempo iba empeorando. Cuando salimos de Tokio sabíamos que iba a haber nubes y sol porque en la web del Fuji ponía sol y algo nublado y que la posibilidad de llover era alta pero por poco tiempo. Justo nos pilló en la cima.
 
En una de estas que ya habíamos descansado una horita nos dispusimos a bajar. La tormenta no mejoraba y nosotros queríamos volver.
 
Nos dirigimos hacia el comienzo del descenso. Karate vio el cráter desde el camino, yo no me fijé porque todo era una nube y sólo veía la nube, él se fijo más a fondo y dijo que se veía el interior del cráter bajo la nube. Yo lo vi pero no lo asocié. Sólo asociaba la bajada con el final de mi vida.
 
Llovía un montón y no se veía a cuatro pasos. Estábamos dentro de una nube de lluvia y viento a 3770 metros del nivel del mar. Cuando empezamos a descender la primera cuesta empinada, sin nada donde agarrarse y sin un delimitador del camino (una barrera o algo) con un suelo de piedra volcánica resbaladiza a cada dos pasos... y viene una ráfaga de viento que nos obligó a agarrarnos a la pared de nuestra derecha, yo me bloqueé.
 
Me bloqueé. Pero literalmente. Bloqueada. Mi mente me dijo: HASTA AQUÍ.
 
No podía ir ni para alante ni para atrás. Sé que Karate se asustó al verme y sé que mi cara era de terror. Pero yo sólo noté un viento que me empujaba al suelo y me arrastraba hacia el abismo. Así que en el momento en que la ráfaga se extinguió subí corriendo sin fuerzas (y Karate detrás xD) hasta llegar a la zona de descanso de donde habíamos venido. Me negué a bajar sin un palo (compramos un palo de madera con una bandera de Japón que ponía TOP OF MT. FUJI, un recuerdo de la cima = 1000 yenes y una buena inversión) para apoyarme y también me negué a bajar si no ibamos con un grupo que me diera seguridad. No podía negarme a bajar si no paraba la lluvia y granizo porque no iba a parar hasta el día siguiente.
 
Así que en cuanto vimos que un grupo se preparaba con sus bastones, chaquetas, chubasqueros y mochilas de alpinista, nos pusimos detrás de ellos xDDDD antes les pregunté en mi perfecto spaninglish "can we go down with you?" y ellos que yes que yes.
 
Y efectivamente, seguían la lluvia y las rágafas pero al ver a otros sufriendo y resbalando como nosotros, ese saber que si nos pasaba algo a Karate y/o a mí iba a haber gente que pudiera reclamar un helicóptero o al ejército de tierra japonés, me sentí más segura. Fue muy dura y no fue hasta llegar a la altura de la 7ª estación, que no paramos a observar que entre las nubes se veían claros y aproveché para dejar uno de los Diablos que traje conmigo. Perdóname JuanRa, pero las fotos de la cámara siguen en la cámara.
 
Y así, dos horas más tarde, nos encontramos en la sexta estación (la gente normal tarda 4h en bajar...nosotros no descansamos ni para quitarnos las piedras de los calcetines). Miramos alucinados el reloj porque no creíamos que fuese tan pronto (las 17h)... ¡¡nos daba tiempo a coger el último autobús a Shinjuku directo!! Teníamos JRPass para ir en tren y ahorrarnos una pasta... pero a mí me dices en ese momento que haga 2 transbordos y te meto una ostia que lo flipas (aunque íbamos con esa intención, no pensamos que lo pasaríamos tan mal).

Durante el tramo entre la 6ª y 5ª estación, subían niños y adultos (suponemos que al mirador, porque algunas iban con falda y zapatos de mentira), había gente también preparada para subir a la cima y no entendíamos por qué, con el mal tiempo, querrían arriesgarse. Poca gente, hay que decir. ¡¡Pero estaban locos!! El clima estaba empeorando más.
 
Así que a 40 minutos de la salida del bus, compramos los billetes. Fuimos al baño. Descargué tanto los intestinos como las piedras de los zapatos, me cambié de camiseta y chaquetilla y hasta me lavé la cara.

Al salir del baño, Karate me dijo que, mientras se estaba quitando las piedras de los zapatos, un ¿holandés? (no me acuerdo la procedencia xD) le preguntó qué tal la subida, que él iba a subir ahora, y él le respondió que mal y que tuviera cuidado (todo esto en spaninglish... a saber xD) y que entendió que el otro le dijo que ponía que iba a despejar para ver el amanecer.
Amigo, no eran las 18h y ya estabas pensando en las 4h a.m.... CABEZA. Estaba granizando en la montaña. Si llegas verás salir el sol, pero habrás sufrido escalando y las horas que quedan... si no te das media vuelta por lo peligroso que se convertía, como hacían algunos.
 
Increíblemente a las 20:40h estábamos en el hotel, con el estómago lleno y dispuestos a descansar hasta que vi mi maleta y no quería mezclar la ropa, olía mal y seguía húmeda... fui a poner una lavadora y claro, pues ya la secadora y ... cuando me di cuenta eran la 1h a.m. Con todo el cansancio que llevaba mi cuerpo cayó muerto en la cama.
 
Y al día siguiente nos la sudaba todo. Ni alarma ni pollas. Habíamos sobrevivido al Fuji y teníamos toda la ropa limpia. El resto daba igual. Nos quedaban 5 días en Tokio y como si no salíamos del hotel en todo el día.
 

Viaje a Japón 2: Kamakura y Enoshima

En este viaje quise dejar Tokio para el final. Nos alojamos 7 noches en el Hotel MyStays Ueno Inaricho, a 5 minutos caminando de la estación JR de Ueno (sólo 2 min. del metro Inaricho), desde el cual se puede ir caminando a Akihabara en 20 minutos y a Asakusa en 15.
 
El martes 21 de julio teníamos programada una excursioncita a Kamakura. Mi idea principal era realizar la ruta de 3h para ver todos los templos.
Karate ya había estado y me dijo que algunos templos eran muy pequeños y había que caminar mucho, a pleno sol con esa humedad que ya al salir de Tokio nos estaba apagando, y que los que valían la pena eran pocos. Le hice caso y sólo hicimos una rutilla de una hora subiendo más montaña (el camino estaba en bastante mal estado, la gente va por la carretera, nosotros fuimos campo a través xD) para ver dos templos, aunque me hubiera gustado ver el de la cueva y el zen.
 
No le di mucha importancia a ver sólo un par porque entre el calor, la humedad, la idea de ir luego a caminar más por Enoshima y que, al igual que en España no hago turismo de iglesias, en Japón si quieres ir a ver todos los templos te da un chungo. Entre Kioto, Nara y Nikko te puedes sobresaturar, así que con ir a ver el Buda gigante y dar un paseo me conformaba. Encima, al día siguiente teníamos que subir al Fuji, mejor no abusar de caminar...
 
Salimos temprano del hotel e hicimos lo habitual: desayuno en el tren. ¡Los batidos de fresa están riquísimos!
 

El primero al que subimos fue al Sasuke Inari Jinja. Es muy bucólico, como estar en Fushimi Inari, escaleritas y Toriis en medio de la montaña. Por el camino veíamos estos cartelicos de aviso, que no dejan de ser curiosos para los turistas:
 
La verdad es que el paseito por los Toriis era muy bonito y al llegar arriba tenía una zona super chula con un montón de kitsunes y deseos de la gente:
 
Desde ahí subimos las escaleras, que se ven en la última foto, hasta que visiblemente se termina el camino. Cruzamos la montaña subiendo por un caminito de cabras, del cual apreciabas las pistas del camino por alguna calva que te encontrabas y una barra de hierro para agarrarte en algún lugar resbaladizo. Fue un poco dura la subida, aunque era rápido de hacerse, era fácil espiñarse. La bajada fue más amena.
 
Nada más bajar del monte seguimos la calle y llegamos a la zona del Buda (Daibitsu), en el Templo Kotokuin.
 
Entramos dentro del Buda (por 20 yenes se puede) y vimos cómo estaban ensambladas las piezas.
 
Luego de mirar un poco la zona volvimos a la estación, que hacía calor y quería un poco de playa.
 
Fuimos a Enoshima desde Kamakura en la línea Enoden. Es un tranvía super colorido que no está incluido en el precio del JR Pass. Hasta las papeleras son coloridas.

Para ir a la isla hay que caminar un rato calle arriba hasta llegar al puente que une la playa con la isla. Aprovechamos para comprar helado y bebidas para el camino.
Caminando por el puente pudimos ver el Monte Fuji de fondo, con un par de nubes y pensamos en las ganas que teníamos que llegase el día siguiente para verlo en directo:
 
 
La isla es muy pequeña, se puede subir hasta arriba caminando o en escaleras mecánicas. Nosotros cogimos las escaleras mecánicas y luego de bajar caminando, quise hacerme una foto en el torii y subimos unas escaleras... hasta llegar al primer templo al cual llegamos pagando por subir las escaleras mecánicas. No recomiendo pagar porque no son tantas escaleras. La gente es super vaga. Nosotros las cogimos porque lo recomendaba una chica "por el calor, el cansancio, son un huevo, etc...". La verdad es que no sé qué clase de turismo hace la gente, pero es que caminar 10 minutos no lo encuentro una razón para quejarse.
 
Sabía que había unas cuevas con dragones y tal dando un paseo por la isla, pero como no vimos de primeras ni entendíamos los carteles, tampoco buscamos mucho y lo dejamos pasar. Ahora miro este blog y me arrepiento un poquito: Encantos de Japón.
 
Las vistas desde la primera parte de la subida eran chulas, las de arriba del todo era sólo el mar. Tenían un mirador muy relajante, con vistas al mar (nada más), pero con tanto sol me daban ganas de bajar rápido. Tampoco me pareció una isla reseñable aunque tuviera un templo, un edificio moderno en la cima, escaleras mecánicas, mil tiendas y un acuario en sólo 4km de diámetro. Todo para sacar dinero, is Japan. Quizás si hubiésemos visto las cuevas subía mi impresión positiva.
Llamadme rebelde, pero soy mallorquina, he visto paisajes costeros maravillosos y Enoshima en comparación no le llega a la suela a ninguna zona de Mallorca, ni al paseo marítimo de  Palma, oiga (que es una mierda, pero la catedral le da caché).
 
Vistas desde el primer templito.
Pescadito y tal, es una isla. Había un montón de tiendas y restaurantes.
 
Y por fin llegamos a la playa... ¿es privada? Porque cobraban una burrada por dejar las cosas. Nosotros íbamos a dejar la mochila y ropa en una taquilla y cobraban 1000 yenes por una taquilla y la ducha...¡¡por persona!! Aunque sólo quisiéramos una taquilla. Al final lo llevamos encima.
 
Nos bañamos un rato corto, el agua estaba muy como en Mallorca, tirando a caldosa. Como a mí me gusta. Soy incapaz de bañarme en un agua que baje de los 15º (¿qué? ¡tengo un termostato incorporado!). Por eso no me baño en ríos de Castilla ni Madrid ni en playas del norte de España. A veces ni en piscinas, aunque haya pagado.
Hacía mucho viento y estábamos llenos de arena.
Las chicas podías ver de todo, con bikinis, con tanga por debajo del bikini que se le veían las tiras, con camisetas, con casi burka para que no les diera el sol...
 
Avisos normales en una playa, a los cuales no estamos acostumbrados.
Ya cansados de tanto sol y humedad y con ganas de quitarnos la sal y la arena de la raja del culo, que entre el viento y el agua del mar...fuimos al hotel a ducharnos y cambiarnos. De camino nos pusimos tibios a comidita, arroz picante y tal...
 
Aprovechando el JR fuimos a Shibuya. Me moría de ganas de saludar a Hachiko!!

 
Y poco más... a la vuelta pasamos por uno de los tanto combini a comprar algo para cenar y también la comida para llevar al día siguiente al Monte Fuji...
 
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lunes, 3 de agosto de 2015

Viaje a Japón 2: Hiroshima y la isla de Miyajima

El domingo 19 de julio hicimos un Kioto -> Hiroshima en tren bala a primera hora de la mañana.
Abandonamos el mal tiempo por el no tan mal tiempo (nos llovió en el tren y volvió la lluvia por la noche). Cambiamos la fiesta de Gion Matsuri y las compras de Kioto por la historia de Hiroshima y la belleza de la isla de Miyajima.
 
Nada más llegar a Hiroshima, sobre las 9 de la mañana, buscamos una taquilla en la estación para dejar las maletas... fue imposible. Nos dijeron 3 sitios donde dejarlas y todas estaban completas. Las pequeñas no, pero nuestras maletas eran grandes y no cabían más que en las pocas que ya estaban ocupadas. En las estaciones de Japón es muy común ver taquillas que, por poco dinero, puedes alquilarlas, lo malo es que las grandes eran 700 yenes cada una y sólo acepta monedas de 100 yenes...
 
Es tan común que en estaciones como Hiroshima, al hacer la gente lo mismo que nosotros (ir a Miyajima, incluso a pasar la noche) para no cargar con las maletas, las dejan en la estación. Casi todas las taquillas están cogidas y las grandes es misión casi imposible, encima en domingo... Al final una trabajadora nos dijo que en el andén 1 dirección a Miyajima había también taquillas y para allá que fuimos (queríamos ver primero Hiroshima y las maletas eran un incordio) y por fin, tras recorrer dos veces la estación, conseguimos dejar las maletas. Menos mal que teníamos JRPass, porque sinó tendríamos que haber pagado la entrada y salida del tren, puesto que las taquillas estaban en el mismo andén.
 
Cogimos un tren desde la estación y nos bajamos en la siguiente parada para caminar, a pleno sol, hasta el Castillo de Hiroshima.
Qué decir que las vistas tras 5 minutos de caminata nos dejaron impresionados:

Castillo de Hiroshima
 Por el camino nos encontramos más bichos de estos, que seguimos sin saber lo que son:

 
En la entrada del castillo, nos encontramos con un parking lleno de autobuses, cuál es mi sorpresa al ver este lindo autobusito... ME ENCANTA JAPÓN:
 
El Castillo, al menos el exterior, es una pasada. El emplazamiento donde está ubicado lo convierten en un lugar de ensueño:
 
Dentro hay unos jardines y un templito donde justo se terminaba de celebrar una boda. Colocaron a los novios milimétricamente y estaban tardando tanto que no aguantamos más y nos fuimos sin ver el resultado final. De una meticulosidad que daba miedo:
 
No tengo fotos del castillo por dentro pero sí una palabra: triste. Subimos arriba e hicimos fotos y videos de las vistas. Dentro está ordenado en plan museo con toda la historia. Tenía la parte estrella, la que contaban la historia de la bomba atómica, cómo terminó, cómo después de tanto esfuerzo por reconstruirlo para que aguantara tifones y terremotos con partes de la estructura original, viene una bomba y desintegra todo el castillo, del cual no quedó nada. Daba pena. Dentro podías disfrazarte de la manera tradicional y hacerte fotos. Te ayudaban y era algo entretenido. Por lo demás, por dentro no se diferenciaba mucho de un museo cualquiera.
 
Luego fuimos a la zona cero. He de reconocer que se me hizo un nudo en el estómago. Llevaba las gafas de sol puestas y lo agradecí, porque cuando vi el edificio... los hierros doblados, la historia que cuentan sus paredes, el silencio de la gente al llegar al lugar... sí que se me humedecieron los ojos. Tenía unas ganas de llorar tremendas. Ese lugar encoge el corazón:

 
Caminamos sobre el puente que cruza el río y llegamos al Peace Memorial Park. Es muy grande. Lo primero que te encuentras son unas casetas abarrotadas con los pájaros de origami que la gente realiza y manda desde todas las partes del planeta, junto con un monumento con varios niños y una campana que todos éramos libres de tocarla, como un llamamiento a la paz.

EDITO: acabo de leer "Las mil grullas de papel". Es el monumento dedicado a una niña, Sadako, que murió de leucemia, la enfermedad por la que murieron miles de personas a consecuencia de la radiación. La niña, enferma en el hospital, cree que si hace mil grullas de papel su deseo de curarse se hará realidad... sólo consigue realizar 644 y sus compañeros de clase terminaron todas hasta llegar a las mil y las enterraron con ella. Años después consiguieron recaudar dinero para elevar un monumento a Sadako y que todo el mundo la recordara:

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/centros-tic/41010149/helvia/sitio/upload/Sadako_y_las_mil_grullas.pdf
 
Fuimos camino del museo y nos encontramos con otro de los monumentos del parque. Vimos varias parejas de japoneses, jóvenes, adultos... hablar tranquilamente y, al paso por el monumento, pararse, saludar con una reverencia, rezar una plegaria y continuar la marcha. Es como si pasar por delante hiciera que el tiempo se detuviera y te obligara a mirar al pasado para que aprendas por qué no debe repetirse en el presente y el futuro:
 
 
Y luego vino la peor parte. Entramos en el museo de la bomba atómica. Nada más entrar y ver fotos y representaciones de niños desintegrándose a escala real... tenía tantas ganas de llorar y despreciar al ser humano hasta desear nuestra extinción que estaba deseando salir de allí lo más rápido posible. Ver restos de comida carbonizada, sombras de ceniza de personas, deformaciones, amputaciones, quemaduras... horrible. Para pensarlo. Al salir podías firmar en contra de las armas nucleares y lo hicimos. En el parque también había gente de todas las edades con carpetas para que firmaras, no sólo dentro del museo. Están todos muy concienciados con la historia. Han sufrido mucho y saben cómo hacérselo ver a todos sin importar el idioma o la nacionalidad:
Representación de Hiroshima y la zona Cero. Cómo quedó tras la caída de la bomba (la bola roja).
 Otro de los monumentos de la paz que tienen:
 
Justo ayer en las noticias hablaron de Hiroshima y que el día 6 de agosto se cumple otro año más de la caída de la primera bomba atómica en 1945. Salía un superviviente hablando de su historia, dando razones de por qué no se ha de repetir jamás un acto tan horrible como ese. Vi las imágenes de estos monumentos y se me pusieron los pelos de punta otra vez. Haber estado ahí significa mucho. Firmar en ese mismo lugar el NO, sientes que es algo fuerte, que ha de terminar.
 
Y ya volvimos a la estación. Compramos para comer unos sandwiches y bebidas para comer en el tren hasta la estacion de Miyajimaguchi (25 minutos) y el ferry hasta la isla de Miyajima (15 minutos) y a las 16h llegamos al hotel Sakuraya para dejar las maletas, las cuales habíamos recogido hacía apenas 1h de las taquillas del andén. Todo está tan bien conectado y preparado que se pasan los tiempos volando.
 
Hacía sol y las vistas desde el ferry ya prometían. Vimos el Torii desde el barco y fue espectacular. Todo tan verde y tan pulcro.
 

En el hotel Sakuraya, a pie de playa, disfrutamos de la habitación y las vistas que tenía. La verdad es que me enamoré del hotel xD y era el más barato que encontré, por una noche 120€. Los futones eran comodísimos (a Karate no le gustó, pero yo lo encontré comodísimo). Y tenía baños comunes donde ducharse y bañarse, era genial y super limpio:

 
Había ciervitos por todo, como en Nara. Aunque parecieran perritos persiguiéndonos, no dejaban de ser salvajes y de ansiar tu comida o cualquier cosa que tuvieras en la mano. Vimos como acosaban a turistas que comían lo recién comprado en los puestecitos, trozos de pulpo y ostras... yo también lo sufrí al día siguiente con un helado. Si te ven comer estás perdido, se comían trozos de mapas y panfletos del suelo... en Japón son muy limpios y no se tira nada al suelo, así que pienso que los ciervos se lo quitaban a bocados a los turistas:
 
Al salir del hotel veíamos el magnífico Torii esperándonos. Cada paso que nos acercaba me emocionaba más y más. Era una necesidad. Hacía tanto tiempo que quería verlo y no pensé que llegaríamos con la marea tan baja por la tarde como para caminar y pasar bajo él. En mi móvil hay como 600 fotos de esa tarde. Estaba como viviendo un sueño y no quería perder detalle:

Puse una moneda de 5 yenes (dicen que es la moneda de la buena suerte) entre las caracolas del Torii,
como mucha otra gente. El suelo está lleno de monedas.
Luego queríamos subir al teleférico pero cerraba a las 17h. Caminamos un ratito por el monte y decidimos subirlo al día siguiente por la mañana, compramos unos helados (que los ciervos querían quitarnos) y fuimos hacia el templo.
Brains, brains, brains...
Entramos en el templo, que cuando la marea está baja no luce tanto, pero las vistas son geniales y mola caminar sobre él. Con la marea alta tiene que ser muy bonito, con todo reflejado:
 
Al salir por la otra parte, volvimos a meternos en la playa para volver a pasar por el Torii. Las nubes y los reflejos del sol hacían que luciese de otra forma el ambiente:


Nos descalzamos y estuvimos largo rato contemplando el paisaje. Era maravilloso. Super bucólico y pastoril.

Después de disfrutar del relajado ambiente, nos dimos un baño en los baños comunes del hotel. Teníamos que ir con el yukata que te ofrecían y desnudicos debajo. Los baños eran una pasada:


Después de los baños, sobre las 20h, buscamos un sitio para cenar y aprovechamos para hacer fotos de noche y tocar a algún ciervo relajado. Todo estaba cerrado... así que no tuvimos más opción que cenar en la habitación unos unos fideos instantáneos que vendían en recepción. Mojados de la lluvia que empezó a golpearnos al poco de salir del hotel para buscar un restaurante abierto, inútilmente:
Luego de la cena, aprovechando que el baño cerraba a las 23h, me di otro bañito relajante hasta casi la hora de cierre, para dormir estupendamente en el comodísimo futón que ofrecía...

Al día siguiente, tristes por dejar esa comodísima habitación con vistas al mar, dejamos las maletas en recepción para ir a dar la última vuelta por Miyajima, haríamos senderismo por el monte:
En la entrada de la habitación dejabas los zapatos y tal.
Más fotos del magnífico Torii... ya digo que hice tantas que no sé cómo no me cobraron por ello... amé ese lugar:


 De camino al teleférico pasamos para ver la paletilla de okonomiyaki más grande del mundo. No sé si la han utilizado alguna vez ni entre cuántos:


Vistas del teleférico. Pagamos 1000 yenes (unos 8€) para subir y nos pareció carísimo. El precio es para los dos teleféricos que te llevan a un mirador en medio del monte. No fue hasta la bajada que de repente ese precio nos pareció baratísimo xD.


 Cuando llegas al mirador te avisan de lo que puedes encontrarte:

Las vistas desde el mirador eran una pasada, para quedarse admirando un buen rato...

 
Y luego llegó la bajada. Sólo pagamos la ida, la vuelta no porque eran 2km y teníamos 1h para que saliera el ferry... ilusos.
 
Eran todo escaloncitos y raíces. Eran cuestas empinadísimas que menos mal no subimos andando. Resbalaba de la lluvia que había caído por la noche y me torcí el tobillo en una de esas. Me dolía horrores algunos movimientos y estuve toda la bajada maldiciendo no poder subir al Fuji  y a ver a qué médico iba para que me hicieran un vendaje, cuánto me costaría y tal, porque mi mente estaba con que tenía un esguince, seguro.


Al llegar abajo tras una hora y media, vimos cómo ponían barquitas para los turistas (previo pago, of course xD) para ir hasta el Torii:
 
Teníamos una hora justa para llegar a la estación de Hiroshima y coger nuestros asientos reservados hasta Shin-Osaka y de allí enlazar con Tokio en 3h. Perdimos el ferry que teníamos que coger y el siguiente nos dejaba en Miyajimaguchi media hora antes de la salida del tren en Hiroshima. Imposible llegar porque eran 28 minutos de tren y sin perderlo. Lo perdimos también.
Mirábamos el reloj y dimos por sentado tener que coger el siguiente tren a Osaka, el cual hacía varias paradas y llegaríamos 2h más tarde a Tokio, pero que nos quitasen lo bailado, Miyajima valía la pena como para perderlo sin dolor.
 
Nada más llegar a la estación ponía que el tren salía en un minuto. Corrimos como las balas y al estar en mitad de las escaleras mecánicas del andén con el tren en el cual teníamos asientos reservados, sin poder subir corriendo por la cantidad de gente parada... empezó a escucharse el PI PI PI PI de cierre de puertas de nuestro tren y un "mierda" by me. Las escaleras más eternas del mundo. Nada más llegar arriba seguía el pi pi pi pi del cierre de puertas y sin comprobar si ese era nuestro tren más que porque nuestro reloj marcaba la hora de salida, nos metimos XD. Cerraron las puertas a nuestra espalda y ya, con el tren en marcha, comprobamos que ese era nuestro tren.
 
Llegamos a Osaka y compramos sandwiches y demás cosillas para comer en el tren. Nos dimos cuenta que eran las 14h y ¡no habíamos ni desayunado! Con lo que habíamos caminado y corrido...
 

Llegamos a Ueno a las 19h y nos fuimos a dar una vuelta a Akihabara y cenamos por fin comida sólida y que llenase un poco...
Ueno oscureciendo.
Karate: mi caldo está asqueroso, sabe al alga esa que huele fatal.
Misa: bébete el de mis fideos, que está rico.
Karate: (tras probarlo)...¡¡pero si es el mismo caldo de mierda!!
 
Lo que hace el hambre XDDDD volví a probar el caldo después de mi oyakodon
(cebolla, cerdo rebozado y huevo) y ¡me supo a mierda!
Puedo ir a Supervivientes y Pekin Express. Si tengo hambre como cualquier cosa XD
 Y luego vimos Akihabara de noche, por dar un paseo, después de tantas horas de tren (5h - con transbordo) teníamos que caminar un poco:

 
 
Al ir a dormir el pié ya no me dolía. Por suerte no me hice ningún esguince. Me molestó hasta el tren y tenía miedo por si en frío se fuese a inflamar. Así que me tranquilizó irme a dormir con el pié sin dolor... ¡¡¡en dos días estaríamos en la cima del Fuji!!!

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