Seguidores de mis paranoias...

martes, 29 de noviembre de 2016

Últimas semanas...

No queda nada. Estoy de 36 semanas y tengo la última revisión mañana miércoles. Lo siguiente serán monitores cada semana.

Llevo de baja un mes. Mi ginecóloga no puso ningún impedimento para dármela, puesto que en las charlas que dan en el hospital ella estaba entre los especialistas que decían que tendrían que dar antes las bajas y descansar, contra el estrés, el cansancio (no duermo nada!! Y meo cada hora e incluso menos T_T), etc...
También nos dijo que la niña pesaba 1,600kg en la semana 32, de nuevo alabó lo proporcionada que estaba y su tamaño, todo en la media.

Cada día que pasa estoy más cansada si cabe. Más gorda, claro, aunque en el análisis del 3er trimestre la enfermera que me sacaba sangre me preguntó si era del 2º o 3er trimestre... Por suerte no me ha salido un barrigón de flipar, ni el ombligo, ni la línea alba oscura, aunque al estar la niña colocada tan abajo no puedo ya ponerme ni los calcetines sin soltar algún alarido agonizante... En gimnasia para embarazadas (2 veces por semana) cada vez aguanto menos los ejercicios, en especial cuando nos ponen a hacer sentadillas con peso T_T

Y bueno, cada día que pasa es uno menos para presentárosla. Espero que venga más pronto que tarde :D

PD: Se nota que como ya no voy a la oficina no tengo ordenador y actualizar desde el móvil da mucha pereza.

ACTUALIZADO 30/11/2016
36+6 semanas:

- 2,650kg de Sakura. De cabeza pero colocada en el lado derecho y me recomienda dormir del lado izquiero para que no se queje.
- He engordado 3kg el último mes y tengo que controlarme :(
- Me ha hecho los exudados.
- Tengo que hacer ejercicios en la pelota de pilates, no dejar la gimnasia, caminar mucho y masajes perineales para evitar episotomía.

Fin del resumen de la última revisión.

martes, 18 de octubre de 2016

De esto que quieres tomarte la vida más relajadamente pero no puedes...

Estoy como en un limbo mental. Es una rara sensación, entre agradable y desagradable, con fuerza y desganada. Cansada y con ganas de terminar muchas cosas. Feliz por lo que viene y triste por lo que se ha ido. Todo me provoca una sensación extraña.
 
Además no dejo de hacer cosas, aunque diga que quiero tomarme estos meses que me quedan un poco más relajada:
 
  • Fines de semana y festivos salimos de Madrid. En la última semana: al pueblo de Karate y a Ponferrada a casa de unos amigos y a hacer rutas, comer botillo con cocido en Toral y bravas de El Bodegón y que Karate supiera qué es una Palloza, fuimos a Igüeña a comprar calabazas en la fiesta de la Calabaza. Muy bonito todo, la verdad...El Bierzo enamora.

  • Sigo trabajando todas las mañanas, aunque he de decir que me satura tanto el ir tan temprano (7h) y volver con un hambre mortal a casa a la salida (15h) que me lo estoy tomando como si me fuese para siempre: pasando bastante que, para mí, "pasar bastante" significa hacerlo igual, pero poniendo pegas como "no puedo con mi vida, estoy gorda, un Alien me está reventando por dentro, Kuato lives into me, parásito crece y se mueve,..." o simplemente hacerlo pero más lento.
  • Desgraciadamente la casa no se limpia sola, aunque exista el robot aspirador, la lavadora y el lavavajillas. Y desgraciadamente seguimos teniendo cosas en cajas. Algún día las desharé. Algún día. Lo prometo (incluso compraremos la cuna y el carrito... algún día...).
  • Me he apuntado a gimnasia para embarazadas (que como he pagado me obligo a ir) y sigo yendo a caminar, pero me cuesta más porque no pago y porque estoy cansada todo el día. Prefiero tumbarme en el sofá a ver la tele.
 
Miro mi barriga. Sakura no para de moverse. Estoy de 30 semanas y media. Y es raro ver cómo se va deformando la cada vez más abultada barriga de un lado a otro. Gente me dice que tengo la barriga pequeña para estar de más de 7 meses, otros demasiado grande y que voy a flipar en la recta final. Otros que no he ganado apenas nada de peso y otros que debería hacer más dieta... pero da igual lo que digan, yo me siento enorme. Y cansada.

En cuanto a los movimientos del bebé, no los considero desagradables. Pero tampoco lo estoy viviendo como algo agradable y maravilloso. Cuando le da por pasarse a saludar a Ombligo me da un repelús... siempre me ha dado asquito el tema de tocar o que me toquen el ombligo, y me da igual que sea mi hija y no sea consciente. Fui a que me quitasen un lunar (bastante grande y negro) del ombligo solo porque me daba asco pasar la esponja por encima. Por suerte no ha sobresalido y no creo que lo haga (a ver estas semanas que crezca lo más grande), ni tampoco me ha salido la famosa y oscura línea alba.

En cuanto a estrías, solo me han salido dos en la teta izquierda, debajo. Son rojas y en todo el embarazo (desde que di positivo) no he dejado de ponerme crema Nivea.
Este fin de semana en Ponferrada, mi amiga, que es un poco "La Hierbas" (la típica de vivan los remedios naturales) me dijo que probara la manteca de karité 100% ecológica (regeneradora e hidratante). Me dejó probarla en su casa y me gustó cómo la absorbía la piel al rato y el tacto que dejaba. Leí sobre sus propiedades y cuando llegué a Madrid fui a un herbolario a comprar un bote (9,14€). A ver si estos meses ayuda a que esas dos estrías rojas desaparezcan y evita que salgan más (y si mi recomendación puede ayudar a otras que se ponen Nivea porque es lo más rápido, como es mi caso, y les da pereza la cosmética y buscar otras cosas mejores). También nos regaló los primeros patucos que va a tener Sakura, hechos a mano, por supuesto.

Eso sí, lo que peor, peor, peor, peor llevo es: LA ACIDEZ ESTOMACAL.
Desde el quinto mes que no ha dado tregua. Cada día me da, aunque sea un poco. Quizás dos días la sienta poco, pero los siguientes tres los paso con ganas de vomitar todo el día (que nunca llega a ocurrir). Pero esa sensación es lo peor. Peor incluso que cuando Sakura juega con mi ombligo. Me dio la noche el sábado cuando cené mi cena obligatoria cuando vamos a Ponferrada: las patatas bravas de El Bodegón :( casi muero por la noche, pero valió la pena sufrir por saborearlas.
Según muchas webs, están entre las 10 mejores bravas de España. Yo las sitúo las primeras, por delante del Bar las Bravas de Madrid y las de La Casona de Escalona. Sí, soy fan de la salsa brava xD.
Y bueno, deseando que sea día 26 de octubre para la revisión ginecológica de las 32 semanas. A ver qué pruebas me hace y me pide. Sé que faltan dos fundamentales, que tienen que ver con exudados y el bebé. Solo temo que me diga de ponerme más vacunas (en la semana 28 me pincharon en el culo la gammaglobulina anti d por eso de tener factor rh negativo), los análisis de sangre ya sé que toca alguno más, voy ultra mentalizada que la sangre de embarazada se debe vender a precio de tinta de impresora o algo, porque no es normal para qué necesitan sacarnos tanta.

Y bueno, lamento hablar tantísimo del embarazo, pero es que es lo único que tengo últimamente reconcomiéndome por dentro (literalmente, alimentándose de mí está, la peque).

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lunes, 10 de octubre de 2016

Arienn, la gata zarrapastrosa

Os hablé mucho de mi gata Leia. En enero tuvimos que poner fin a su vida...y a su sufrimiento, tras casi dos años de tratamientos para su leucemia y hemobartonella, así como el cuidado que teníamos de tener al haber otra gata sana en casa, Akane, la cual no se contagió en ese tiempo de ninguna de sus enfermedades).


En esos días de dolor por la pérdida, me puse a mirar los casos de los gatos más necesitados por internet. Por supuesto buscaba un gato adulto (que son más difíciles de adoptar), discapacitado o carey (porque son todavía más difíciles de adoptar). Páginas como Madrid Felina (gracias a ellos pude adoptar a Akane), Protección Felina, Lasa y anuncios que encontraba por cualquier página de Facebook pidiendo dueño... y luego estaban los casos que me indignan: gato precioso que busca hogar y salen mil adoptantes y en los comentarios sale el típico "ya está adoptado pero si os interesa tenemos estos"... y nadie quiere a esos porque no son de raza ¬¬. Pues yo soy de las que miran los comentarios y me pongo en contacto con esas personas. Y así es como vi a Arienn, tras ver un anuncio de un gato siberiano que ya tenía hogar tras dos horas de anuncio, pero que la gente no se interesaba por aquella gata carey que llevaba un año en una jaula según describían los comentarios...


Me puse en contacto con ASA Sensibilidad Animal, que difunde los animales que tienen en la protectora municipal de Móstoles y acordamos un día para ir a adoptarla, tras rellenar su formulario de las mil preguntas. En las fotos la gata salía en brazos de una mujer, amorosa y parecía que se dejase hacer cualquier cosa, así que no me preocupaba que fuese arisca.


Cuando la fui a adoptar a la semana y media, porque era incapaz de saber que mi futura gata seguía en una jaula cuando podría estar en mi casa, vi a una gata zarrapastrosa, sin pelo en las orejas, con el pelo estropajoso y cariñosa a más no poder. Ni vacunada, ni castrada ni con chip. Al menos estaba desparasitada. Le pusieron el chip sin problema porque se dejaba hacer de TODO. Tanto con el veterinario, como conmigo (le puse Vetriderm para que no le diera alergia a Karate nada más entrase en casa) y me dieron un mes para castrarla en un veterinario de Móstoles con el cual tenían convenio.


Tras despedirme de ellos y meterme en el coche, llamé a mi veterinaria para pedirle una revisión, ya que en Móstoles no me gustaba lo que me respondían:


- ¿Por qué no tiene pelo en las orejas y desde cuándo no lo tiene?
- Ni idea pero... a ver... no son ácaros.


- ¿Cuántos años tiene?
- No lo sé... ¿parece que cinco?
- Por los dientes parece jovencita.
- Pues lleva un año aquí, así que no creo que tenga menos de cuatro.


- ¿Está vacunada?
- A ver... no.
- ¿Castrada?
- No, no. Aunque debería estarlo por la edad, pero no. Has de llevarla a Estoril Móstoles en menos de un mes con este papel.


Me daba miedo que tuviese alguna enfermedad, porque iba a meterla con una gata sana, así que fui directa a mi veterinaria desde Móstoles.


Lo de las orejas calvas lo achacó al estrés de la jaula o a una reacción alérgica a la desparasitación de hacía dos semanas, que era muy fuerte (tras leerlo en la cartilla). El pelo zarrapastroso se le echó la culpa al pienso y al estrés. Y...¡¡estaba en celo!! A parte de que esa gata no tenía más de dos años. Como pensaba al verle los colmillos blanquísimos y puntiagudos...


No paraba de maullar.


Jamás había tenido una gata en celo dentro de casa y no sabía lo que era: ¿cómo aguanta la gente años sin castrar a sus gatas? ¿Pueden dormir por las noches? Vivíamos en un segundo y Karate me decía que la escuchaba desde la calle...


Tras una semana de celo, llamé inmediatamente a la clínica Estoril de Móstoles para ponerle fecha a la castración. Me dieron en seguida y a los dos días tras el celo estaba con el cono y odiándome. Nos trataron genial, he de decir, y tras la castración, las revisiones, el vetriderm y cepillados del pelo, el cambio de pienso y los nuevos cuidados, empezó a crecerle el pelo de las orejas, no daba asco acariciar su pelaje de paja (empezaba a ser suave), y nos dimos cuenta de que, aunque no estuviera en celo, era una gata muy nerviosa con necesidad de estar encima 24h, requería atención constante y amor a raudales. En definitiva: adopté a un perro con forma de gato.


Te persigue por toda la casa. Se nota que jamás ha sido maltratada ni ha recibido ninguna mala atención de los humanos porque puedes golpear el suelo, mover muebles, hacer agujero en las paredes, gritar, hacer aspavientos cerca suyo, que ni se inmuta (y no es sorda). Sabe que jamás le haremos daño y eso me consuela. No como Akane que tuvo mala experiencia con sus captores en la perrera y se asusta con cualquier movimiento brusco, sonido inesperado o que te levantes y vayas a acariciarla (si no es ella la que te lo pide).


Y tras tanto hablar de Arienn... ¡¡¡os la voy a presentar con fotos!!!



Le gusta estar encima siempre que puede. Sobre todo encima de Karate.
Aunque desde que estoy preñada, ni Akane ni Arienn me dejan sola, y siempre están cerca o medio encima de la barriga.
¡Tiene unos ojos de escándalo! Amarillos y verdes.
Te  relame enterita cuando te descuidas.
A veces intenta esconderse, pero le sale mal.
Le gustan los sitios altos y, sobre todo, cómodos.........

¡¡Y si son calentitos ni te cuento!!
En definitiva, ¿cómo no enamorarse de esta gata cuando te mira así todo el día?


Mew!

lunes, 3 de octubre de 2016

Cómo comprar una casa en tiempo récord

Los pasos para comprar una casa en dos semanas son:

1º) Tener prisa (si no hay prisa, como si estás meses o años).
2º) Tener las ideas claras de lo que quieres. Es decir: saber exactamente qué es lo que estás buscando (número de habitaciones, necesidades que ha de suplir, espacio...).
3º) Saber exactamente dónde estás buscando el piso (conocer bien la zona, los precios de un piso reformado y sin reformar, transporte público cercano, colegios, supermercados, parking etc.).
4º) Tener dinero ahorrado y aún así, también tener a alguien dispuesto a ayudar cuando eres pobre y haber mirado bancos previamente sobre cuál es el límite de una hipoteca que puedes permitirte (y que el banco te permita).
5º) No estar ni de exámenes, ni embarazada, ni con náuseas.
6º) Estar dispuesto a informarte de qué cojones es eso del Euribor, cómo funciona, los impuestos del IBI y las basuras, cómo funciona la Comunidad de Vecinos, qué mierdas es un contrato de arras y qué pasa si no se cumple el contrato por ambas partes, ventajas y desventajas de hipotecarse, qué estás haciendo con tu vida, cómo has llegado a eso. ¿Por qué quieres vender tu alma a un banco? Cuáles son los mejores bancos, los mejores intereses y las mejores hipotecas. Qué tipo de interés te viene mejor cuando eres pobre, si fijo o variable. Y ese tipo de cosas básicas.

En nuestro caso teníamos bastante prisa porque vivíamos de alquiler en una zona y un piso que nos encantaban, pero que en unos años tendríamos de dejarlo. También sabíamos que en esa zona era más barato pagar una hipoteca que un alquiler. Cuando tienes un bebé, aunque sea en la barriga, te planteas lo de ir dejando pisos no fijos. Aceptas establecerte en un sitio concreto para no tener que lidiar con mudanzas a mitad de curso. Y, por supuesto, miras mucho más el precio de las cosas.

Nosotros teníamos prisa. Teníamos todo el verano para ir mirando. Empezamos a mirar pisos a finales de mayo y, la segunda semana de junio, ya habíamos firmado el contrato de arras.

¡Vimos pisos! Llamábamos hasta a agencias. Vimos de particulares, de inmobiliarias y hasta de gente que lo llevaba por un abogado (como el piso que decidimos comprar finalmente).

Sé que dos semanas es poco tiempo para decidirse por un piso. Pero cuando salía un piso nuevo en los portales de venta de viviendas, desaparecía a los pocos días con el cartel de VENDIDO. Llamábamos a una agencia por un anuncio de dos días atrás y nos decían que  ya estaba reservado, que esa zona era muy solicitada y un piso en buen estado no duraba mucho.

Efectivamente, los pisos que llevaban semanas e incluso meses que pudimos ver daban penica o estaban para reformar y a un precio para pensárselo, puesto que habría que invertir más dinero en la reforma, el cual no tendríamos tras pagar la entrada.
Vimos reformados a un precio bastante alto y sin reformar a un precio mejor (pero a la larga más caro). Y de repente vimos un anuncio recién puesto del día (martes) y llamamos para reservar visita (sábado), con miedo a no llegar si alguien lo veía entre medias. Para nuestra suerte, concertaron las visitas para el sábado y nosotros éramos los primeros en verlo ese día.

El sábado teníamos que ver 3 pisos. El primero, uno sin reformar, bastante barato en comparación con otros de la zona, con zonas comunes (parking comunitario, calefacción central, trastero, etc....comunidad 150€) súper llamativo, pero que el piso estaba ultra mal distribuido, el baño estaba en el peor lugar de la casa y era... largo, y feo. Muy feo. Habría que levantarlo entero y, realmente, el precio dejaba de ser barato cuando mirabas todo lo que querías hacerle.

El segundo piso fue el del anuncio del martes. Nada más entrar yo miré a Karate con cara de ¿WHAT? ¿Por el mismo precio que el piso de mierda que acabábamos de ver, pero reformado y con una distribución perfecta, jardines enormes, calefacción central y el precio de la comunidad 110€? (creedme cuando digo que todos los que habíamos visto con calefacción central no bajaban de 150€ la comunidad).
Era más pequeño que el piso donde vivíamos de alquiler, pero era barato comparando con los otros de la zona y estaba reformado, suelo de parqué, puertas bonitas y nuevas que no daban ganas de darles con un hacha, termostato instalado, terraza cerrada ampliando el salón, muy luminoso con vistas al jardín enorme, toldos, mosquiteras, tres habitaciones muy bien distribuidas con un baño muy bonito en medio de las 3, y una entrada bastante cuca con un mueble que invitaba a entrar. Estuvimos hablando con el abogado que nos lo estaba enseñando y nos dijo que había interesados incluso sin mirarlo. Que solo lo había visto una pareja pero que no creían que les fuesen a dar la hipoteca. Éramos los primeros por orden de llamada en optar al piso. Así que prometimos llamarle si no veíamos otro piso a lo largo del fin de semana.

Ese mismo sábado jugaba España un partido de fútbol, no tengo ni idea de cuál, pero era importante. Lo suficientemente importante como para que la inmobiliaria nos cambiara la fecha para ver el tercer piso programado del día. Así que tras colgar al agente (media hora después de ver el piso perfecto), Karate y yo nos miramos. ¿Era una señal? Y llamé al abogado del piso reformado y barato. El truco era que la dueña del piso estaba en una residencia y necesitaban el dinero para pagarla, poniéndolo a un precio bastante más bajo para vender cuánto antes.

Una de las ventajas de ser funcionaria es que, cuando lo dices: saben que eres una clienta potencial. Y al decirle que estaba embarazada y que ya habíamos hablado con bancos sobre cuál era nuestro límite, y que el piso estaba bastante por debajo de ese límite, nos dijo que podríamos firmar el contrato de arras cuando quisiéramos.

Y así, señores, es como se compra un piso en menos de dos semanas.

El resto no fue tan bonito como pensábamos. O al menos para mí, porque Karate en su mundo de campeonatos y trabajo parecía no tener tiempo de mirar nada, y me estresé por informarme estando de trabajos finales de la universidad con sus exámenes, las náuseas, mi propio trabajo (que estábamos de evaluaciones y tenía que quedarme más horas) e ir a clase, con sueño permanente, mareos y cansancio acumulándose, sin dormir la siesta y queriendo llorar y vomitar a partes iguales todo el puto día. Pero claro, alguien tenía que hacerlo. Y eso me llevó a pelearme con mis compañeras de clase, los del de trabajo, no soportar nada y a nadie y odiando la vida mucho. Pero firmamos el contrato de arras. Y solo faltaba que el banco nos firmara la hipoteca.

Nos iban a dar el 100% con avales pero...el día antes de ir a firmar todo, nos dijo que no nos la concedían porque teníamos tres créditos (estábamos pagando 3 coches) entre Karate, yo y sus padres, que nos iban a avalar. Así que...sin poder renunciar al piso, nos encontramos con que debíamos pagar un 20% de entrada que NO TENÍAMOS. Teníamos justo ya para pagar el 10% inicial, pidiendo una migaja prestada, y al habernos dicho que nos daban el 100% sin problema por convenio con mi trabajo, nos habíamos despreocupado de esa posibilidad...por suerte el hermano de Karate tenía un dinero ahorrado que podríamos devolverle en unos cuántos años sin intereses.

La mejor parte de que te concedan el 80% es que los intereses y el precio mensual baja mucho, lo que nos permitía pagar a su hermano en menos tiempo la cantidad prestada.
Qué decir que la tasación del piso estaba bastante por encima del precio de venta, lástima que concedían la hipoteca sobre el precio de venta y no de tasación. Nos habría prestado bastante menos.

Así que finalmente firmamos durante 30 años, a tipo fijo, con el banco. Esto fue el día 6 de julio. En un mes y una semana habíamos buscado pisos, encontrado piso, firmado todo lo firmable y nos endeudamos a 30 años con un banco.

El piso estaba más vacío de lo que nos imaginamos. Nos dijo que nos dejarían los muebles y se llevarían los trastos de la señora. Y se llevaron los muebles más nuevos y nos dejaron los viejos que no queríamos con absolutamente todos los trastos de la señora. Tiramos tantas cosas que os aterraríais (coleccionaba en modo Diógenes). Era imposible contar los viajes que nos comimos hasta el contenedor durante más de una semana. Karate se llevó la peor parte de la mudanza porque yo, con todo lo que estaba ocurriendo en Mallorca con la pérdida de familiares tuve que viajar varias veces a la isla, sumado a que preñada no podía cargar peso...

En plena mudanza

El resto fue hacer, deshacer y cargar cajas, desmontar y tirar muebles de un piso, desmontar y cargar muebles de otro piso, comprar muebles nuevos y montarlos, contratar a unos pintores... La mudanza, renovación de muebles: mueble del salón, mesa auxiliar, comedor (mesa + 4 sillas), somier con cajones + cabecero, y nueva imagen del piso (pintores + pintura) y la vitrina para las figuritas nos costó nada más y nada menos que aproximadamente 1600€. Barato, si hubieseis visto el cambio. Eso sí, el trabajo manual de montaje y desmontaje, compra de muebles y los viajes al punto limpio... no están pagados. De verdad, su hubiésemos tenido dinero hubiera pagado para que nos lo hicieran. Qué horror.
Salón final
A falta de cuadro principal.. Tenemos hasta espadas en el salón.
Pero piensas: es tu casa. Y ya se te pasa todo.

En estos momentos todavía tenemos cajas en las habitaciones sin deshacer, pero lo hacemos todo con más calma. Al menos hasta que nazca la niña, que nos entre prisa.

Y así es como paso las tardes... con mi pequeña Akane encima de la pequeña Sakura.



viernes, 30 de septiembre de 2016

El día a día de una preñator

Últimamente lo único que hago es:


a) Quejarme porque no llegamos a fin de mes.
b) Caminar.
c) Informarme. Ir a conferencias. Leer. Y demás cosas que tienen que ver con el embarazo.
d) Trabajar.
e) Cuando no hago nada de eso: veo Big Bang Theory porque están dando un maratón de la serie en TNT.


Vayamos por partes:


a) Quejarme porque no llegamos a fin de mes.


Esto significa que, aparte de no tener más que lo básico de ropa premamá para no ir desnuda por la calle: no tenemos nada del bebé. Al menos comprado por nosotros. La ropa que va apareciendo en casa son de prestado de una compañera del trabajo y alguna cosa regalada por mis primas o la madre de Karate. Y ya. No hay nada. Ni miro. Es que no se puede.
Encima no tenemos horno, ni microondas, ni nada. Pero ojo, tenemos internet. Que no se diga.


b) Caminar.


Debe ser el motivo principal por el cual no he ganado mucho peso. Al menos de cuerpo en general...porque lo que es BARRIGA...al estar tan abajo noto mucha presión (aunque me han dicho que no tengo tanta para estar de 7 meses). O eso espero, porque cada día me cuesta más respirar al agacharme o hacer absolutamente cualquier cosa. Ponerme los calcetines y zapatos empieza a ser un suplicio, no puedo abrirme más de piernas para atarme los cordones (¡que llegue ya el frío que quiero ponerme las botas!). Hoy he limpiado el arenero de las gatas y me he levantado de puro milagro al terminar gracias a agarrarme a la ventana. Me da miedo ponerme un día de rodillas o sentarme en el suelo y que tenga que venir alguien a levantarme.


c) Informarme. Ir a conferencias. Leer. Y demás cosas que tienen que ver con el embarazo.


Cada día estoy más contenta con este hospital. Y, por supuesto: mi ginecóloga. Cada vez que voy a alguna charla que dan, me doy cuenta de lo difícil que es encontrar un hospital que tenga las garantías de lo que buscaba para mi embarazo: que sea lo más natural posible y respetado, es decir, que un parto sean el bebé, la madre y el padre, no solo el bebé (como ocurre en la mayoría de hospitales); espero también que sea lo menos medicalizado posible. Además son partos personalizados: el/la mismo/a ginecólogo/a que te lleva el embarazo te asiste al parto. Sea madrugada, fin de semana, festivo, lo que sea...


Voy a un hospital idcsalud, el cual está acreditado como un hospital iHan. Forma parte de una iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia, creada por la OMS y UNICEF para animar a los hospitales a adoptar las prácticas que promuevan y apoyen la lactancia materna exclusiva desde el nacimiento.
Todas las charlas que ofrecen y la mayoría de los carteles informativos de la zona de maternidad están dedicados a fomentar la lactancia materna, explicando sus beneficios y la necesidad de llevarla a cabo para un mejor desarrollo integral del bebé y lo positivo -y cómodo- que es para la madre.


Cuando estudiaba el Grado Superior nuestra profesora nos hablaba de la importancia de la lactancia materna. Luego continuo leyendo su blog La Mamá de Pequeñita y sigo aprendiendo de ella, en todos los temas que tienen que ver con la educación respetuosa de los niños, su desarrollo y su salud.


Me tranquilizó que, tras la charla de ayer sobre "Preparando el nido", donde nos contaban sobre la lactancia, el colecho, el transporte del bebé (carritos, porteo, coche), lo que íbamos a necesitar (ropa, cuna, bañera...), no dejarnos engañar por marcas ni por anuncios de televisión, no comprar almohada de la cuna JAMÁS, recomendarnos un cojín de lactancia..., fuimos a ver el paritorio con mi ginecóloga y uno de los matrones. Fue mucho más relajante que cuando fui a verlo por primera vez con Karate en el curso de preparación al parto, con otro matrón.
Estar allí con mi ginecóloga explicando cómo lleva ella, de manera tan natural todo y animándonos, hasta cuando hablaba de las posibles complicaciones hablaba con una seguridad y un cariño...es que me siento tan relajada. Que todo puede torcerse, es una posibilidad, pero no le tengo ningún miedo cuando llegue el día.
Le pregunté si ella asistía al 100% de los partos y me dijo que ella estaría en el mío (me reconoció en seguida), siempre que le diera tiempo a llegar, que le dejara 30 ó 40 minutos si había tráfico, que ella estaría. Normalmente cuando no llegan es porque suele llegar la mujer ya pariendo y al segundo hijo.


d) Trabajar.


Algo que en breves tendré que dejar de hacerlo. Me doy un mes. Yo creo que para noviembre estaré de baja por no poder ponerme el uniforme. Y cada día me siento más torpe. Si ya me cuesta ponerme los zapatos al vestirme antes de salir, imaginad llegar a trabajar y tener que quitármelos y ponerme otros con cordones, más ropa y mierdas. A parte que estoy en un archivo, lo que significa tener que sacar muchos expedientes y cargar cajas. Aunque mis compañeros me cuidan que no cargue peso, es inevitable coger los archivadores cuando viene gente a buscar información y estás sola.


¿Y el estrés de la carretera? Que cortan la A5 en octubre y desviarán el tráfico por la carretera que yo vengo cada mañana. Horror. ¿Madrugar más? Si apenas duermo por las noches por los viajes al baño y el dolor de caderas. Están haciendo todo lo posible para que me coja antes la baja. Y paso de ir en tren porque el civismo en España está pasado de moda, desde que quitaron la mili obligatoria; paso de ir en tren y hacer transbordo en metro en hora punta (a parte que es más caro el transporte público que la gasolina) de pie y cabreada con la gente.


e) Cuando no hago nada de eso: veo Big Bang Theory porque están dando un maratón de la serie en TNT.


¿Por qué no me canso nunca de esta serie? Da igual cuántas veces vea el mismo capítulo. Es que me encanta.


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jueves, 22 de septiembre de 2016

Cuando tu ginecóloga solo sonríe, no te dice nada y te lo dice todo.

Cuando ayer recogí los resultados de los análisis del test o'Sullivan (prueba de la glucosa) y vi lo que salía, casi me desmayo. Si el valor límite tras la hora de tomarte la glucosa es 140, me salió 122. Casi me desmayo de felicidad. ¡¡No tenía que repetir la tortura!! Pensé que con eso de desmayarme y casi vomitar y estar mareada casi dos días, me saldrían disparados. Pero no.


Luego jamás vi tantos asteriscos en unos análisis. Esos que saltan para avisar de que tienes un valor alto o bajo. Yo normalmente tengo uno o dos asteriscos, normalmente del colesterol (por debajo del mínimo) o algún otro que dicen que es normal y es mejor que esté ahí y no es preocupante. Siempre estoy en la media.


Pero ayer... la sangre, hemoglobina y todo lo que estaba relacionado con ella, estaba bajísimo, debajo del mínimo. Me sentía un poco Leia (en paz descanse mi pequeña zombie). Al menos el hierro y otros valores como las tiroides, sumado al cultivo de orina negativo en cosas raras, todo estaba entre los valores que indicaban. Y el colesterol...¡¡si siempre lo he tenido bajo!! De repente estaba en 210. Empezaba a pensar que comía fatal y que iba a repercutir en todo y me iba a poner a dieta en cuanto me viera. Además, aunque todos los días camine a ritmito entre 1h y media y 2 o más, siento como que estoy hinchada (eso sí, me mido la muñeca y todavía puedo cerrar los dedos alrededor de ella, así que Karate no me miente mucho cuando me dice que no he engordado más que la barriga).


Cuando entramos en la consulta, mi ginecóloga siguió el protocolo de siempre, preguntar qué tal este mes, si podía enseñarle los resultados del análisis, etc.
Le dije que tenía bastante acidez y me dijo que si no lo soportaba me recetaba un antiácido o algo. Le dije que entendía que era algo natural y que podría sobrellevarlo, aunque a veces quisiera vomitar y fuese muy fuerte, y entendió que no quería tomarme nada. Sin insistir.


Mientras la enfermera me pesaba, ¡¡cuyo resultado salió igual que el mes pasado!!, llevando vaqueros (no falda de verano) y deportivas (no sandalias) que pesan más... y me tomaba la tensión (siempre sobre 11), mi gine me decía que los resultados estaban bastante alterados. Y bueno, efectivamente, Karate no me miente nada cuando dice que sobre todo he engordado solo la barriga (aunque yo me note más gorda).
Como es habitual, la gine no me dice absolutamente nada, en ninguna de las consultas, sobre mi peso ni sobre la tensión. Aunque hubiese engordado 1 ó 2 kilos. Ninguna pauta, excepto cuando le pregunté durante el tercer mes sobre la alimentación, avisándole de que tomaba jamón serrano y queso y tortilla con el huevo poco hecho, que me dijo, tranquilamente, mientras no me pasase y fuese lógica, que comiera de todo -incluía helados, pizza, embutido, etc.- y simplemente lavara más las verduras y la carne más cocinada.


Cuando me estaba sentando para que realizase la ecografía, me explicaba, con su habitual sonrisa, que era normal que la sangre estuviera tan bajita: significa que tenía que compartirla con Sakura (porque desde el mes pasado la llama por su nombre), y que como los valores del hierro todavía estaban dentro del límite, hasta mediados de octubre que aguantase solo con las vitaminas (ginenatal forte) y luego metiera un extra de hierro, el cual me recetó, junto con la vacuna del factor rh-, que me la han de poner la semana que viene.


También me dijo que no me preocupara por el colesterol, que es totalmente normal que esté alto, e incluso debería estarlo más para el último mes y ya se irá regulando con la lactancia en los meses posteriores al parto. Gracias a él Sakura crece. También ha de estar alto para producir la leche.


¿Pero sabéis qué es lo que más me gusta de esta doctora?


Durante las ecografías va describiendo todo lo que ve como si fuese lo más bello y especial del mundo.
¡Mira qué cabecita! Voy a medirla.
¡Está colocada! Ya está en posición de parir, mírala ella, qué perfecta es. Sus medidas coinciden perfectamente con la edad gestacional. Está súper proporcionada. ¡Qué corazoncito! Mira cómo late. ¿Ves la línea de debajo? Es el diafragma, qué bonito, está perfecto. Los riñones, las piernecitas... Aaah, ¡¡foto de piés!! Qué bonitos mirad, mirad, y esa es la manita, qué grande está ya (y hace foto que nos la imprime). Y la columna, qué barrigita... Qué bien la cuidas, no va a querer salir.


Y así, todas las ecografías con esta mujer son una aventura.


Y no me arrepiento de haber escogido un hospital que me pilla a tomar por culo del trabajo para venir a las revisiones (pero más cerca de casa, pensando en el parto y post-parto). Y me alegra haber cogido a esta ginecóloga tras la recomendación de una compañera.


Porque puedo comparar al médico que le ha tocado a mi compañera de trabajo (estamos embarazadas las dos), que viene estresada de cada revisión: no comas hidratos. Has engordado 5kg (en 4 meses). Tienes que hacer ejercicio moderado. No te pases. Prohibido embutidos. Y no le explica las ecografías. Tenía náuseas y lo primero que le recetó fueron pastillas, que se las tomara, sin preguntarle si quería tomarlas (no se las tomó). No le quiso decir el sexo aunque lo sabía desde el tercer mes, ni una noción. Es serio y muy borde, con una mujer que tiene un embarazo de riesgo y se estresa con cada visita. No me parece normal.


Ella me pregunta extrañada si no me dice nada del peso y la comida, y yo le digo que jamás me ha dicho nada del peso. Solo me informa cuando hay algo anormal, que ha sido la primera vez en esta última revisión (por los análisis), y ha sido todo positivo también.


Otra cosa que me gusta de esta ginecóloga es que atiende los partos de todas sus pacientes. Sea de madrugada, festivo, esté o no de guardia. Ella asiste al parto. Y de no poder, lo realiza su equipo, con sus directrices. Me tranquilizó leer opiniones de ella hablando de partos a los que asistió de madrugada o en festivos que estaba en su casa o a dos meses tras haber dado a luz. Porque yo creo que si no está ella en mi parto me dará algo, puesto que es verla y me relajo. Transmite una paz y una tranquilidad...


Por eso siento que elegir un buen ginecólogo es parte esencial de un embarazo sano. Todo eso sumado a que respeta la decisión de la madre en el momento del parto... si quiero natural, de pié, sentada, lo que sea... los matrones durante el curso de preparación al parto también me tranquilizaron en ese aspecto.


Estoy tan tranquila para cuando llegue ese día. Pienso que solo con la información recibida, el que lleven un protocolo de lactancia materna: dos horas madre/bebé tras el parto para fomentar la lactancia, y el haber visto la sala de dilatación y que te expliquen los protocolos, ya es una parte del trabajo hecho. Nos hablaron sobre las visitas, la importancia de saber decir que no. Tras visitar las habitaciones del hospital y ver una habitación abarrotada de gente pasándose al bebé de mano en mano, Karate y yo decidimos que visitas en el hospital 0 (excepto abuelos-tíos). Y los amigos con cita previa en casa.


Así que nada, esperando que llegue el día e intentando ver el último trimestre de manera más positiva. Puesto que el segundo trimestre he estado muy decaída con todas las pérdidas familiares y necesito ver algo positivo. Menos mal que tengo una doctora que solo con verla hace desaparecer mis miedos.


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martes, 13 de septiembre de 2016

Estoy embarazada, no enferma. ¿No?

¿A cuántas pruebas debemos someternos las mujeres cuando nos quedamos embarazadas?


Estoy de seis meses y medio y, desde que di positivo en el test he asistido una vez al mes a la ginecóloga:


- 1ª visita: abril, donde me dijo que, como venía de un aborto previo, debía tomar progesterona (sangré un poco un fin de semana).
- 2ª visita: mayo, primera ecografía de las 7 semanas. Que debía seguir tomando progesterona (aunque no hubiera riesgo alto, "por si acaso").
- Análisis del primer cribado: para descartar anomalías.
- 3ª visita: junio, ecografía doppler de las 13 semanas y resultados del cribado. Me dicen el sexo: posible niña. Fuera progesterona (me da el visto bueno para poder tener relaciones sexuales, hacer ejercicio y tal -aunque ya fuese a caminar-, salgo del riesgo).
- 4ª visita: ya de 4 meses, a ver cómo va creciendo. Me confirman el sexo: la vulva contra el ecógrafo, para que se viese bien.
- Ecografía doppler de las 20-21 semanas: en agosto me tocó hacérmela en Palma, ya que estuve casi todo el mes allí por lo de mi padre. Ahí te dicen cómo se está desarrollando parte por parte (desde el cerebro, pasando por el corazón, riñones, cuenta-dedos...). Reconfirman el sexo.
- 5ª visita: nada más llegar de Mallorca, fui a la ginecóloga para que viese los resultados y de paso volver a ecografiarme. Nos dice que si sigue en esa mala postura, cuando salga habríamos de ir cerrándole las piernas para colocárselas. Está mostrando su vulva al mundo con las piernas bien abiertas.
- Test de O'Sullivan: la puta curva del azúcar.


De esta última prueba hablaré ahora porque...ayer me hicieron la curva del azúcar, técnicamente conocido como "Test de O'Sullivan". Esto sirve para detectar si tu cuerpo tolera bien la glucosa y descartar diabetes gestacional o, simplemente, ponerte una dieta que tu cuerpo tolere mejor, porque te salen resultados un poco altos. Todo esto por el bebé, claro, para que no salga gordo ni tenga problemas en el futuro, ni que sea su insulina la que trabaje en el cuerpo de la madre (así como resumen cutre).


¿Que cómo se hace eso? Pues, en ayunas te hacen un análisis de sangre y luego te dan una botella de glucosa fresquita sabor a Tang de naranja, que has de tomártelo tranquilamente durante 5 minutos y, tras una hora, has de volver a que te saquen sangre de nuevo. No te dejan ni ir al baño tras tomártelo porque, si te mueves, puede salir mal la prueba ya que quemas la glucosa que has ingerido y los análisis han de ser "en reposo". Así que sentadita una hora sin moverte. ¡¡Y no vomitarlo!! Si no hay que repetirla.


Nada más me pincharon (genial, la verdad, para tener asco puro a las agujas, no sentí nada), me dijo que si quería tomármelo y tumbarme en la camilla que era mucho mejor, puesto era normal marearse y en la camilla iba a estar muy cómoda. Preferí estar en la sala de espera con Karate, que era una horaza de espera.


La glucosa te revive del hambre que sientes, es dulce como las bebidas japonesas empalagosas que me gustan y, de repente, a los dos minutos de tomártelo, empiezas a marearte y desear vomitar y morir (y no sabes si en ese orden exactamente). Vienen dos enfermeros y te abanican, ponen tus piernas en alto sobre tu pareja y te dicen que en cuanto te encuentres mejor entres a tumbarte en la camilla.


Como no quería ir a la camilla (porque estaba en la zona de los análisis y pasaba de ver cómo pinchaban a la gente), me quedé fuera sentada viendo un capítulo de Big Bang con Karate hasta que volvió el puto mareo y empezaron las ganas de vomitar. La bilis empezaba a subir y yo preocupada. Quedaba media hora para el siguiente análisis y no quería volver a repetir la prueba y mucho menos tomar esa puta mierda que me estaba destrozando por dentro. Así que, de tripas corazón fuimos a la zona de los análisis a que me tumbaran en la camilla.
Los mareos iban y venían y, al estar boca arriba, la niña jugaba feliz con la glucosa que me estaba destrozando por dentro, ayudándole a patadas y puñetazos que me deformaban la barriga y yo solo quería llorar y que toda esa tortura terminase.


Con ganas de vomitar y un mareo a punto del desmayo, Karate avisó al enfermero que ya había pasado la hora y, entonces vino con su cajita de muestras para sacarme sangre.


- Te sacaré del mismo brazo de antes.
- Vale...


Y entonces quitó la tira con el algodón y limpió sobre el anterior pinchazo. Pensé que buscaría otro lado de la vena para pinchar pero...el muy SIMPÁTICO pinchó sobre pinchazo, haciéndome un daño que me dieron ganas de darle una patada en la cabeza.


- ¡Ah! Con la chica no he sentido nada, esto duele...
- Bueno, es que te he pinchado en el mismo sitio, además: la experiencia es un grado (vamos, que debía ser nuevo).


Y tras dejarme tumbada un rato más, por el último mareillo, terminó la tortura con una Coca-Cola de la misma cafetería del hospital y un pan-pizza del Lidl.
Decir también que el mareo me duró el resto del día. No pude reincorporarme al trabajo, terminé durmiendo hasta la hora de la comida y aún así pasé la tarde con ganas de dormir, cansada y hecha polvo.




La semana que viene iré a que me den los resultados a la 6ª visita con mi ginecóloga, donde me hará otra ecografía y me dirá si me tienen que hacer la prueba larga de la glucosa (que es lo mismo pero 4 pinchazos y 3 horas!!! y más glucosa), o me libro porque estoy dentro de unos niveles no peligrosos para Sakura.


Y todavía me quedarán dos revisiones programadas más, la vacuna del factor RH (ya que soy O-), creo que te obligan a ponerte la vacuna de la tos ferina (que no quiero, soy pro-vacunas, pero no con el sistema inmune delicado que, sumado a mi amigdalitis crónica la cual provoca que mi sistema inmune a veces juega a atacarme, en vez de defenderme, no me atrevo al igual que no me recomiendan ponerme la de la gripe por ese motivo), el preoperatorio antes del parto (por si se complica). Solo espero que no tenga que repetir la maldita curva del azúcar, porque no lo aguantaré.


No me habían pinchado tanto en la vida.


¿Las que han sido madres antes, pasaban tantas pruebas? ¿Por qué siento que experimentan con nosotras para evitar los "por si acaso" cuando podrían evitarse?


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martes, 6 de septiembre de 2016

Nunca conocerá a su nieta.

Nunca había tenido buena relación con mi padre.


Hasta hace pocos años apenas hablaba con él, exceptuando pequeñas frases del momento. Llamadas de "¿hay que ir a buscarte al aeropuerto?" y meras formalidades. ¿Qué tal? ¿Y mamá? Aham.


En los últimos tiempos, con esto del WhatsApp, mi padre descubrió el mundo del envío rápido de fotos (su amor por la fotografía nunca ha variado). Me encontraba con diez fotos pendientes de descargar donde salían sus perros, que lucía con orgullo; sus nuevas obras de la casa de campo que no dejaba nunca de construir cada día algo (un horno de leña, una columna, un muro, una ducha, un wc...), y también fotos de la huerta (hoy tomates, mañana pimientos, el siguiente lechugas).


Mi padre cambió mucho, ¿sabéis? Pasó de ser el hombrecillo del que rehuíamos de pequeños, al señor entrañable que cuidaba de mi madre como la mujer más especial del mundo, señor de campo, hacedor de muros de piedra y cuidador de perros, regador de huertas y, sin querer, protector de tortugas de tierra protegidas.


Con todo esto de las muertes de mis tíos, mi padrino y mi tía Tocaya (los dos cuñados con los que más relación tenía), mi padre vivió, como todos los demás, el peor mes de su vida. En el funeral de mi tía Tocaya, el último día que vi a mi padre, le vi tan demacrado, tan afectado, más casi que a mi madre, que daba cosa hasta acercarse a decirle algo.
Sabía que estaba mal porque fue él el que me llamó el día 7 de julio, incapaz de darme la noticia, que tuvo que pasarme a mi madre para que me explicara que mi tía había fallecido.


Y el último día que pude bromear con él, fue el día antes del funeral de mi tía, comiendo las hermanas con mis padres en la casa de campo que, desgraciadamente, jamás la verá terminada. Pero ni mi padre, ni mi madre, ni ninguno de sus hijos...


Sabía que la ilusión por ser abuelo, el preguntar y bromear por las ecografías y pasarme fotos de su cosecha y yo de mi nueva casa, que me dijo que cuando viniera a Madrid me arreglaría y montaría lo que faltaba, la futura boda de mi hermano, la promesa de mi hermana de buscar el hijo, la casa cada vez con más forma (ya tenía otro baño nuevo), etc... le hacían levantarse cada día con ganas de seguir. Acababa de hacerse unos análisis y comentaba que habían salido bien, los dolores de la espalda eran por el lumbago. Le pedíamos hacer reposo pero, literalmente: "El día que deje de trabajar para estar más tranquilo estoy listo". Fue su penúltimo mensaje de WhatsApp que tengo. El último fue: "No se puede cambiar de uvas a peras en un momento", cuando le dije que si el dolor era muscular, le dirían que se tomara la vida más tranquila, y que se cogiera el coche y se fuese de rutas, que aprovechara la jubilación...
https://www.tsunagujapan.com/17-facts-you-probably-didnt-know-about-sakura/




El día 2 de agosto estaba comiéndome tranquilamente un melocotón cuando me llamó mi tío. Cogí rápidamente el teléfono imaginándome que me iba a decir lo que nadie quería oír: que mi tía la del cáncer había llegado a su final.


Pero si nadie quiere escuchar que su tía, que le había criado, había fallecido tras una larga enfermedad, mucho peor es escuchar que te llama él porque ni mis hermanas, ni mi madre, ni nadie, era capaz de decirme lo que acababa de ocurrir.


Mi padre acababa de sufrir un infarto y, tras intentar reanimarlo, confirmaron su fallecimiento a los pocos minutos.


Y por eso nunca conocerá a su nieta. Ni sus siguientes nietos. Ni terminará la casa. Ni verá a sus hijos casarse. Ni nada más. Porque ya no está.


Ni mi padrino. Ni mi Tocaya. Ni mi padre.


Y para más inri, estando en Mallorca esos días, la semana que nos volvíamos a Madrid, falleció mi tía. Por suerte o por desgracia, pudimos despedirnos de ella. Pudimos hablar e incluso cuidarla un poco, hacerle compañía. En fin, despedidas.


Porque este verano han sido todo despedidas.


Ha sido una puta mierda.


Y quieren que esté contenta. Que mire al futuro. Que piense en la niña como algo positivo ya que todos tenían mucha ilusión.


Pero a mí no me apetece estar feliz en estos momentos. Sé que es algo bueno y sé que todo se transmite. Pero también hay que entender que no es el mejor momento y que si no me desahogo ahora, luego puede ser peor.


En fin. Así son las cosas. Sé que la vida sigue. Pero ellos ya no estarán aquí para verlo.


Y por eso el nombre de la niña también tenía que tener significado. Para los budistas, ese nombre se asocia con la temporalidad y el carácter pasajero de la belleza y la vida, pero también con el ciclo de transformación de la vida, por lo que también es asociado al renacer.
Para los samuráis: significaba su sangre y lo efímero de la vida, asociada al sacrificio y corta vida de los samuráis.


SAKURA (Flor de Cerezo)


martes, 26 de julio de 2016

De cómo una hipoteca te estresa, un embarazo te condiciona y dos funerales te matan

Cuando te quedas embarazada te cambia el chip.
Cualquier persona que me conozca sabrá que lo de hipotecarme no estaba entre mis planes. Me gusta mi libertad. Cuando pensaba en maternidad pensaba en mi bebé y yo. Y de repente me encuentro con que he de hacer una vida no solo con su padre, si no también con una casa.


Alquilar no es barato. No es una inversión para el futuro. Ojo: NO es tirar el dinero. Pero significa vivir al día. Sabes que habrás de pagar el resto de tu vida, con mudanzas y esas mierdas agotadoras, dependiendo de otras personas (porque en mi caso, con mi sueldo, no puedo vivir sola; y encima que te toque un casero bueno). En cambio, una hipoteca es más barato (incluso con mi sueldo podría permitirme pagarlo). Más caro, anualmente, si sumamos la comunidad, impuestos, seguros y esas cosas. Pero mes a mes es un desahogo, saber que en 30 años (a plazo fijo y con una buena oferta por mi trabajo) sólo te quedarán los impuestos.


Y cuando te quedas embarazada, piensas en ese futuro y comienzas a buscar pisos en todas las webs de pisos que existen en internet.


A mediados de mayo comenzamos a mirar pisitos por la zona donde vivimos ahora; confirmando previamente que nuestro casero no quería vender el maravilloso piso -ubicación, características- donde estamos de alquiler. Y a finales de mayo decidimos llamar para ver algunos pisos que, para nuestra desgracia: YA ESTABAN VENDIDOS. Alguno llevaba solo una semana publicado y nos dijeron que la zona que queríamos estaba muy solicitada y, exceptuando pisos que necesitasen una gran reforma o pidiesen demasiado, volaban.


Así que en plena semana de exámenes fuimos a ver 5 pisos. Y...efectivamente. Piso que veíamos, necesitaba una buena reforma o era pequeño y caro. Hasta ver el 5º piso: ¿reformado, con calefacción central y por ese precio? Llevaba puesto 4 días el anuncio y fuimos los segundos en reservar visita. Los primeros estaban interesados pero no podían conseguir la hipoteca y, al ir por orden de visita, estábamos los primeros por si dábamos el sí. ¡¡Dos horas más tarde llamaba para reservarlo!!


¿BUSCAR PISO Y ENCONTRARLO EN UNA SEMANA? Un riesgo, sí, pero...reformado, con calefacción central (al ser 8 edificios la comunidad-agua-calefacción salía bastante barato, de todos los que habíamos visto) y sin necesidad de tocar nada, con la cocina amueblada y toda la casa si queríamos, 3 habitaciones por el precio de uno sin reformar... no tenía trampa, es que la dueña estaba en una residencia y necesitaban el dinero cuanto antes para poder pagarla, bajando el precio a sabiendas que valía más.


Así que una semana más tarde firmamos el contrato de arras y comenzó la odisea de visitas al banco solicitando el 100% de la hipoteca que nos denegaron el último día por el 80% (por tener varios créditos de coches) y tuvimos que pedir prestado al hermano de Karate porque a nosotros no nos bastaba. Fue horrible. Pero el día 6 de julio firmamos y fue un desahogo. Hasta que vimos el piso. Estaba lleno de cosas, sí, PERO TODAS INÚTILES, ropa y cosas por doquier.


Todo esto sucedió en un mes. Fue un mes estresante. Pero al fin y al cabo con final feliz. Ya hablaré de cómo ha sido y está siendo todavía la mudanza a finales de julio...


Paralelamente a nuestra odisea de búsqueda de bebé, embarazo, aborto y embarazo de nuevo, me informaron que le habían detectado cáncer a mi tío, mi padrino. De hígado y colon. Durante el tiempo que yo pensaba en clases y bebés, él luchaba contra ese cáncer. Le operaron varias veces y la quimio le funcionaba. Le vi en diciembre en Mallorca y le seguía en Facebook y cada vez estaba mejor. Ponía fotos de comida chachis y con su familia y todo iba bien.


La verdad, en junio sólo le faltaba una operación para terminar y, mientras yo le informaba qué tal iba mi embarazo, él estaba finalizando su lucha contra el cáncer. El lunes 13 de junio él entraba en quirófano y esa última operación salió perfecta. El martes 14 de junio me hicieron la ecografía donde me dijeron que iba a ser niña y que iba todo bien. Informé a la familia en cuanto salimos de la consulta y esa misma tarde-noche estaba la familia en la habitación de mi padrino hablando de la nueva noticia. Yo quería esperar a hablar con él cuando saliera del hospital.


El miércoles 15 de junio me llamó mi padre. Pero no era mi padre el que estaba al teléfono. Era mi tía. Mi Tocaya. Mi tía favorita. Por la que llevo mi nombre. La que me informaba de qué tal estaba toda la familia y a la que llamaba más que a mi madre. Empezó a llorar diciéndome que mi padrino, su hermano, había fallecido hacía unas horas. Y que no quería decírmelo por "mi estado" pero que mi padre le obligó a decírmelo. Le dije que tenían que decírmelo, que estaba embarazada, no enferma, y al colgar me empecé a maldecir por no haber llamado el día anterior a mi tío por esperar a que saliera del hospital. Era su última operación contra el cáncer. No murió de cáncer, si no de las consecuencias de la quimio con otras partes de su cuerpo, causándole una infección (riñones, etc...) que le terminó llegando al cerebro y el miércoles ya no pudieron despertarle.
Y, llorando, mi Tocaya me dijo algo que me dolió, muchísimo...me habían escondido, TODA LA FAMILIA, que mi otra tía (mi madre eran 9 hermanos, y acababa de perder a su segundo hermano, quedando 7), estaba enferma de cáncer y le quedaban dos o tres meses de vida. Llevaban un mes sabiendo la noticia y me la habían escondido "por mi estado".


No pude ir a Mallorca. Primero porque no tenía dinero y salía a más de 200€ ir (teníamos que pedir prestado para la hipoteca, no podía gastar ni un céntimo hasta habernos concedido ese 100% que finalmente nos denegaron). Y segundo, porque todos me decían que ni se me ocurriera coger un avión "en mi estado". También es cierto que yo soy muy práctica con esto, y me daba cosa ir para estar viendo llorar a todo el mundo y no poder hacer nada, así que me quedé en Madrid y pasé sola esa transición.


Cada semana llamaba a mi madre y a mi tía Tocaya para preguntarles qué tal estaban y también para que me contara cómo iba pasando los días mi tía Fina. Mi tía Fina es especial, puesto que perdió a su hermana gemela de cáncer en el 1999, discapacitadas ambas, y a ambas habían de engañarles porque no asumen cierta información, debiendo omitirles ciertas cosas.
Me contaba que Fina pensaba que estaba enferma por hacer dieta, ya que había adelgazado mucho y tenía que seguir una dieta súper estricta, aunque le habían dicho que estaba enferma por otras cosas (sin especificar) y que tenía que cuidarse mucho, tomar ciertas pastillas y cuidarse mucho.


Hablaba mucho con mi madre y mi Tocaya. Y el día 6 de julio firmamos el piso y mandé fotos de cómo estaba todo y me contestaban desde el grupo que abrí del bebé. Mi madre y mi tía.


El miércoles 7 de julio fue uno de los peores días de mi vida. Porque me llamó mi padre y, por primera vez en mi vida le escuché llorar y era incapaz de decirme qué pasaba.


- Tu tía...
- ¿Ha pasado algo a Fina?
- No. A Magdalena - mi Tocaya-.
- ¿Magdalena qué?
- Un ictus...-llora-. Te paso a tu madre.


Y así fue como me dieron un mazazo en toda la cara. La noticia que nadie quiere oír, como si me hubieran dicho que mi madre había fallecido. Me dolió igual. Dejé de escuchar y, al colgar, miré billetes a Mallorca. Caros, por supuesto. Pero ya sabíamos el presupuesto de todo y Karate me dijo que podía ayudarme con otra cuenta que tenía algo ahorrado. Llamé a mi hermana mayor y estuvimos hablando de lo increíble que nos parecía todo. Y luego me llamó mi hermana pequeña que tenía que ir sí o sí, que me lo pagaba ella aunque fuera.


Y fui al día siguiente, pero porque Karate me ayudó económicamente. Y fue el peor viaje de vuelta a casa de mi vida. Odiaba ir. Odiaba tener que ir por ese motivo. No podía creérmelo.


Estuve con Fina, a la que ahora se turnan entre los hermanos que quedan para cuidar de ella. Y me contaba cómo estaba llevando la "no" pérdida de Magdalena (con la que llevaba toda la vida viviendo, las dos hermanas) y decía que le había pasado porque debió comer algo en mal estado. Sabía que no estaba pero la llamaba por las noches y, cuando escuchaba a alguien subir por la escalera, pensaba que era ella.
También me dijeron que lo que creían que era un ictus inicialmente, fue un ataque al corazón. Llevaba días mal pero no decía nada porque pensaba que era de la tensión. Y se paró. Delante de sus hermanos cuando fueron a verla porque decía que se encontraba mal. Llegaron para verla caer y llamar a la ambulancia.


El mazazo fue para todos. Porque era una mujer... que ya hablaré de ella. Hizo por la comunidad lo que nadie. Porque para mí (y para muchos) era un ejemplo. El mayor de los ejemplos. Y el único consuelo que me queda es que pudimos disfrutar de su ciudad favorita sus últimas navidades, que traje a Fina y a Magdalena a Madrid para pasarlas juntas. Porque yo admiraba lo que ella tenía, y ella me decía que si volviera a nacer haría lo que yo hago y viviría donde yo vivo.


No creo en segundas vidas ni estas cosas, pero ella sí, y espero que lo cumpla si es cierto.
Y en dos semanas vuelvo a Mallorca, y solo espero que esté mi tía Fina todavía, quien empeora día a día.


Estar embarazada no es estar enferma. En mi estado puedo viajar y llorar. Estar triste y despedirme de quien quiera. Tengo derecho a sentir. Más que nunca.


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miércoles, 20 de julio de 2016

Meses de incertidumbre, alegrías y...

- Me he gastado 11€ en esto para nada.


Misaoshi va a la papelera del baño y recupera el test de embarazo para enseñárselo a Karate. Lo mira de nuevo. Está diferente.


Hay dos rayas rojas.


Pero había estado diez minutos en el lavabo y solo había una rayita hasta que lo tiraste. No puede ser. O sea, sí puede ser, porque tú sabes que lo estás, o al menos tienes los mismos síntomas que la otra vez. Pero el test no miente (es de estos de alta precisión, de hasta unos días antes de la regla y a cualquier hora del día...).


Pero resulta que pasó de negativo a positivo. Y ahora lo has confirmado con Karate al lado. Os habéis enterado a la vez. Como en las películas esas románticas aburridas que todas terminan igual, pero en un pisito sucio, pequeño y desordenado, en un barrio tranquilo lleno de supermercados, bares, parques y colegios.


Porque sí, porque ya has empezado a preocuparte por esas cosas. La zona en la que vives. La dieta que llevas para darle nutrientes a la vida que portas dentro (comer de todo con moderación, mejor lavado y cocinado y sin privaciones de ningún tipo). Porque quieres que esta vez sí salga todo adelante. Encima la ginecóloga que te recomendó tu compañera es ultra cariñosa. Estás más tranquila que nunca tras la ecografía de las 7 semanas, comparando con la eco del embarazo anterior, donde nunca llegó a ese punto de desarrollo (menuda diferencia). Tranquila, sí, excepto porque en breves sabrías lo que es estar preñada...
Primer embarazo. 7 semanas, no crecía. Terminó en aborto.
Segundo embarazo. 7 semanas. Creciendo.
Fue el peor mes de estudiante y currante que he podido vivir: con náuseas, mareos, sueño y enfados por absolutamente cualquier cosa. ¡¡Y DE EXÁMENES FINALES!! Estaba agotada y solo quería vomitar en la cara de la gente y dormir. En el trabajo me quedaba dormida con los ojos abiertos y, nada más salir a las 15h, iba a la facultad a pasarlo mal y salir entre clases (y en medio de alguna) para que me diera el aire evitando el vómito. Descubrí que lo mejor para las náuseas era comer fruta todo el rato. Jamás he comido tanta fruta. Melocotones, manzanas, plátanos, fresas y nectarinas salían de todos los bolsillos de la mochila, bolso o bolsa que llevase encima. Comía en clase, en la oficina, en casa y no comía en la cama porque aprovechaba para dormir.
Aunque te digan que eso es bueno, tienes una incertidumbre por no saber si va bien o mal. Fueron las semanas más largas... no solo por el malestar en general, sino porque tenía miedo de que terminara mal, aunque estuviera tranquila por una parte, estaba impaciente porque me dieran buenas noticias sobre lo que se estaba gestando dentro.


Tras los exámenes (no me presenté al más difícil porque se me iba de las manos), se me quitaron las náuseas. Me hicieron los análisis para el cribado y fui a hacerme la ecografía a las 13 semanas, donde todo fue tan bien que me animé a ponerme el uniforme de premamá que tenemos en el trabajo (llevaba dos semanas sin poder abrocharme los pantalones y sin vestirme de uniforme ni salir apenas de la oficina).

Ecografía de las 12-13 semanas. Primer cribado perfecto. S.Down 1/10.000. ¡¡¡95% posibilidad de niña!!!


Entonces ocurre lo que más temías: que todo el mundo se entere de que estás preñada. Y empiezan a hacerte unas preguntas tan OBVIAS que te da vergüenza responder. A algunas personas ni les respondes, o les respondes con ironía: noooooooooooooooooooooooooooooooooo, me lo pongo solo porque es más cómodo...(que alguno no capta y he llegado a recibir por respuesta: ¿y eso se puede hacer?).


Si llevas un uniforme laboral de "premamá" (se ve la diferencia a kilómetros del uniforme normal) que sabes que única y exclusivamente lo pueden llevar las mujeres gestantes...¿no será porque estoy preñada?


Y gente que no conoces, después de preguntar la obviedad del día, me soltaban un: "¡¡no sabía nada!!" ¿Reprochándome? que no fuera puerta a puerta de todo el edificio para contar mi nuevo estado. No sabía que era una obligación avisar a toda la gente del edificio (unas 4000 personas) conocidos, desconocidos y limpiadoras por igual. No sabía que me conocían todos, porque una que no había visto la cara en la vida, me achacó que no se había enterado de que estaba preñada. Y le respondí: es que no es algo que vaya contando... Se lo dije con un tono de molestia, a ver si se daba por aludida, pero como si oyera llover.


¿TAN COTILLAS SON? Me los imagino en su oficina, en plan hablando de la noticia del día:


- ¿Sabes la que a veces coge el ascensor que no sé ni dónde está destinada, es una mujer, con gafas y pelo largo?
- Sí, creo que dices la morena que desayuna con dos mujeres más en la cafetería, la he visto, sí.
- Pues esa chica, ¡¡está embarazada!!
- ¡¡Ala!! ¿Sabes cómo se llama?
- No, pero está embarazada. ¿NO LO ENTIENDES? ¡¡ES SÚPER IMPORTANTE SABERLO!!
- Es que no sé quién es...
- ME DA IGUAL, ESTÁ EMBARAZADA Y TE CALLAS. YA LO SABES. ¡¡PÁSALO!!


Y bueno, un mes y poco después, la incertidumbre tras ver la ecografía del primer cribado se ha transformado en alegría tras la ecografía de las 18 semanas...que costó hacerla porque no paraba de moverse.
Ecografía de 18 semanas. Desarrollo perfecto de una niña que no para de moverse.


He de decir que no teníamos ni idea de cómo íbamos a verla. En internet buscas imágenes de un bebé a las 18 semanas y todas son, pues eso: imágenes. Pero estar viendo cómo la niña que hay dentro no para de patalear, dar vueltas y ¡¡aplaudir!!, seguido de los comentarios de la ginecóloga, era súper gracioso y no lo negaré: emocionante. Karate estaba también contento y nos hacía mucha ilusión verla. Que os digan que sus extremidades (tiene todos sus dedos), vísceras y corazón se están desarrollando estupendamente pues... siempre anima...


En especial cuando acabas de volver de Mallorca, de despedirte para siempre de la persona que te inspiraba y que parecía más feliz que tu madre con la noticia del bebé...


Porque no todo es perfecto ni feliz. Y aunque la búsqueda de piso que comenzó a finales de mayo, terminase el día 6 de julio con la firma la hipoteca, aunque el desarrollo del bebé que estás gestando vaya estupendamente bien... hay cosas que me amargan. Es un sabor tan amargo que todavía lloro. Y estoy triste y mal. Y es demasiado reciente. Y me va a costar mucho decirle adiós definitivamente. Cada buena noticia que me ocurría, ella era la primera en saberlo. Antes que mi madre, la mayoría de las veces... y ya no está. Y ya no puede verla. Ni la va a conocer. Nada. Ya no está. Y me cuesta aceptarlo.


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martes, 5 de julio de 2016

¿Sabéis el dicho ese de "mujer legrada, mujer embarazada"?

Cuando me dieron de alta en el hospital, vino a traerme los papeles una enfermera. Dudaba si darme las ecografías con mi útero limpito, pero le dije que no pasaba nada, que las quería para mostrárselas a mi ginecóloga (todo esto, mi ginecóloga no sabía nada, la llamé al día siguiente para darle la noticia y coger cita para la revisión post-legrado).


La peor parte de la operación fue soportar la vía durante todo el día en mi antebrazo izquierdo. El resto fue una nube. No por las drogas, puesto que lo máximo fue la sedación y el suero con antibiótico que debían estar metiéndome en vena. Sino que era como que no me lo creía.


Acababan de limpiarme algo muy buscado. Algo deseado. Era... extraño. Pero no me sentía mal. Estaba aliviada. No era auto-convencimiento. Era puro, puro alivio.


De repente, cuando sales del hospital, todos los que sabían de mi embarazo conocían a mujeres (ellas mismas, hermanas, amigas, parejas, madres, tías...) que habían tenido abortos. Montones y montones de abortos. Todas las mujeres de mi alrededor habían tenido uno o dos abortos propios o cercanos. Todas las personas que me habían felicitado y me decían que eso iba a salir bien, que no me preocupara, de repente todas tenían experiencias en abortos espontáneos y que eso no pintaba bien desde el principio, que ya lo veían venir.


¿Por qué la gente engaña? ¿Por qué todos van de positivos cuando tú les dices que hay un riesgo real y esconden sus drásticas verdades? ¿No era mejor decir: "si abortas no pasa nada, mi mujer tuvo un aborto y legrado y luego todo fue bien, si lo pierdes no es el fin", que engañar diciendo que eso no era nada y que todo iba a salir bien?


¿Es que abortar sigue siendo un tema tabú? ¿Por qué no puedes hablar de abortos delante de una mujer con embarazo de riesgo?


No me hacían sentir mejor, me hacían sentir engañada y cruel. Cruel porque todos me decían que iba a salir bien y yo estaba deseando que eso terminara porque lo veía mal. Cruel porque prefería abortar. Me hacían sentir mal porque si eso iba a salir bien, ¿por qué tenía tantos pensamientos negativos?


Y luego otra frase que escuché hasta semanas después del aborto:


- Mujer legrada, mujer embarazada.
- ¿Sabes ese dicho de "mujer legrada, mujer embarazada"? ¡¡No te preocupes que ya verás que pronto te quedas embarazada!!
- Hay un dicho que dice: mujer legrada, mujer embarazada. Ya verás.
- Tranquila, mujer legrada, mujer embarazada.
- Ay, pero no te preocupes que ya verás que no tardas nada en volverte a quedar preñada.


Empecé a odiar la frasecita de los huevos.
Yo seguía estresada de la mierda universidad. No por su dificultad, sino por la avalancha de trabajos que nos estaban mandando realizar. No era el mejor momento para ponerse a buscar ni arriesgarse a quedarse preñada. En el trabajo me estaba afectando el estrés. Incluso hablaba mal a mis compañeros/as, tanto del trabajo como de clase. No quería saber nada de nadie y el estrés estaba pudiendo conmigo.


Y tuve la primera regla tras el legrado, que me dolió como si me fuera a morir. Os juro que me duró 5 días (me vino a los 20 días de la operación), pero fueron los 5 días de dolor y sangrado menstrual más fuertes de mi vida, coincidiendo la semana santa en Asturias, con paradas en Cantabria y Burgos, con mis compañeras de clase.


Pero bueno, tras eso, pensando que el dicho era mentira, pues volvimos a ponernos a ello. Con suerte para el verano después de exámenes pues dábamos la nueva noticia.


Cuando me tenía que venir la siguiente regla no tenía dolor de barriga (como siempre, que me duele desde unos días antes), en cambio: las tetas sí me dolían. Y me empecé a emparanoiar.
Como tenía cita con una ginecóloga naturalista en 4 días y no quería perder la cita (la había solicitado en el anterior embarazo y me dieron para 4 meses después y no quería anularla por miedo a quedarme embarazada y que no pudiera llevar mi embarazo ella), me hice un test de embarazo, que, por supuesto, dio negativo. Tanto repetir el maldito dicho, me lo había creído y todo. Y ya me estaba comportando como si lo estuviera. Hasta mi cuerpo sentía cosas...


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jueves, 16 de junio de 2016

Parece que el 2016 está siendo mi año (Parte 2)

Recuerdo que el lunes 25 de enero teníamos un examen, el primero del cuatrimestre. Llevaba una semana con dolor de regla, de cabeza, de retraso y de puto estrés porque no quería estudiar, esas dos semanas de exámenes las cogí de vacaciones (me sobraron 11 días de vacaciones del año anterior) supuestamente para estudiar... ¡¡y no hice nada!!


Esa mañana me sentía fatal. Así que fui a la farmacia y compré un test de embarazo. Porque una semana con síntomas, unas tetas ultra inflamadas y una vena súper verde atravesándome el pezón, eso era raro.


Y bueno...
¿Eso se come? Huele a pis.


Pareció que sí. ¡¡De 2-3 semanas!! Y yo estresada. ¡Y de exámenes! Esa tarde tenía uno que sólo había leído los apuntes el día anterior y esa mañana en vez de repasarlos, estaba haciendo fotos a un test de embarazo y me dio un micro-ataque de pánico.


Si era lo que quería... ¿Qué hacíamos ahora?


Cuando se lo dije a Karate lo primero que me soltó al ver mi cara es: "ahora no te eches para atrás... si era lo que querías".


Esas dos semanas de exámenes no estudié una mierda, y la media de notas de esos exámenes fueron entre el 8,7 y el 9,5. Así que la Universidad NO ES DIFÍCIL. Estresada, preñada y sin estudiar, solo con la asistencia a clases y lectura el día anterior.


Esa fue la parte buena del embarazo.


Entre el 27 de enero y el 14 de febrero fui a la ginecóloga 3 veces. El 27 para confirmar el positivo. Que me lo confirmó. Me dijo que fuese a la semana siguiente para ver su crecimiento, que ya debía de haber pasado las 4 semanas. Tras comprobar que el embrión estaba bien implantado la semana siguiente, me dijo de volver a la siguiente, poniéndome en sobreaviso de que si sangraba, fuese a urgencias.
El 11 de febrero me dijo que tenía latido, pero que no se correspondía el tamaño del embrión con la fecha de embarazo. Y me volvió a decir que si sangraba, fuese a urgencias.


Por la tarde del día siguiente (viernes), en un descanso entre clases, fui al baño y encontré un poco de sangre marrón en las bragas. Nada preocupante si no fuese porque estaba preñada. Al día siguiente por la mañana apenas salió nada. Y por la tarde volvió a sangrar marrón, como de final de regla. Así que fuimos a urgencias ese sábado por la noche.


Por el color y cantidad, era posible que simplemente fuese el sangrado de implantación.
Así que tranquilos y para casa. Tenía latido. Estaba de 6 semanas. No problema. Dejaría de sangrar en uno, dos días. Y que solamente teníamos que preocuparnos si en vez de la sangre de color marrón oscuro, pasaba a rojo.


Así que por la mañana del domingo, cuando salía marrón oscuro, me sentía tranquila. Lo malo fue por la tarde, mientras estaba hasta el culo de leer mierdas "te quieros" de la gente por Facebook todo el día con el mierda de día de San Valentín, fui al baño a mearme en todos ellos y salió la sangre tan roja que volvimos esa noche a urgencias.


Ahí el sangrado pasó de implantación a riesgo de aborto. Una semana de baja. Ya tuve que avisar a los del curro, que desconocían mi estado, y fliparon un rato.


Estuve toda la semana en casa cuidada por Karate y su madre, que venían a traerme comida y cuidar de las gatas por mí mientras yo me sentía una enferma de mierda, inválida y con ganas de salir a la puta calle. Estaba odiando estar embarazada tras tres días postrada. Llegué a pensar que eso era mejor que no saliera adelante. Llevaba tres semanas escuchando a los ginecólogos que me veían que el embrión no estaba creciendo, y aun así me sentía obligada a seguir adelante con ello tomándome pastillas (progesterona) y mierdas para que eso no se cayera. Cuando la naturaleza parecía pedir lo contrario.


Finalmente, una semana y media después, de 7 semanas, fuimos a urgencias de madrugada porque estuve 4 horas dando vueltas en la cama sin poder dormir del dolor. No era un dolor fuerte. Era un dolor constante y por ráfagas. Era aguantable, pero incómodo, porque cada vez que paraba y parecía que podía dormir, volvía y no me permitía conciliar el sueño otra vez. Y otra vez. Y otra vez.


- Vamos a urgencias - le desperté.


Al llegar a la consulta, el ginecólogo me preguntó si me dolía mucho, puesto que estaba con contracciones. El saco estaba vacío. Y miré a Karate y nos dijimos: "menos mal, por fin". Lo peor fue cuando nos dijo que eso no iba a caer por su propio peso, así que había que hacer un legrado.


Tres horas después, el 23-F (una fecha para recordar, ¡quieto todo el mundo!), me ingresaron y me practicaron un legrado, del que salí bastante despejada y animada. Se terminó la pesadilla, del no poder decidir que todo surja de manera natural, de sentirme obligada a seguir adelante con algo que me decían que no iba bien y estaba haciendo que odiase estar embarazada, cuando era mi mayor deseo en esos momentos, y... podía volver al trabajo y a las clases al día siguiente.




Continuará...