Seguidores de mis paranoias...

domingo, 26 de febrero de 2017

Mi bebé no tiene cólicos

Estoy agotada.

He trabajado, estudiado, viajado, leído y me he formado para ser cada día un poco más inteligente y poder sentirme alguien útil en esta vida y, ¿sabéis qué? Si llego a saber que lo que más iba a servir para hacer lo mejor y más útil para otro ser vivo venía de serie, quizás no me hubiera esforzado tanto.

Soy dos tetas. Soy una fuente cargada de leche disponible 24h para dar de comer a una minipersona que me necesita 24h al día. Tetas para comer. Tetas para calmar. Tetas para dormir. Tetas para apoyarse. Tetas para tocar. Tetas para mirar. Tetas para sentirse segura. En definitiva, mamá son dos tetas que le hablan, zarandean y cantan.

Y no me importa. Pero agota. Es un agotamiento voluntario. Y no, la frase que escucho mucho de "te utiliza como chupete", no la acepto. Una teta es más antigua que el chupete. No me utiliza: me necesita. Es muy diferente.

Y a su padre, claro. Cuando está cansada y llora porque tiene sueño, pero tiene hambre pero llora porque quiere dormir, pero quiere teta para dormir pero está tan cansada que no mama y no duerme porque tiene que llorar, nadie le calma mejor que su padre, que no huele a leche y la niña no ha de pensar si come o duerme, porque con él no hay comida.
Aunque sin él la que moriría sería yo, aunque fuese de hambre.

Y sí, se porta bien. O normal. Es un bebé, así que se porta lo normal que es un bebé. Que llora poco antes de dormir y por la noche no llora y mama cada 1-4h dependiendo si se ahoga con los mocos. Pues sí. Que durante el día solo llora cuando está cansada y quiere brazos. Sí. Eso no le hace que "haya salido buena o mala". Eso significa que llora menos que otros bebés y podemos descansar algo más.

Pero agota igual. Tengo que estudiar una oposición para ascender y me dedico 26h al día a mirarla y cuidarla. Mi cerebro ha dejado de funcionar y en parte me frustra un poco. Soy incapaz de concentrarme.

Pero es que no tiene ni dos meses. Y entiendo que es así, instintivo, cansado y necesario que mi cerebro esté pendiente de esa nueva vida.

Y ah, qué también nos ha salido "buena"  porque no tiene problemas de cólicos por los gases. Truco: PORTEO y muchos brazos.
Un bebé al que se le coge y camina con él mueve los intestinos que da gusto. Pedos, eructos y cacas son expulsados a raudales por su pequeño cuerpecito. Y tan felices todos.
En esta época se abusa del cochecito y del horrible maxicosi. Inciso: utilizamos cochecito y maxicosi. Hablo del ABUSO. Cuando no la porteamos y hemos de cogerla en brazos en el centro comercial o restaurante o casa de alguien, es agotador. Paseas y ves a padres llevar el carrito y coger al bebé para que no llore. Es así. Porque todos sabemos que necesitan brazos. Por eso casi siempre si solo voy a hacer algo rápido o un paseo cuando no puede dormir y llora sin parar, va porteada. Relajada y durmiendo todo el tiempo. Yo no duermo ese día la siesta, pero vale la pena por tranquilizarla y así salgo de casa.
Y el maxicosi. Ese invento mal hecho para la postura del bebé pero ¡qué poco ocupa y qué cómodo es para los padres! De casa al coche y del coche al súper, restaurante, etc...sus 7h seguidas ahí sentado el pobre bebé, respirando con dificultad, atado, aprisionado sin poder moverse y con la cadera sin terminar de formarse.
Sí, papis cómodos porque en casa lo llevan del salón a la cocina, al baño y a la habitación. Lo he visto. Lo he sufrido por ese bebé. Me dan mucha pena pero esos papis piensan "si lo han fabricado y se vende no puede ser tan malo, y si no llora...". Por no hablar de que esos bebés son más propensos a tener unos cólicos de flipar.

Aaah y el colecho. Que por las noches no llora porque tiene comida, seguridad y descanso justo al lado. Es así. Ha dormido una noche en la minicuna de colecho, pero es que prefiero tenerla en la cama.
"No la vas a sacar de tu cama". "La mía estuvo hasta los 6 años y no la conseguíamos sacar, mejor no le acostumbres". En serio, si no querías que tu hija durmiera contigo hasta los 6 años, haberla sacado antes, en vez de quejarte ahora y decirme lo que debo hacer. Eres un ser pensante con necesidades y no solo hemos de adaptarnos a nuestros hijos, ellos también se han de adaptar a nosotros. Si yo no quiero dormir con ella, no duerme conmigo. Si quiero dormir con ella, duerme conmigo. Y con papá, que también está de acuerdo en que ahora es lo mejor y más cómodo. Pensemos en el ahora y dejemos las opiniones personales y consejos que empiecen por "deberías" lejos. Los consejos deberían ser consejos, contar tu experiencis y comentar si te funcionó o no, no "deberías hacer tal".

Un bebé no es bueno o malo porque deje descansar más o menos a sus padres. Me preocupa mucho que se defina la tranquilidad de los padres como bueno o malo. Pobre bebés. No lo hacen para joder a los padres. Otra cosa es que a ellos les moleste no descansar tanto, pero eso no es culpa del bebé.

Y bueno, esta es mi pequeña defensa hacia los bebés y sus necesidades. Ya hablaré de cómo la vida de los padres sigue (salir, viajar, comprar, tomar algo) con un bebé. Pero ahora no porque tiene hambre y llama a mi teta.

lunes, 30 de enero de 2017

Nada es como lo pintan: el postparto

Hablan sobre...la depresión postparto.

Yo más bien lo llamaría: ser mamá duele. Duele mucho. Es bonito tener a tu hija en brazos. Verle la carita. Y...poco más, al menos el primer mes.

Tener un bebé duele. Duele mucho. Y no precisamente el parto, si lo has tenido con epidural perfecta, rápido y sin efectos secundarios.
No he vivido mi reciente maternidad con esa intensidad romántica de la que hablan. Porque me duele. Un mes y un día después sigue doliendo. Y no es una depresión postparto. Es un dolor físico que me puede.

Claro que tengo bajones, pero todos se deben a una cosa: la lactancia materna exclusiva. La que ansiaba ofrecerle a mi hija hasta el día que ya no quiera más teta. Un año, dos, cinco. No está siendo como me decían. No está siendo como prometen los matrones en los cursos de preparación al parto...

Yo sabía y asumía que no dormiría, pero los bajones que me dan por no descansar son debidos a la lactancia.

El postparto duele. Sí. Pero no en esas 48h de hospital. El postparto se convierte en duro cuando llegas a casa. Cuando no vienen médicos y enfermeros, limpiadoras y la comida y medicamentos cada día a tu cama.

Mi postparto en casa desde el 2º día fue un cúmulo de dolor, cansancio y malestar que estropeó todos los días hasta pasado el día de reyes. Con mi madre hasta el día 3 de enero en casa, la traté muy mal (pasando de todo, odiando el mundo, triste y con ganas de morir) y se fue fatal de vuelta a Mallorca con la sensación de abandonarme en el momento más duro de mi vida. Fue la peor semana de mi vida, la más dolorosa y la más antisocial y borde de mi vida. Y yo soy muy borde.

Todo debido a:

1) Los puntos: solo tenía dos por una laceración en la zona perianal. Y esos eran horribles para sentarse. Pero los de las berrugas me afectaban también por el tema que el punto de la ingle se me enganchaba en las bragas y quería morir cada vez que rozaba. Lloré mucho al sentarme. Daban igual las medicinas que tomase. Eso dolía a morir. Pero pensaba: "en una semana o diez días los puntos se caerán y dejarán de doler".
Y así fue. Cayeron y volví a sentarme como si no me hubieran cosido el chirri. Aunque los del desgarro me los tuvo que quitar la matrona en revisión a los 15 días por ser tan pequeños que no cayeron solos, ya no los sentía.

2) Atención constante: podría dormir 15h al día, pero soy incapaz de dormir con la pequeña cada vez que cierra los ojos, tengo que observarla, aprovechar para alimentarme yo, limpiar, lavadora, cambiarme...
Necesito tenerla cerca, mirarla, saber que duerme bien, que respira.


3) Sueño: tenemos suerte, por las noches duerme. Desde el inicio podía dormir hasta 5 horas seguidas. Problema: dolor de tetas al tenerlas llenísimas. Lo malo es que los últimos días con esto de las crisis de crecimiento, según consultoras de lactancia, pide mamar más y tal y necesita tener la teta constantemente a disposición. El problema es que llora con la teta en la boca y aún poniéndome al lado tocándola no se duerme sin la teta en la boca, y se tira así horas. Lo que me lleva al siguiente y peor punto:

4) La lactancia: dicen, se comenta y se rumorea que si te salen grietas es por un problema de agarre y postura.
Cada vez que me ha visto un matrón o un asesor de lactancia me han dicho que agarra bien y que la postura no es mala, que come genial y engorda un montón (en un mes ha ganado el 50% de su peso al nacer; 2,8 a 4,3kg).
¿Cuál es el problema? ¿Por qué he tenido desde el primer día grietas sangrantes y profundas en los pezones haciéndome agonizar, en especial estas noches de la última semana que no se duerme sin pezón en la boca? He llorado y sigo llorando por la maldita lactancia. He llegado a desear que me dijeran que no tenía mucha leche pero...la maldita mastitis que he sufrido dos veces en un mes porque tengo tantísima leche que no las vacía del todo y he recurrido a sacaleches, antibióticos y estrujármelas en cualquier sitio, dice lo contrario. Y no deja de engordar y estar súper sana. Si es que la leche materna es lo mejor, aunque duela. Eso es lo único que me anima a seguir por mucho que sufra este dolor.
Sigo con las grietas y al cogerme cada poco no llegan a curar, ni dejándolas al aire untándolas con leche materna ni purelan.
"Una semana" decían. Llevo un mes. Solo espero que cuando termine esta "crisis de crecimiento" pueda descansar mis pezoncitos unas horas entre tomas para que curen de una vez por todas. Es que ni el roce de la ropa, cubrepezones y sábanas.
Y no, no acepta chupete para que yo descanse (arcadas y expulsión) cosa que no me importa porque soy la primera "antichupete", y tampoco pezoneras para que mame, no quiero ni oir hablar de ellas. Vi su forma tipo tetina de biberón y directamente mas descarté.

En cuanto a la niña, me han funcionado muchas cosas:

A) Hemos empezado a portearla. En el carro llora al rato o cuando está parado (le gusta el traqueteo), pero portearla es ideal, ni llora y además es bueno para que expulse los gases ;)

B) Darle teta cada vez que pide. Te ahorras los llantos porque sí "esperando entre tomas". Si está sana es que lo estás haciendo bien, ¿no?

C) Los brazos: maravilloso...cuando alguien nos dice que "la malacostumbramos" mejor el silencio, discutir es una tonteria ya. No puedes discutir con toda la sociedad que no quiere abrazar y coger a los bebés cuando están incómodos. Y son demasiados.
¿Hasta cuando van a pedir brazos? ¿Hasta los 5-6-8 años? ¿Por qué no podemos darle cariño y seguridad a nuestros hijos cuando son pequeños y nos lo piden cuando nos necesitan? Si lloran y al cogerlos y abrazarlos dejan de llorar...¿cuál es el problema? ¿Que te quieran y confien en ti? ¿Que te vean como su protector y que estarás ahí siempre que te necesite? Pues adelante. Piensa eso de mí, hija.

D) Dormir con ella. Desde la primera noche en el hospital y hasta hoy. También nos han dicho que con el colecho la malacostumbras y luego no querrá irse de nuestra cama...¿hasta qué edad? ¿Tres o seis años?
Cuando tenga 13 en plena edad del pavo y pase de nosotros, seguramente echemos de menos esos momentos en los que nuestra niña nos necesitaba 24h.

No sé, yo sabía que tener un bebé iba a ser agotador. Iba a doler. Íbamos a ceder en mil cosas. Y excepto en el dolor de pezones con la lactancia, todo está siendo bastante bonito.

En tres semanas la llevaremos a Mallorca a conocer a su familia materna. Nos estrenaremos en el avión con bebés.
Y también hemos descubierto cómo son esos baños familiares de los centros comerciales. La sala de lactancia mola, práctica y necesaria si quieres darle el pecho tranquilamente en una mecedora. Aunque no me supone un problema sacarme la teta en cualquier bar/restaurante/casa (hecho), con mi dolor de tetas se agradece una zona tranquila donde darle alimento y descansar.

Y gracias a Karate por cuidarnos. Sin él yo me habría suicidado el segundo día de estar en casa con la niña. La verdad, se me caen las bragas cuando le veo con ella abrazada en el sofá, cogiéndola cuando llora en mi teta y yo lloro porque duele y ella ni mama ni duerme. Cuando se la lleva y me deja a solas para que duerma porque no he podido por la noche o la siesta.
Hacer la compra y la comida/cena todos los días, sin él quizás no me habría suicidado...quizás habría muerto de inhanición...

domingo, 8 de enero de 2017

Cada parto es único: historia de una inducción

Antes de quedarme embarazada ya sabía cual iba a ser mi plan de parto:

- Ni epidural ni oxitocina sintética.
- Si podía evitar que me pusieran una vía mejor.
- Lo más natural y menos medicalizado posible.
- Soñar que había heredado de mi madre la facilidad de parir.

De esos puntos, solo se cumplió uno. Aunque no sé si es porque las drogas funcionaron, al menos mi ginecóloga ya me dijo que tenía toda la pinta, buen embarazo, buenas disposición física, bueno todo.

Solo faltaba una cosa: LA PEQUEÑA NO QUERÍA SALIR.

Puedo decir que, aunque no haya sido el parto que deseaba por haber tenido que inducirse al tener poco líquido y evitar los posibles riesgos, me he sentido muy respetada y me ha encantado el trato de todo el personal durante la hospitalización, así que no podría haber tenido mejor experiencia.

Me citaron para el ingreso e inducirlo el día 29 de diciembre a las 8h a.m., justo cuando cumplía la semana 41. Me dejó una semana más con la esperanza que Sakura decidiese salir sola antes...pero no.
Yo habría hecho cualquier cosa para evitar la inducción, excepto mi madre 2 partos (y nada más pinchar oxitocina salieron solos) y mi prima (que sufrió la vida y se alargó lo indecible), no conocía a ninguna mujer personalmente cuya inducción no terminase en cesárea...y, personalmente, tenía PÁNICO.

Amagos hizo de salir naturalmente: muchísimas contracciones, en especial de noche (incluso cada 10 minutos), sangrado todos los días y las últimas dos noches no conseguí dormir por el dolor de las contracciones. Empezaban sobre las 22-21h con 20-25 minutos y terminaban a las 8 de la mañana cada 10 minutos...cuando pensábamos que teníamos que ir al hospital y tras toda la noche sin dormir...

Luego la noche del 28 al 29 fueron contracciones que llegaron a las 5 de la mañana a ser cada 5-7 minutos. Y dije: "entramos por urgencias, que estoy de parto...¡así no me lo inducen!"
Me duche y a las 7 me metieron en urgencias. 40 minutos de monitores y me dice el ginecólogo de urgencia: "bueno, como tienes cita para el ingreso ahora, te van a poner la vía y ya te subimos a dilatación directamente desde aquí". Además me acojonó porque me aseguró y re-aseguró que como mi ginecóloga estaba de vacaciones me atendería la ginecóloga de guardia...que encima era la que tenía mi compañera cuya inducción terminó en cesárea y se cambió a mi ginecóloga que le dijo " todo podría haberse evitado" (por eso me recomendó a la otra).

Tras ponerme la vía un enfermero mientras otra me entretenía por mi miedo y nervios (que no es que me la pusiera mal, es que me dolía horrores y resulta que terminó reventádome la vena por dentro...pero eso os cuento luego), otro vino con una silla de ruedas y me llevó directamente a la sala de dilatación.

La matrona de guardia me dijo que esperara al matrón que iba a entrar en el siguiente turno y ya me ponía él la oxitocina...la enfermera que me dio el camisón para cambiarme me preguntó quién era mi gine para avisarla, me confirmó que estaba de vacaciones así que me atendería la de guardia. Me acojoné más. Yo escogí a mi ginecóloga por su trato, su manera de actuar y la tranquilidad que me transmitía...me sentía tan mal de repente...yo solo leía en todas partes la palabra CESÁREA.

Al rato llegó el matrón...era el que mejor me cayó de los del curso preparto. Algo bueno por fin. Al menos uno que no era partidario de meter los dedos cada 5 minutos al igual que de ciertas maniobras...

Me pinchó la oxitocina sobre las 9:30, cuando mis contracciones naturales eran cada vez más espaciadas.
Estaba dilatada de 2 centímetros y me dijo que cuando quisiera ponerme la epidural, le avisara.

- Pero la epidural tan pronto...¿no lo va a atrasar?
- O adelantar...

Decidí no ponérmela tan pronto.

Me puso la oxitocina y monitor, me dejaba levantarme y caminar hasta donde llegaran los cables y si tenía que ir al baño le avisara y me desenchufaba todo.

Me preguntó quién era mi ginecóloga y me re-confirmó, otra vez otra persona, que estaba de vacaciones. Pero su respuesta, en dirección a la enfermera que dijo de avisar a la de guardia, fue: "bueno, la voy a avisar igual, me gusta que sepan que sus pacientes están aquí, además el suyo era programado..."

Me hizo una fisurilla en la bolsa para ver de qué color eran las "aguas" y tras comprobar que estaba bien, se marchó.

Y de repente empezaron a venirme unos DOLORES cada dos minutos que me hacían doblarme de dolor, perder la capacidad de respirar y provocarme ganas de llorar.

Media hora después entró y me propuso la epidural de nuevo, al recibir como respuesta a su ¿qué tal?, un aterrador "sufriendo". Y mi respuesta de masoca que quería el parto menos medicalizado posible y con pánico a que me pinchasen la columna vertebral seguía siendo no...

Media hora después, con ganas de llorar y morir (y no sé si en ese orden), caminando lo que podía, bailando incluso, probando distintas posturas, apoyándome en Karate...sin funcionar nada, volvió el matrón. Y me miró en plan: "tía, no puedes más, estás de 2 centímetros, no dilatas por el dolor y solo llevas una hora con contracciones cada 2 minutos..."

Karate me dijo que no fuese masoca y que terminaría poniéndomela antes o después, cuánto antes cambiase de idea mejor. Así que miré al matrón y le dije que adelante.

A la nada vino el anestesista, un chico tan joven que pensé que experiencia la justa...
No me dolió, la verdad. Impresiona. Esperó las dos contracciones y comenzó a pinchar y hacer lo que tenía que hacer. Lo máximo noté un calambre-escozorcillo hasta la rodilla izquierda. Y ya.

- En dos-tres contracciones no deberías sentir nada.

Y mintió...desde la siguiente contracción ya no sentí ese dolor desgarrador. Y las siguientes ni las sentí. Miraba el monitor y pensaba que ya no tenía tenía contracciones porque las que indicaban el dolor de la contracción, que llegaban a 140, ¡¡¡¡¡de repente no subían de 9!!!!! Podía mover las piernas (aunque la izquierda la notaba más dormida).

Media hora después, sobre las 11 y algo me miró si había dilatado más y resultaba que estaba de 5 centímetros. Parecía que mis problemas para dilatar eran más por el dolor. Dijo que iba a llamar ya a la ginecóloga para que se preparara (y yo pensando en la de guardia, claro).
También me cambió el enganche de la vía del brazo que me apretaba mucho y no dejaba pasar apenas medicamento, dificultando el trabajo y haciéndome un daño innecesario. Me lo dejó solo enganchada con un esparadrapo.

Tras una hora hablando con Karate y con el único síntoma de temblores contínuos, empecé a sentir presión por el coxis. Al entrar el matrón me midió la dilatacióm y sorprendido suelta:

- Si ya estás de 8-9!!
- Siento mucha presión por aquí....
- Es que ya está pidiendo empujar. Voy a por la "Dra.O"

Cuando escuché el nombre casi me muero de la emoción, ¿no estaba de  vacaciones?, pero para confirmarlo ahí estaba Karate diciendo: pues va a ser al final la tuya.

Un momento después estaba entrando mi ginecóloga con la bata, guantes y gorro, la enfermera, el matrón que fue a buscarla y el pediatra, también asistió el anestesista.

Y ahí estábamos, yo consciente de absolutamente todo al haber una analgesia total. Escuchando todas las conversaciones y haciendo caso a lo que me iban diciendo.

Mi ginecóloga y Karate me ayudaron a sentarme para empujar, que al tener la pierna izquierda dormida no me dejaba moverme bien, y empezamos a respirar para pujar.

Iba a ser rápido pero...resultó que Sakura no quería salir y, aún asomando la cabecita casi desde el primer pujo, cuando tocaba empujar se subía de nuevo. Me tocó el famoso "bebé ascensor".

A la 4a o 5a contracción oigo que el matrón le dice que no va a salir sin ayuda. Y mi gine, muy seria, le respondía que ya, que estaba pensando qué utilizar. Ahí me cagué (seguramente literalmente, que no fui al baño antes y sé que algo hice xD).
El matrón corrió al baño y cogió una banqueta, prefería hacer la maniobra de meter el codo en mi barriga y empujar (siendo poco partidario, según las clases preparto) que utilizar fórceps.

Cuando se solucionó la técnica a utilizar, oigo que la gine le dice a Karate: "voy a hacerle un corte aquí para que no se desgarre hasta el ano"...yo ya angustiada por haberme librado de los fórceps pero no de la episiotomía...

Hicieron falta varias contracciones más de 3-4 pujos cada una, con un matrón encima metiendo el codo en mi barriga, para que Sakura saliese.

Noté cómo salía. Todo lo que presionaba. Sabía que estaba saliendo aunque no pudiera notarlo en todo su dolor.

Levanté la mirada del esfuerzo y me la pusieron encima. No podía decir nada. Solo observarla llorar, llorando yo también, e intentando oler lo que tanto me habían descrito. Queriendo recordar cada segundo para la posteridad. Mi hija.

Karate estaba a mi lado y nos mirábamos, emocionados, a nosotros y a la niña. Estábamos absortos y escuché de fondo: "no dicen nada!!"

Qué decir, amigos. No hay palabras para describir el momento.

Mi gine aprovechó para quitarme, tras pedirme permiso, dos berrugas que tenía (una en la ingle y otra al lado del ano), aumentando el número de puntos.
Le pregunté cuántos puntos llevaba al final y me dijo: "cuatro, dos de un pequeño desgarro y los de las berrugas".

¡Así que evitó cortarme! He de decir que se tiró todo el parto desde que llegó abriendo y masajeando mi vagina para estirarla al máximo y evitar cortar. Así que no podía estar más contenta. Nació poco más de 3h después de comenzar con la oxitocina. Con 48 centímetros y 2,850kg. Si hubiera sido más grande me rajaban fijo.

Nos dejaron una hora a solas con la niña en la misma sala y pegada al pecho. No sabíamos ni qué hacer, pero nos daba un poco igual, ya le habíamos puesto por fin cara, cuerpo y olor. Nos sentíamos super raros.

En cuanto a los efectos secundarios que temía de la epidural: cero patarero. Se me cayó la vía incluso antes de que la enfermera viniera a quitármela. Pero cuando me vio la del brazo me dijo que me la habían puesto mal desde el principio y me había reventado por dentro. Nueve días después sigo con un morado bastante importante en el brazo.

Luego estuve dos días ingresada hasta el 31 por el mediodía, que salimos del hospital para llegar a casa a comer...y tomar las uvas!

sábado, 17 de diciembre de 2016

¿Últimos días?

El miércoles fuimos a monitores. Cumplía 38+6 semanas de embarazo. La verdad es que tras media hora monitorizada, cuando mi ginecóloga vio los resultados y tras decirme que todo era normal, me gustó cuando dijo que no quería mirarme el cuello del útero por si, sin querer, desencadenaba ella el parto con la exploración.


Durante todo el embarazo no me ha explorado ninguna vez el cuello del útero y eso me choca si lo comparo con otras compañeras del trabajo y de la gimnasia preparto, porque van a 3 médicos distintos y varias de ellas han sido exploradas diversas veces por matrones o tocólogos (no recuerdo cual, es que van a 3 distinos) que les hacían daño metiéndoles mano no solo en la vagina, sino tocando la pelvis, pubis y todo lo de alrededor, bastante doloroso y sin preguntar. Sin saber explicarme el motivo de esa exploración nos preguntamos por qué ellas tienen ciertas pruebas invasivas a las cuales según el médico las omite y, sinceramente, me alegraba saber que yo estaba siendo controlada sin necesidad de sentirme manoseada cada día por un médico nuevo.

He leído verdaderas barbaridades que se hacían antes y se siguen haciendo, a pesar de la sobreinformación que existe en este momento en el mundo online, para adelantar partos en beneficio de los médicos (para programarse sus vacaciones, festivos y demás) o por explorar más de la cuenta. Y me alegró saber que mi médico, aun sabiendo que es ella la que se tendrá que presentar estas navidades si mi parto se retrasa, no ha querido hurgar por si acaso.

Le dije que creía haber expulsado el tapón mucoso hacía 4 días y que tenía contracciones, a veces muy seguidas un rato, pero luego paraban en seco.
Dudó otro momento y me preguntó si quería que exploraba. Le dije que no me importaba (ansiaba saber si estaba dilatando ya) y súper cuidadosamente metió los dedos, dándome la otra mano y advirtiéndome que si sentía un poco de dolor se la apretara. No sentí nada de lo que me estaba haciendo los 5 segundos que duró.

Me dijo que había borrado el cuello del útero al 50% y, mientras me vestía, le dijo a Karate que era inminente.

Luego nos dijo que era bueno que siguiera caminando y sentada sobre la pelota de pilates viendo la tele. Que aunque tuviera cita el miércoles siguiente para monitores esperaba vernos antes. También habló de mis posaderas:

- Tienes unas buenas caderas, te van a ayudar a parir. Y al ser niña va a ayudar en el parto, son los niños los que suelen poner poco de su parte al salir. Pero con esas caderas y siendo niña...seguro que tienes un parto cortito.
- ¿Sí? Ojalá. Espero haber salido a mi madre que se le caían solos...

Me quedé ultra zen. Ya estaba tranquila porque su simple presencia me tranquiliza, pero ese día con el respeto que me estaba tratando y diciéndome cosas que me iban a animar y hacer ser súper positiva cuando llegase el momento, no podía estar más contenta con la elección de está ginecóloga.

Y bueno, esa tarde fui a gimnasia para embarazadas deseando que fuese la última.
Me despedí de las compis deseándoles feliz navidad y ellas un próspero y corto parto xD...

Pero aquí sigue. 3 días después de monitores y con el 50% del cuello borrado (aunque espero que sea más ya), con contracciones de las falsas preparatorias de vez en cuando y seguidas, de las que quieres que sean más fuertes pero nada...20 minutos sí, 10 horas no. Sentada viendo la tele sobre la pelota. Caminando varias veces al día...

Estoy de 39+3. Y solo espero que todo lo que me dijo la ginecóloga el miércoles sea verdad, que nos veamos muy pronto y que Sakura salga ya, que no puedo con la acidez y reflujo gástrico subiendo todo el día.

Y bueno, mi madre y mi hermana pequeña vienen el martes de Mallorca a pasar las navidades y conocer al bebé, y me encantaría estar fuera del hospital...pero según pasan los días me hago cada hora más a la idea que vaya a nacer más cerca de la semana 40 y navidad. Con lo que me gusta comer en estas fechas y me veo con sopa del hospital :(


EDITO (23/12/2016):

Una semana después sigue sin salir. La gine en monitores se sorprendió que seguía igual, porque tenía pinta de salir antes.

Tras la exploración sí que me avisó que iba a intentar dar un pequeño empujoncito e hizo una minimaniobra de Hamilton (con mi permiso) y que esperaba que saliera antes del 26 o 27 de diciembre. El problema es el líquido amniótico que no es que vaya muy sobrada y no quiere que pase de la semana 41. Así que si no sale por su propio pié antes del día 28, el día 29 me ha programado la inducción.

Solo espero que ésta vez sí tenga razón y salga estos días naturalmente, me da mucho miedo la inducción por las complicaciones que derivan al no estar preparado el bebé, que por lo menos las contracciones que me dan de vez en cuando son más dolorosas (aunque apenas duran y se repiten) y tengo más flujo :(

La única cosa buena que saco de esto es que sabemos que sea como sea, el día 29 de diciembre está en mis brazos.


martes, 29 de noviembre de 2016

Últimas semanas...

No queda nada. Estoy de 36 semanas y tengo la última revisión mañana miércoles. Lo siguiente serán monitores cada semana.

Llevo de baja un mes. Mi ginecóloga no puso ningún impedimento para dármela, puesto que en las charlas que dan en el hospital ella estaba entre los especialistas que decían que tendrían que dar antes las bajas y descansar, contra el estrés, el cansancio (no duermo nada!! Y meo cada hora e incluso menos T_T), etc...
También nos dijo que la niña pesaba 1,600kg en la semana 32, de nuevo alabó lo proporcionada que estaba y su tamaño, todo en la media.

Cada día que pasa estoy más cansada si cabe. Más gorda, claro, aunque en el análisis del 3er trimestre la enfermera que me sacaba sangre me preguntó si era del 2º o 3er trimestre... Por suerte no me ha salido un barrigón de flipar, ni el ombligo, ni la línea alba oscura, aunque al estar la niña colocada tan abajo no puedo ya ponerme ni los calcetines sin soltar algún alarido agonizante... En gimnasia para embarazadas (2 veces por semana) cada vez aguanto menos los ejercicios, en especial cuando nos ponen a hacer sentadillas con peso T_T

Y bueno, cada día que pasa es uno menos para presentárosla. Espero que venga más pronto que tarde :D

PD: Se nota que como ya no voy a la oficina no tengo ordenador y actualizar desde el móvil da mucha pereza.

ACTUALIZADO 30/11/2016
36+6 semanas:

- 2,650kg de Sakura. De cabeza pero colocada en el lado derecho y me recomienda dormir del lado izquiero para que no se queje.
- He engordado 3kg el último mes y tengo que controlarme :(
- Me ha hecho los exudados.
- Tengo que hacer ejercicios en la pelota de pilates, no dejar la gimnasia, caminar mucho y masajes perineales para evitar episotomía.

Fin del resumen de la última revisión.

martes, 18 de octubre de 2016

De esto que quieres tomarte la vida más relajadamente pero no puedes...

Estoy como en un limbo mental. Es una rara sensación, entre agradable y desagradable, con fuerza y desganada. Cansada y con ganas de terminar muchas cosas. Feliz por lo que viene y triste por lo que se ha ido. Todo me provoca una sensación extraña.
 
Además no dejo de hacer cosas, aunque diga que quiero tomarme estos meses que me quedan un poco más relajada:
 
  • Fines de semana y festivos salimos de Madrid. En la última semana: al pueblo de Karate y a Ponferrada a casa de unos amigos y a hacer rutas, comer botillo con cocido en Toral y bravas de El Bodegón y que Karate supiera qué es una Palloza, fuimos a Igüeña a comprar calabazas en la fiesta de la Calabaza. Muy bonito todo, la verdad...El Bierzo enamora.

  • Sigo trabajando todas las mañanas, aunque he de decir que me satura tanto el ir tan temprano (7h) y volver con un hambre mortal a casa a la salida (15h) que me lo estoy tomando como si me fuese para siempre: pasando bastante que, para mí, "pasar bastante" significa hacerlo igual, pero poniendo pegas como "no puedo con mi vida, estoy gorda, un Alien me está reventando por dentro, Kuato lives into me, parásito crece y se mueve,..." o simplemente hacerlo pero más lento.
  • Desgraciadamente la casa no se limpia sola, aunque exista el robot aspirador, la lavadora y el lavavajillas. Y desgraciadamente seguimos teniendo cosas en cajas. Algún día las desharé. Algún día. Lo prometo (incluso compraremos la cuna y el carrito... algún día...).
  • Me he apuntado a gimnasia para embarazadas (que como he pagado me obligo a ir) y sigo yendo a caminar, pero me cuesta más porque no pago y porque estoy cansada todo el día. Prefiero tumbarme en el sofá a ver la tele.
 
Miro mi barriga. Sakura no para de moverse. Estoy de 30 semanas y media. Y es raro ver cómo se va deformando la cada vez más abultada barriga de un lado a otro. Gente me dice que tengo la barriga pequeña para estar de más de 7 meses, otros demasiado grande y que voy a flipar en la recta final. Otros que no he ganado apenas nada de peso y otros que debería hacer más dieta... pero da igual lo que digan, yo me siento enorme. Y cansada.

En cuanto a los movimientos del bebé, no los considero desagradables. Pero tampoco lo estoy viviendo como algo agradable y maravilloso. Cuando le da por pasarse a saludar a Ombligo me da un repelús... siempre me ha dado asquito el tema de tocar o que me toquen el ombligo, y me da igual que sea mi hija y no sea consciente. Fui a que me quitasen un lunar (bastante grande y negro) del ombligo solo porque me daba asco pasar la esponja por encima. Por suerte no ha sobresalido y no creo que lo haga (a ver estas semanas que crezca lo más grande), ni tampoco me ha salido la famosa y oscura línea alba.

En cuanto a estrías, solo me han salido dos en la teta izquierda, debajo. Son rojas y en todo el embarazo (desde que di positivo) no he dejado de ponerme crema Nivea.
Este fin de semana en Ponferrada, mi amiga, que es un poco "La Hierbas" (la típica de vivan los remedios naturales) me dijo que probara la manteca de karité 100% ecológica (regeneradora e hidratante). Me dejó probarla en su casa y me gustó cómo la absorbía la piel al rato y el tacto que dejaba. Leí sobre sus propiedades y cuando llegué a Madrid fui a un herbolario a comprar un bote (9,14€). A ver si estos meses ayuda a que esas dos estrías rojas desaparezcan y evita que salgan más (y si mi recomendación puede ayudar a otras que se ponen Nivea porque es lo más rápido, como es mi caso, y les da pereza la cosmética y buscar otras cosas mejores). También nos regaló los primeros patucos que va a tener Sakura, hechos a mano, por supuesto.

Eso sí, lo que peor, peor, peor, peor llevo es: LA ACIDEZ ESTOMACAL.
Desde el quinto mes que no ha dado tregua. Cada día me da, aunque sea un poco. Quizás dos días la sienta poco, pero los siguientes tres los paso con ganas de vomitar todo el día (que nunca llega a ocurrir). Pero esa sensación es lo peor. Peor incluso que cuando Sakura juega con mi ombligo. Me dio la noche el sábado cuando cené mi cena obligatoria cuando vamos a Ponferrada: las patatas bravas de El Bodegón :( casi muero por la noche, pero valió la pena sufrir por saborearlas.
Según muchas webs, están entre las 10 mejores bravas de España. Yo las sitúo las primeras, por delante del Bar las Bravas de Madrid y las de La Casona de Escalona. Sí, soy fan de la salsa brava xD.
Y bueno, deseando que sea día 26 de octubre para la revisión ginecológica de las 32 semanas. A ver qué pruebas me hace y me pide. Sé que faltan dos fundamentales, que tienen que ver con exudados y el bebé. Solo temo que me diga de ponerme más vacunas (en la semana 28 me pincharon en el culo la gammaglobulina anti d por eso de tener factor rh negativo), los análisis de sangre ya sé que toca alguno más, voy ultra mentalizada que la sangre de embarazada se debe vender a precio de tinta de impresora o algo, porque no es normal para qué necesitan sacarnos tanta.

Y bueno, lamento hablar tantísimo del embarazo, pero es que es lo único que tengo últimamente reconcomiéndome por dentro (literalmente, alimentándose de mí está, la peque).

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lunes, 10 de octubre de 2016

Arienn, la gata zarrapastrosa

Os hablé mucho de mi gata Leia. En enero tuvimos que poner fin a su vida...y a su sufrimiento, tras casi dos años de tratamientos para su leucemia y hemobartonella, así como el cuidado que teníamos de tener al haber otra gata sana en casa, Akane, la cual no se contagió en ese tiempo de ninguna de sus enfermedades).


En esos días de dolor por la pérdida, me puse a mirar los casos de los gatos más necesitados por internet. Por supuesto buscaba un gato adulto (que son más difíciles de adoptar), discapacitado o carey (porque son todavía más difíciles de adoptar). Páginas como Madrid Felina (gracias a ellos pude adoptar a Akane), Protección Felina, Lasa y anuncios que encontraba por cualquier página de Facebook pidiendo dueño... y luego estaban los casos que me indignan: gato precioso que busca hogar y salen mil adoptantes y en los comentarios sale el típico "ya está adoptado pero si os interesa tenemos estos"... y nadie quiere a esos porque no son de raza ¬¬. Pues yo soy de las que miran los comentarios y me pongo en contacto con esas personas. Y así es como vi a Arienn, tras ver un anuncio de un gato siberiano que ya tenía hogar tras dos horas de anuncio, pero que la gente no se interesaba por aquella gata carey que llevaba un año en una jaula según describían los comentarios...


Me puse en contacto con ASA Sensibilidad Animal, que difunde los animales que tienen en la protectora municipal de Móstoles y acordamos un día para ir a adoptarla, tras rellenar su formulario de las mil preguntas. En las fotos la gata salía en brazos de una mujer, amorosa y parecía que se dejase hacer cualquier cosa, así que no me preocupaba que fuese arisca.


Cuando la fui a adoptar a la semana y media, porque era incapaz de saber que mi futura gata seguía en una jaula cuando podría estar en mi casa, vi a una gata zarrapastrosa, sin pelo en las orejas, con el pelo estropajoso y cariñosa a más no poder. Ni vacunada, ni castrada ni con chip. Al menos estaba desparasitada. Le pusieron el chip sin problema porque se dejaba hacer de TODO. Tanto con el veterinario, como conmigo (le puse Vetriderm para que no le diera alergia a Karate nada más entrase en casa) y me dieron un mes para castrarla en un veterinario de Móstoles con el cual tenían convenio.


Tras despedirme de ellos y meterme en el coche, llamé a mi veterinaria para pedirle una revisión, ya que en Móstoles no me gustaba lo que me respondían:


- ¿Por qué no tiene pelo en las orejas y desde cuándo no lo tiene?
- Ni idea pero... a ver... no son ácaros.


- ¿Cuántos años tiene?
- No lo sé... ¿parece que cinco?
- Por los dientes parece jovencita.
- Pues lleva un año aquí, así que no creo que tenga menos de cuatro.


- ¿Está vacunada?
- A ver... no.
- ¿Castrada?
- No, no. Aunque debería estarlo por la edad, pero no. Has de llevarla a Estoril Móstoles en menos de un mes con este papel.


Me daba miedo que tuviese alguna enfermedad, porque iba a meterla con una gata sana, así que fui directa a mi veterinaria desde Móstoles.


Lo de las orejas calvas lo achacó al estrés de la jaula o a una reacción alérgica a la desparasitación de hacía dos semanas, que era muy fuerte (tras leerlo en la cartilla). El pelo zarrapastroso se le echó la culpa al pienso y al estrés. Y...¡¡estaba en celo!! A parte de que esa gata no tenía más de dos años. Como pensaba al verle los colmillos blanquísimos y puntiagudos...


No paraba de maullar.


Jamás había tenido una gata en celo dentro de casa y no sabía lo que era: ¿cómo aguanta la gente años sin castrar a sus gatas? ¿Pueden dormir por las noches? Vivíamos en un segundo y Karate me decía que la escuchaba desde la calle...


Tras una semana de celo, llamé inmediatamente a la clínica Estoril de Móstoles para ponerle fecha a la castración. Me dieron en seguida y a los dos días tras el celo estaba con el cono y odiándome. Nos trataron genial, he de decir, y tras la castración, las revisiones, el vetriderm y cepillados del pelo, el cambio de pienso y los nuevos cuidados, empezó a crecerle el pelo de las orejas, no daba asco acariciar su pelaje de paja (empezaba a ser suave), y nos dimos cuenta de que, aunque no estuviera en celo, era una gata muy nerviosa con necesidad de estar encima 24h, requería atención constante y amor a raudales. En definitiva: adopté a un perro con forma de gato.


Te persigue por toda la casa. Se nota que jamás ha sido maltratada ni ha recibido ninguna mala atención de los humanos porque puedes golpear el suelo, mover muebles, hacer agujero en las paredes, gritar, hacer aspavientos cerca suyo, que ni se inmuta (y no es sorda). Sabe que jamás le haremos daño y eso me consuela. No como Akane que tuvo mala experiencia con sus captores en la perrera y se asusta con cualquier movimiento brusco, sonido inesperado o que te levantes y vayas a acariciarla (si no es ella la que te lo pide).


Y tras tanto hablar de Arienn... ¡¡¡os la voy a presentar con fotos!!!



Le gusta estar encima siempre que puede. Sobre todo encima de Karate.
Aunque desde que estoy preñada, ni Akane ni Arienn me dejan sola, y siempre están cerca o medio encima de la barriga.
¡Tiene unos ojos de escándalo! Amarillos y verdes.
Te  relame enterita cuando te descuidas.
A veces intenta esconderse, pero le sale mal.
Le gustan los sitios altos y, sobre todo, cómodos.........

¡¡Y si son calentitos ni te cuento!!
En definitiva, ¿cómo no enamorarse de esta gata cuando te mira así todo el día?


Mew!

lunes, 3 de octubre de 2016

Cómo comprar una casa en tiempo récord

Los pasos para comprar una casa en dos semanas son:

1º) Tener prisa (si no hay prisa, como si estás meses o años).
2º) Tener las ideas claras de lo que quieres. Es decir: saber exactamente qué es lo que estás buscando (número de habitaciones, necesidades que ha de suplir, espacio...).
3º) Saber exactamente dónde estás buscando el piso (conocer bien la zona, los precios de un piso reformado y sin reformar, transporte público cercano, colegios, supermercados, parking etc.).
4º) Tener dinero ahorrado y aún así, también tener a alguien dispuesto a ayudar cuando eres pobre y haber mirado bancos previamente sobre cuál es el límite de una hipoteca que puedes permitirte (y que el banco te permita).
5º) No estar ni de exámenes, ni embarazada, ni con náuseas.
6º) Estar dispuesto a informarte de qué cojones es eso del Euribor, cómo funciona, los impuestos del IBI y las basuras, cómo funciona la Comunidad de Vecinos, qué mierdas es un contrato de arras y qué pasa si no se cumple el contrato por ambas partes, ventajas y desventajas de hipotecarse, qué estás haciendo con tu vida, cómo has llegado a eso. ¿Por qué quieres vender tu alma a un banco? Cuáles son los mejores bancos, los mejores intereses y las mejores hipotecas. Qué tipo de interés te viene mejor cuando eres pobre, si fijo o variable. Y ese tipo de cosas básicas.

En nuestro caso teníamos bastante prisa porque vivíamos de alquiler en una zona y un piso que nos encantaban, pero que en unos años tendríamos de dejarlo. También sabíamos que en esa zona era más barato pagar una hipoteca que un alquiler. Cuando tienes un bebé, aunque sea en la barriga, te planteas lo de ir dejando pisos no fijos. Aceptas establecerte en un sitio concreto para no tener que lidiar con mudanzas a mitad de curso. Y, por supuesto, miras mucho más el precio de las cosas.

Nosotros teníamos prisa. Teníamos todo el verano para ir mirando. Empezamos a mirar pisos a finales de mayo y, la segunda semana de junio, ya habíamos firmado el contrato de arras.

¡Vimos pisos! Llamábamos hasta a agencias. Vimos de particulares, de inmobiliarias y hasta de gente que lo llevaba por un abogado (como el piso que decidimos comprar finalmente).

Sé que dos semanas es poco tiempo para decidirse por un piso. Pero cuando salía un piso nuevo en los portales de venta de viviendas, desaparecía a los pocos días con el cartel de VENDIDO. Llamábamos a una agencia por un anuncio de dos días atrás y nos decían que  ya estaba reservado, que esa zona era muy solicitada y un piso en buen estado no duraba mucho.

Efectivamente, los pisos que llevaban semanas e incluso meses que pudimos ver daban penica o estaban para reformar y a un precio para pensárselo, puesto que habría que invertir más dinero en la reforma, el cual no tendríamos tras pagar la entrada.
Vimos reformados a un precio bastante alto y sin reformar a un precio mejor (pero a la larga más caro). Y de repente vimos un anuncio recién puesto del día (martes) y llamamos para reservar visita (sábado), con miedo a no llegar si alguien lo veía entre medias. Para nuestra suerte, concertaron las visitas para el sábado y nosotros éramos los primeros en verlo ese día.

El sábado teníamos que ver 3 pisos. El primero, uno sin reformar, bastante barato en comparación con otros de la zona, con zonas comunes (parking comunitario, calefacción central, trastero, etc....comunidad 150€) súper llamativo, pero que el piso estaba ultra mal distribuido, el baño estaba en el peor lugar de la casa y era... largo, y feo. Muy feo. Habría que levantarlo entero y, realmente, el precio dejaba de ser barato cuando mirabas todo lo que querías hacerle.

El segundo piso fue el del anuncio del martes. Nada más entrar yo miré a Karate con cara de ¿WHAT? ¿Por el mismo precio que el piso de mierda que acabábamos de ver, pero reformado y con una distribución perfecta, jardines enormes, calefacción central y el precio de la comunidad 110€? (creedme cuando digo que todos los que habíamos visto con calefacción central no bajaban de 150€ la comunidad).
Era más pequeño que el piso donde vivíamos de alquiler, pero era barato comparando con los otros de la zona y estaba reformado, suelo de parqué, puertas bonitas y nuevas que no daban ganas de darles con un hacha, termostato instalado, terraza cerrada ampliando el salón, muy luminoso con vistas al jardín enorme, toldos, mosquiteras, tres habitaciones muy bien distribuidas con un baño muy bonito en medio de las 3, y una entrada bastante cuca con un mueble que invitaba a entrar. Estuvimos hablando con el abogado que nos lo estaba enseñando y nos dijo que había interesados incluso sin mirarlo. Que solo lo había visto una pareja pero que no creían que les fuesen a dar la hipoteca. Éramos los primeros por orden de llamada en optar al piso. Así que prometimos llamarle si no veíamos otro piso a lo largo del fin de semana.

Ese mismo sábado jugaba España un partido de fútbol, no tengo ni idea de cuál, pero era importante. Lo suficientemente importante como para que la inmobiliaria nos cambiara la fecha para ver el tercer piso programado del día. Así que tras colgar al agente (media hora después de ver el piso perfecto), Karate y yo nos miramos. ¿Era una señal? Y llamé al abogado del piso reformado y barato. El truco era que la dueña del piso estaba en una residencia y necesitaban el dinero para pagarla, poniéndolo a un precio bastante más bajo para vender cuánto antes.

Una de las ventajas de ser funcionaria es que, cuando lo dices: saben que eres una clienta potencial. Y al decirle que estaba embarazada y que ya habíamos hablado con bancos sobre cuál era nuestro límite, y que el piso estaba bastante por debajo de ese límite, nos dijo que podríamos firmar el contrato de arras cuando quisiéramos.

Y así, señores, es como se compra un piso en menos de dos semanas.

El resto no fue tan bonito como pensábamos. O al menos para mí, porque Karate en su mundo de campeonatos y trabajo parecía no tener tiempo de mirar nada, y me estresé por informarme estando de trabajos finales de la universidad con sus exámenes, las náuseas, mi propio trabajo (que estábamos de evaluaciones y tenía que quedarme más horas) e ir a clase, con sueño permanente, mareos y cansancio acumulándose, sin dormir la siesta y queriendo llorar y vomitar a partes iguales todo el puto día. Pero claro, alguien tenía que hacerlo. Y eso me llevó a pelearme con mis compañeras de clase, los del de trabajo, no soportar nada y a nadie y odiando la vida mucho. Pero firmamos el contrato de arras. Y solo faltaba que el banco nos firmara la hipoteca.

Nos iban a dar el 100% con avales pero...el día antes de ir a firmar todo, nos dijo que no nos la concedían porque teníamos tres créditos (estábamos pagando 3 coches) entre Karate, yo y sus padres, que nos iban a avalar. Así que...sin poder renunciar al piso, nos encontramos con que debíamos pagar un 20% de entrada que NO TENÍAMOS. Teníamos justo ya para pagar el 10% inicial, pidiendo una migaja prestada, y al habernos dicho que nos daban el 100% sin problema por convenio con mi trabajo, nos habíamos despreocupado de esa posibilidad...por suerte el hermano de Karate tenía un dinero ahorrado que podríamos devolverle en unos cuántos años sin intereses.

La mejor parte de que te concedan el 80% es que los intereses y el precio mensual baja mucho, lo que nos permitía pagar a su hermano en menos tiempo la cantidad prestada.
Qué decir que la tasación del piso estaba bastante por encima del precio de venta, lástima que concedían la hipoteca sobre el precio de venta y no de tasación. Nos habría prestado bastante menos.

Así que finalmente firmamos durante 30 años, a tipo fijo, con el banco. Esto fue el día 6 de julio. En un mes y una semana habíamos buscado pisos, encontrado piso, firmado todo lo firmable y nos endeudamos a 30 años con un banco.

El piso estaba más vacío de lo que nos imaginamos. Nos dijo que nos dejarían los muebles y se llevarían los trastos de la señora. Y se llevaron los muebles más nuevos y nos dejaron los viejos que no queríamos con absolutamente todos los trastos de la señora. Tiramos tantas cosas que os aterraríais (coleccionaba en modo Diógenes). Era imposible contar los viajes que nos comimos hasta el contenedor durante más de una semana. Karate se llevó la peor parte de la mudanza porque yo, con todo lo que estaba ocurriendo en Mallorca con la pérdida de familiares tuve que viajar varias veces a la isla, sumado a que preñada no podía cargar peso...

En plena mudanza

El resto fue hacer, deshacer y cargar cajas, desmontar y tirar muebles de un piso, desmontar y cargar muebles de otro piso, comprar muebles nuevos y montarlos, contratar a unos pintores... La mudanza, renovación de muebles: mueble del salón, mesa auxiliar, comedor (mesa + 4 sillas), somier con cajones + cabecero, y nueva imagen del piso (pintores + pintura) y la vitrina para las figuritas nos costó nada más y nada menos que aproximadamente 1600€. Barato, si hubieseis visto el cambio. Eso sí, el trabajo manual de montaje y desmontaje, compra de muebles y los viajes al punto limpio... no están pagados. De verdad, su hubiésemos tenido dinero hubiera pagado para que nos lo hicieran. Qué horror.
Salón final
A falta de cuadro principal.. Tenemos hasta espadas en el salón.
Pero piensas: es tu casa. Y ya se te pasa todo.

En estos momentos todavía tenemos cajas en las habitaciones sin deshacer, pero lo hacemos todo con más calma. Al menos hasta que nazca la niña, que nos entre prisa.

Y así es como paso las tardes... con mi pequeña Akane encima de la pequeña Sakura.



viernes, 30 de septiembre de 2016

El día a día de una preñator

Últimamente lo único que hago es:


a) Quejarme porque no llegamos a fin de mes.
b) Caminar.
c) Informarme. Ir a conferencias. Leer. Y demás cosas que tienen que ver con el embarazo.
d) Trabajar.
e) Cuando no hago nada de eso: veo Big Bang Theory porque están dando un maratón de la serie en TNT.


Vayamos por partes:


a) Quejarme porque no llegamos a fin de mes.


Esto significa que, aparte de no tener más que lo básico de ropa premamá para no ir desnuda por la calle: no tenemos nada del bebé. Al menos comprado por nosotros. La ropa que va apareciendo en casa son de prestado de una compañera del trabajo y alguna cosa regalada por mis primas o la madre de Karate. Y ya. No hay nada. Ni miro. Es que no se puede.
Encima no tenemos horno, ni microondas, ni nada. Pero ojo, tenemos internet. Que no se diga.


b) Caminar.


Debe ser el motivo principal por el cual no he ganado mucho peso. Al menos de cuerpo en general...porque lo que es BARRIGA...al estar tan abajo noto mucha presión (aunque me han dicho que no tengo tanta para estar de 7 meses). O eso espero, porque cada día me cuesta más respirar al agacharme o hacer absolutamente cualquier cosa. Ponerme los calcetines y zapatos empieza a ser un suplicio, no puedo abrirme más de piernas para atarme los cordones (¡que llegue ya el frío que quiero ponerme las botas!). Hoy he limpiado el arenero de las gatas y me he levantado de puro milagro al terminar gracias a agarrarme a la ventana. Me da miedo ponerme un día de rodillas o sentarme en el suelo y que tenga que venir alguien a levantarme.


c) Informarme. Ir a conferencias. Leer. Y demás cosas que tienen que ver con el embarazo.


Cada día estoy más contenta con este hospital. Y, por supuesto: mi ginecóloga. Cada vez que voy a alguna charla que dan, me doy cuenta de lo difícil que es encontrar un hospital que tenga las garantías de lo que buscaba para mi embarazo: que sea lo más natural posible y respetado, es decir, que un parto sean el bebé, la madre y el padre, no solo el bebé (como ocurre en la mayoría de hospitales); espero también que sea lo menos medicalizado posible. Además son partos personalizados: el/la mismo/a ginecólogo/a que te lleva el embarazo te asiste al parto. Sea madrugada, fin de semana, festivo, lo que sea...


Voy a un hospital idcsalud, el cual está acreditado como un hospital iHan. Forma parte de una iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia, creada por la OMS y UNICEF para animar a los hospitales a adoptar las prácticas que promuevan y apoyen la lactancia materna exclusiva desde el nacimiento.
Todas las charlas que ofrecen y la mayoría de los carteles informativos de la zona de maternidad están dedicados a fomentar la lactancia materna, explicando sus beneficios y la necesidad de llevarla a cabo para un mejor desarrollo integral del bebé y lo positivo -y cómodo- que es para la madre.


Cuando estudiaba el Grado Superior nuestra profesora nos hablaba de la importancia de la lactancia materna. Luego continuo leyendo su blog La Mamá de Pequeñita y sigo aprendiendo de ella, en todos los temas que tienen que ver con la educación respetuosa de los niños, su desarrollo y su salud.


Me tranquilizó que, tras la charla de ayer sobre "Preparando el nido", donde nos contaban sobre la lactancia, el colecho, el transporte del bebé (carritos, porteo, coche), lo que íbamos a necesitar (ropa, cuna, bañera...), no dejarnos engañar por marcas ni por anuncios de televisión, no comprar almohada de la cuna JAMÁS, recomendarnos un cojín de lactancia..., fuimos a ver el paritorio con mi ginecóloga y uno de los matrones. Fue mucho más relajante que cuando fui a verlo por primera vez con Karate en el curso de preparación al parto, con otro matrón.
Estar allí con mi ginecóloga explicando cómo lleva ella, de manera tan natural todo y animándonos, hasta cuando hablaba de las posibles complicaciones hablaba con una seguridad y un cariño...es que me siento tan relajada. Que todo puede torcerse, es una posibilidad, pero no le tengo ningún miedo cuando llegue el día.
Le pregunté si ella asistía al 100% de los partos y me dijo que ella estaría en el mío (me reconoció en seguida), siempre que le diera tiempo a llegar, que le dejara 30 ó 40 minutos si había tráfico, que ella estaría. Normalmente cuando no llegan es porque suele llegar la mujer ya pariendo y al segundo hijo.


d) Trabajar.


Algo que en breves tendré que dejar de hacerlo. Me doy un mes. Yo creo que para noviembre estaré de baja por no poder ponerme el uniforme. Y cada día me siento más torpe. Si ya me cuesta ponerme los zapatos al vestirme antes de salir, imaginad llegar a trabajar y tener que quitármelos y ponerme otros con cordones, más ropa y mierdas. A parte que estoy en un archivo, lo que significa tener que sacar muchos expedientes y cargar cajas. Aunque mis compañeros me cuidan que no cargue peso, es inevitable coger los archivadores cuando viene gente a buscar información y estás sola.


¿Y el estrés de la carretera? Que cortan la A5 en octubre y desviarán el tráfico por la carretera que yo vengo cada mañana. Horror. ¿Madrugar más? Si apenas duermo por las noches por los viajes al baño y el dolor de caderas. Están haciendo todo lo posible para que me coja antes la baja. Y paso de ir en tren porque el civismo en España está pasado de moda, desde que quitaron la mili obligatoria; paso de ir en tren y hacer transbordo en metro en hora punta (a parte que es más caro el transporte público que la gasolina) de pie y cabreada con la gente.


e) Cuando no hago nada de eso: veo Big Bang Theory porque están dando un maratón de la serie en TNT.


¿Por qué no me canso nunca de esta serie? Da igual cuántas veces vea el mismo capítulo. Es que me encanta.


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jueves, 22 de septiembre de 2016

Cuando tu ginecóloga solo sonríe, no te dice nada y te lo dice todo.

Cuando ayer recogí los resultados de los análisis del test o'Sullivan (prueba de la glucosa) y vi lo que salía, casi me desmayo. Si el valor límite tras la hora de tomarte la glucosa es 140, me salió 122. Casi me desmayo de felicidad. ¡¡No tenía que repetir la tortura!! Pensé que con eso de desmayarme y casi vomitar y estar mareada casi dos días, me saldrían disparados. Pero no.


Luego jamás vi tantos asteriscos en unos análisis. Esos que saltan para avisar de que tienes un valor alto o bajo. Yo normalmente tengo uno o dos asteriscos, normalmente del colesterol (por debajo del mínimo) o algún otro que dicen que es normal y es mejor que esté ahí y no es preocupante. Siempre estoy en la media.


Pero ayer... la sangre, hemoglobina y todo lo que estaba relacionado con ella, estaba bajísimo, debajo del mínimo. Me sentía un poco Leia (en paz descanse mi pequeña zombie). Al menos el hierro y otros valores como las tiroides, sumado al cultivo de orina negativo en cosas raras, todo estaba entre los valores que indicaban. Y el colesterol...¡¡si siempre lo he tenido bajo!! De repente estaba en 210. Empezaba a pensar que comía fatal y que iba a repercutir en todo y me iba a poner a dieta en cuanto me viera. Además, aunque todos los días camine a ritmito entre 1h y media y 2 o más, siento como que estoy hinchada (eso sí, me mido la muñeca y todavía puedo cerrar los dedos alrededor de ella, así que Karate no me miente mucho cuando me dice que no he engordado más que la barriga).


Cuando entramos en la consulta, mi ginecóloga siguió el protocolo de siempre, preguntar qué tal este mes, si podía enseñarle los resultados del análisis, etc.
Le dije que tenía bastante acidez y me dijo que si no lo soportaba me recetaba un antiácido o algo. Le dije que entendía que era algo natural y que podría sobrellevarlo, aunque a veces quisiera vomitar y fuese muy fuerte, y entendió que no quería tomarme nada. Sin insistir.


Mientras la enfermera me pesaba, ¡¡cuyo resultado salió igual que el mes pasado!!, llevando vaqueros (no falda de verano) y deportivas (no sandalias) que pesan más... y me tomaba la tensión (siempre sobre 11), mi gine me decía que los resultados estaban bastante alterados. Y bueno, efectivamente, Karate no me miente nada cuando dice que sobre todo he engordado solo la barriga (aunque yo me note más gorda).
Como es habitual, la gine no me dice absolutamente nada, en ninguna de las consultas, sobre mi peso ni sobre la tensión. Aunque hubiese engordado 1 ó 2 kilos. Ninguna pauta, excepto cuando le pregunté durante el tercer mes sobre la alimentación, avisándole de que tomaba jamón serrano y queso y tortilla con el huevo poco hecho, que me dijo, tranquilamente, mientras no me pasase y fuese lógica, que comiera de todo -incluía helados, pizza, embutido, etc.- y simplemente lavara más las verduras y la carne más cocinada.


Cuando me estaba sentando para que realizase la ecografía, me explicaba, con su habitual sonrisa, que era normal que la sangre estuviera tan bajita: significa que tenía que compartirla con Sakura (porque desde el mes pasado la llama por su nombre), y que como los valores del hierro todavía estaban dentro del límite, hasta mediados de octubre que aguantase solo con las vitaminas (ginenatal forte) y luego metiera un extra de hierro, el cual me recetó, junto con la vacuna del factor rh-, que me la han de poner la semana que viene.


También me dijo que no me preocupara por el colesterol, que es totalmente normal que esté alto, e incluso debería estarlo más para el último mes y ya se irá regulando con la lactancia en los meses posteriores al parto. Gracias a él Sakura crece. También ha de estar alto para producir la leche.


¿Pero sabéis qué es lo que más me gusta de esta doctora?


Durante las ecografías va describiendo todo lo que ve como si fuese lo más bello y especial del mundo.
¡Mira qué cabecita! Voy a medirla.
¡Está colocada! Ya está en posición de parir, mírala ella, qué perfecta es. Sus medidas coinciden perfectamente con la edad gestacional. Está súper proporcionada. ¡Qué corazoncito! Mira cómo late. ¿Ves la línea de debajo? Es el diafragma, qué bonito, está perfecto. Los riñones, las piernecitas... Aaah, ¡¡foto de piés!! Qué bonitos mirad, mirad, y esa es la manita, qué grande está ya (y hace foto que nos la imprime). Y la columna, qué barrigita... Qué bien la cuidas, no va a querer salir.


Y así, todas las ecografías con esta mujer son una aventura.


Y no me arrepiento de haber escogido un hospital que me pilla a tomar por culo del trabajo para venir a las revisiones (pero más cerca de casa, pensando en el parto y post-parto). Y me alegra haber cogido a esta ginecóloga tras la recomendación de una compañera.


Porque puedo comparar al médico que le ha tocado a mi compañera de trabajo (estamos embarazadas las dos), que viene estresada de cada revisión: no comas hidratos. Has engordado 5kg (en 4 meses). Tienes que hacer ejercicio moderado. No te pases. Prohibido embutidos. Y no le explica las ecografías. Tenía náuseas y lo primero que le recetó fueron pastillas, que se las tomara, sin preguntarle si quería tomarlas (no se las tomó). No le quiso decir el sexo aunque lo sabía desde el tercer mes, ni una noción. Es serio y muy borde, con una mujer que tiene un embarazo de riesgo y se estresa con cada visita. No me parece normal.


Ella me pregunta extrañada si no me dice nada del peso y la comida, y yo le digo que jamás me ha dicho nada del peso. Solo me informa cuando hay algo anormal, que ha sido la primera vez en esta última revisión (por los análisis), y ha sido todo positivo también.


Otra cosa que me gusta de esta ginecóloga es que atiende los partos de todas sus pacientes. Sea de madrugada, festivo, esté o no de guardia. Ella asiste al parto. Y de no poder, lo realiza su equipo, con sus directrices. Me tranquilizó leer opiniones de ella hablando de partos a los que asistió de madrugada o en festivos que estaba en su casa o a dos meses tras haber dado a luz. Porque yo creo que si no está ella en mi parto me dará algo, puesto que es verla y me relajo. Transmite una paz y una tranquilidad...


Por eso siento que elegir un buen ginecólogo es parte esencial de un embarazo sano. Todo eso sumado a que respeta la decisión de la madre en el momento del parto... si quiero natural, de pié, sentada, lo que sea... los matrones durante el curso de preparación al parto también me tranquilizaron en ese aspecto.


Estoy tan tranquila para cuando llegue ese día. Pienso que solo con la información recibida, el que lleven un protocolo de lactancia materna: dos horas madre/bebé tras el parto para fomentar la lactancia, y el haber visto la sala de dilatación y que te expliquen los protocolos, ya es una parte del trabajo hecho. Nos hablaron sobre las visitas, la importancia de saber decir que no. Tras visitar las habitaciones del hospital y ver una habitación abarrotada de gente pasándose al bebé de mano en mano, Karate y yo decidimos que visitas en el hospital 0 (excepto abuelos-tíos). Y los amigos con cita previa en casa.


Así que nada, esperando que llegue el día e intentando ver el último trimestre de manera más positiva. Puesto que el segundo trimestre he estado muy decaída con todas las pérdidas familiares y necesito ver algo positivo. Menos mal que tengo una doctora que solo con verla hace desaparecer mis miedos.


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martes, 13 de septiembre de 2016

Estoy embarazada, no enferma. ¿No?

¿A cuántas pruebas debemos someternos las mujeres cuando nos quedamos embarazadas?


Estoy de seis meses y medio y, desde que di positivo en el test he asistido una vez al mes a la ginecóloga:


- 1ª visita: abril, donde me dijo que, como venía de un aborto previo, debía tomar progesterona (sangré un poco un fin de semana).
- 2ª visita: mayo, primera ecografía de las 7 semanas. Que debía seguir tomando progesterona (aunque no hubiera riesgo alto, "por si acaso").
- Análisis del primer cribado: para descartar anomalías.
- 3ª visita: junio, ecografía doppler de las 13 semanas y resultados del cribado. Me dicen el sexo: posible niña. Fuera progesterona (me da el visto bueno para poder tener relaciones sexuales, hacer ejercicio y tal -aunque ya fuese a caminar-, salgo del riesgo).
- 4ª visita: ya de 4 meses, a ver cómo va creciendo. Me confirman el sexo: la vulva contra el ecógrafo, para que se viese bien.
- Ecografía doppler de las 20-21 semanas: en agosto me tocó hacérmela en Palma, ya que estuve casi todo el mes allí por lo de mi padre. Ahí te dicen cómo se está desarrollando parte por parte (desde el cerebro, pasando por el corazón, riñones, cuenta-dedos...). Reconfirman el sexo.
- 5ª visita: nada más llegar de Mallorca, fui a la ginecóloga para que viese los resultados y de paso volver a ecografiarme. Nos dice que si sigue en esa mala postura, cuando salga habríamos de ir cerrándole las piernas para colocárselas. Está mostrando su vulva al mundo con las piernas bien abiertas.
- Test de O'Sullivan: la puta curva del azúcar.


De esta última prueba hablaré ahora porque...ayer me hicieron la curva del azúcar, técnicamente conocido como "Test de O'Sullivan". Esto sirve para detectar si tu cuerpo tolera bien la glucosa y descartar diabetes gestacional o, simplemente, ponerte una dieta que tu cuerpo tolere mejor, porque te salen resultados un poco altos. Todo esto por el bebé, claro, para que no salga gordo ni tenga problemas en el futuro, ni que sea su insulina la que trabaje en el cuerpo de la madre (así como resumen cutre).


¿Que cómo se hace eso? Pues, en ayunas te hacen un análisis de sangre y luego te dan una botella de glucosa fresquita sabor a Tang de naranja, que has de tomártelo tranquilamente durante 5 minutos y, tras una hora, has de volver a que te saquen sangre de nuevo. No te dejan ni ir al baño tras tomártelo porque, si te mueves, puede salir mal la prueba ya que quemas la glucosa que has ingerido y los análisis han de ser "en reposo". Así que sentadita una hora sin moverte. ¡¡Y no vomitarlo!! Si no hay que repetirla.


Nada más me pincharon (genial, la verdad, para tener asco puro a las agujas, no sentí nada), me dijo que si quería tomármelo y tumbarme en la camilla que era mucho mejor, puesto era normal marearse y en la camilla iba a estar muy cómoda. Preferí estar en la sala de espera con Karate, que era una horaza de espera.


La glucosa te revive del hambre que sientes, es dulce como las bebidas japonesas empalagosas que me gustan y, de repente, a los dos minutos de tomártelo, empiezas a marearte y desear vomitar y morir (y no sabes si en ese orden exactamente). Vienen dos enfermeros y te abanican, ponen tus piernas en alto sobre tu pareja y te dicen que en cuanto te encuentres mejor entres a tumbarte en la camilla.


Como no quería ir a la camilla (porque estaba en la zona de los análisis y pasaba de ver cómo pinchaban a la gente), me quedé fuera sentada viendo un capítulo de Big Bang con Karate hasta que volvió el puto mareo y empezaron las ganas de vomitar. La bilis empezaba a subir y yo preocupada. Quedaba media hora para el siguiente análisis y no quería volver a repetir la prueba y mucho menos tomar esa puta mierda que me estaba destrozando por dentro. Así que, de tripas corazón fuimos a la zona de los análisis a que me tumbaran en la camilla.
Los mareos iban y venían y, al estar boca arriba, la niña jugaba feliz con la glucosa que me estaba destrozando por dentro, ayudándole a patadas y puñetazos que me deformaban la barriga y yo solo quería llorar y que toda esa tortura terminase.


Con ganas de vomitar y un mareo a punto del desmayo, Karate avisó al enfermero que ya había pasado la hora y, entonces vino con su cajita de muestras para sacarme sangre.


- Te sacaré del mismo brazo de antes.
- Vale...


Y entonces quitó la tira con el algodón y limpió sobre el anterior pinchazo. Pensé que buscaría otro lado de la vena para pinchar pero...el muy SIMPÁTICO pinchó sobre pinchazo, haciéndome un daño que me dieron ganas de darle una patada en la cabeza.


- ¡Ah! Con la chica no he sentido nada, esto duele...
- Bueno, es que te he pinchado en el mismo sitio, además: la experiencia es un grado (vamos, que debía ser nuevo).


Y tras dejarme tumbada un rato más, por el último mareillo, terminó la tortura con una Coca-Cola de la misma cafetería del hospital y un pan-pizza del Lidl.
Decir también que el mareo me duró el resto del día. No pude reincorporarme al trabajo, terminé durmiendo hasta la hora de la comida y aún así pasé la tarde con ganas de dormir, cansada y hecha polvo.




La semana que viene iré a que me den los resultados a la 6ª visita con mi ginecóloga, donde me hará otra ecografía y me dirá si me tienen que hacer la prueba larga de la glucosa (que es lo mismo pero 4 pinchazos y 3 horas!!! y más glucosa), o me libro porque estoy dentro de unos niveles no peligrosos para Sakura.


Y todavía me quedarán dos revisiones programadas más, la vacuna del factor RH (ya que soy O-), creo que te obligan a ponerte la vacuna de la tos ferina (que no quiero, soy pro-vacunas, pero no con el sistema inmune delicado que, sumado a mi amigdalitis crónica la cual provoca que mi sistema inmune a veces juega a atacarme, en vez de defenderme, no me atrevo al igual que no me recomiendan ponerme la de la gripe por ese motivo), el preoperatorio antes del parto (por si se complica). Solo espero que no tenga que repetir la maldita curva del azúcar, porque no lo aguantaré.


No me habían pinchado tanto en la vida.


¿Las que han sido madres antes, pasaban tantas pruebas? ¿Por qué siento que experimentan con nosotras para evitar los "por si acaso" cuando podrían evitarse?


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martes, 6 de septiembre de 2016

Nunca conocerá a su nieta.

Nunca había tenido buena relación con mi padre.


Hasta hace pocos años apenas hablaba con él, exceptuando pequeñas frases del momento. Llamadas de "¿hay que ir a buscarte al aeropuerto?" y meras formalidades. ¿Qué tal? ¿Y mamá? Aham.


En los últimos tiempos, con esto del WhatsApp, mi padre descubrió el mundo del envío rápido de fotos (su amor por la fotografía nunca ha variado). Me encontraba con diez fotos pendientes de descargar donde salían sus perros, que lucía con orgullo; sus nuevas obras de la casa de campo que no dejaba nunca de construir cada día algo (un horno de leña, una columna, un muro, una ducha, un wc...), y también fotos de la huerta (hoy tomates, mañana pimientos, el siguiente lechugas).


Mi padre cambió mucho, ¿sabéis? Pasó de ser el hombrecillo del que rehuíamos de pequeños, al señor entrañable que cuidaba de mi madre como la mujer más especial del mundo, señor de campo, hacedor de muros de piedra y cuidador de perros, regador de huertas y, sin querer, protector de tortugas de tierra protegidas.


Con todo esto de las muertes de mis tíos, mi padrino y mi tía Tocaya (los dos cuñados con los que más relación tenía), mi padre vivió, como todos los demás, el peor mes de su vida. En el funeral de mi tía Tocaya, el último día que vi a mi padre, le vi tan demacrado, tan afectado, más casi que a mi madre, que daba cosa hasta acercarse a decirle algo.
Sabía que estaba mal porque fue él el que me llamó el día 7 de julio, incapaz de darme la noticia, que tuvo que pasarme a mi madre para que me explicara que mi tía había fallecido.


Y el último día que pude bromear con él, fue el día antes del funeral de mi tía, comiendo las hermanas con mis padres en la casa de campo que, desgraciadamente, jamás la verá terminada. Pero ni mi padre, ni mi madre, ni ninguno de sus hijos...


Sabía que la ilusión por ser abuelo, el preguntar y bromear por las ecografías y pasarme fotos de su cosecha y yo de mi nueva casa, que me dijo que cuando viniera a Madrid me arreglaría y montaría lo que faltaba, la futura boda de mi hermano, la promesa de mi hermana de buscar el hijo, la casa cada vez con más forma (ya tenía otro baño nuevo), etc... le hacían levantarse cada día con ganas de seguir. Acababa de hacerse unos análisis y comentaba que habían salido bien, los dolores de la espalda eran por el lumbago. Le pedíamos hacer reposo pero, literalmente: "El día que deje de trabajar para estar más tranquilo estoy listo". Fue su penúltimo mensaje de WhatsApp que tengo. El último fue: "No se puede cambiar de uvas a peras en un momento", cuando le dije que si el dolor era muscular, le dirían que se tomara la vida más tranquila, y que se cogiera el coche y se fuese de rutas, que aprovechara la jubilación...
https://www.tsunagujapan.com/17-facts-you-probably-didnt-know-about-sakura/




El día 2 de agosto estaba comiéndome tranquilamente un melocotón cuando me llamó mi tío. Cogí rápidamente el teléfono imaginándome que me iba a decir lo que nadie quería oír: que mi tía la del cáncer había llegado a su final.


Pero si nadie quiere escuchar que su tía, que le había criado, había fallecido tras una larga enfermedad, mucho peor es escuchar que te llama él porque ni mis hermanas, ni mi madre, ni nadie, era capaz de decirme lo que acababa de ocurrir.


Mi padre acababa de sufrir un infarto y, tras intentar reanimarlo, confirmaron su fallecimiento a los pocos minutos.


Y por eso nunca conocerá a su nieta. Ni sus siguientes nietos. Ni terminará la casa. Ni verá a sus hijos casarse. Ni nada más. Porque ya no está.


Ni mi padrino. Ni mi Tocaya. Ni mi padre.


Y para más inri, estando en Mallorca esos días, la semana que nos volvíamos a Madrid, falleció mi tía. Por suerte o por desgracia, pudimos despedirnos de ella. Pudimos hablar e incluso cuidarla un poco, hacerle compañía. En fin, despedidas.


Porque este verano han sido todo despedidas.


Ha sido una puta mierda.


Y quieren que esté contenta. Que mire al futuro. Que piense en la niña como algo positivo ya que todos tenían mucha ilusión.


Pero a mí no me apetece estar feliz en estos momentos. Sé que es algo bueno y sé que todo se transmite. Pero también hay que entender que no es el mejor momento y que si no me desahogo ahora, luego puede ser peor.


En fin. Así son las cosas. Sé que la vida sigue. Pero ellos ya no estarán aquí para verlo.


Y por eso el nombre de la niña también tenía que tener significado. Para los budistas, ese nombre se asocia con la temporalidad y el carácter pasajero de la belleza y la vida, pero también con el ciclo de transformación de la vida, por lo que también es asociado al renacer.
Para los samuráis: significaba su sangre y lo efímero de la vida, asociada al sacrificio y corta vida de los samuráis.


SAKURA (Flor de Cerezo)