Seguidores de mis paranoias...

miércoles, 1 de agosto de 2012

Estrés postvacacional, de mudanza y preginecoglógico.

Tras unos díitas en Guardamar (Alicante), en la playita, comiendo y bebiendo sin cesar sangría en terracitas a pié de playa, sudando como cerdos por el calor, pegajosos y con ganas de bañarnos contínuamente, dando esos paseos por la orill... esperad... no lo cuento, lo muestro:

 El apartamento a pié de playa.
 Comida... sangría...





 Nazis? en Guardamar. Muy artísticos, sí.

 ¿Sangría? Sí. Más.
 Paella. Más sangría.



 Más paella. La del último día, que sólo quedábamos dos. Con más sangría, por supuesto.
El arte de un matao.

Y nada más llegar el martes, poner una lavadora y hacer otra maleta rápido para el miércoles irnos temprano de turismo rural a Guadalajara.

Fuimos a dos casas rurales, una en Almoguera: El molino de los secretos, y otra en Albalate de Zorita: Las nubes.

En ambas nos trataron de lujo. He de decir que a la de Almoguera fui con un vale de Groupon. Nos dieron la habitación cara con bañera hidromasaje por 65€ dos noches, desayuno incluído. Nos invitó a varias bebidas, comimos y cenamos allí porque era baratísimo y muy abundante.
Almoguera como pueblo dejaba que desear la vida. Parece guay porque tiene un castillo pero es un pueblo bastante...poco cuidado. Hasta para ir al castillo daba la misma sensación de abandono que el castillo en sí: totalmente dejado y lleno de hierbajos y mierda, lugar de botellones y un peligro para borrachos, ya que hay sitios sin muro y se pueden pegar una ostia padre.

Me pareció bastante vergonzoso.

Imagináos cómo está si en la misma casa rural, nada más llegar, nos recomendaron los pueblos de al lado menos visitar el mismo donde nos alojábamos... eso dice mucho.

El chico muy amable y atento, llevaba la cocina, nos hacía el desayuno, la comida y la cena. Estaba disponible 24h. Llegamos a la conclusión que entre la oferta (un 70% de descuento), lo que nos invitaba, lo bien que nos trataba y lo barato que era todo, que era imposible que tuvieran ganancias. No podíamos salirles rentables ni de coña. 


Así que qué mejor que darles un poco de publicidad, venga, lo entendéis.

Fuimos a un par de pueblos de alrededor:

Zorita de los Canes: donde nos bañamos en el río bastante frío (mis piés se quedaban sin circulación por segundos, un escozor) y vimos el emplazamiento arqueológico Recópolis, un castillo en ruinas (pero bien cuidado), una exposición y más ruinas del asentamiento visigodo y dos días más tarde fuimos a hacer un poco de canoa por ahí. Por 5€ estuvo barato remar por el río durante una hora y tirarnos agua hasta casi hundir la canoa y ahuyentar a todo animal que estuviera alrededor con las risas de histeria.



Pastrana: conocida por ser la ciudad de los Príncipes de Éboli. Era bastante sosa, pero bueno, tiene un museo muy bonito un poco a las afueras, el Museo Teresiano y de Historia Natural (aunque en el punto de información digan que está a 2km andando... id en coche porque está a bastante más) en el Convento del Carmen. La mujer explicaba la exposición de pinturas religiosas con tanto amor y devoción que, aun sin creer ni ser cristianos ni entender ni pollas de pinturas, mirábamos los cuadros expentantes fijándonos en los detalles que tan emocionada nos iba explicando. Y sin tener nada que ver con lo religioso, sinó con el estudio que los Franciscanos del convento realizaban en las Islas Filipinas hace un par de siglos, la entrada también incluía el Museo de Ciencias Naturales. Tiene una cantidad de animales de distintas especies (aves, mamíferos, peces, cetáceos incluso, reptiles y miles y miles de moluscos) excepcional, algunos en extinción y otros muchos en peligro de extinción, por no contar los de raza desconocida.
Muy bonito y barato entrar. Y ya digo, la mujer que nos guiaba lo vivía y contagiaba su entusiasmo.

Almonacid de Zorita: fuimos un día a comer por ver el pueblo, soso y rancio. Lo que más nos impactó fueron los nombres de los perros. Ver a dos perros super monos jugueteando, el más juguetón y simpático, joven y guapísimo, de repente ser llamado por su recio dueño: ¡¡Killer, ven aquí!!

Killer.

¡¡Killer!! A un perrito de scotex. ¡¡¡Por favor!!!

Y luego la señora ya mayor, canosa y con andares de anciana. Vieja. Diciendo: "Vamos Rocky"

¡¡ROCKY!! No nos quedó claro si era Rocky 1, 2, 5 o la de Balboa.

Vamos. Si era un mil leches chiquitín negro y blanco super simpático. Vamos Rocky, machácalos a todos.

Los pueblos y su intento de intimidar a los turistas rurales con sus esponjosos y tiernos animalitos.

Y tras decir que no molaba nada, volvimos a los dias, pero esta vez para ver el Embalse y Playa.
Y qué decepción. Las vistas desde lo alto del embalse no, pero la playa...


En el mirador en lo alto de la montaña me metí con un negro enorme (era negro y era enorme, ¿qué?) diciendo de muy mala leche: "¿es que no sabe leer?", hablaba otro idioma y estaba lanzando piedras al embalse desde detrás de un cartel que ponía: "PROHIBIDO LANZAR PIEDRAS"

...

Se lo tradujo una señora.

Claro, como iba con un karateka pensé que me iba a proteger, pero el tío no va y se aleja un poco en plan: "ya le darán a ella".

Qué injusta es la vida.

Pues no nos hicieron nada, se fueron y ya. Mi unicornio que me traicionó.
Creo que estuvimos medio viaje diciendo "wiii" XD.

Y también fuimos a ver la Playa. Realmente íbamos a bañarnos pero pagar 5€ por bañarse en un lago lo veíamos excesivo. Si me dices de pagar eso en una piscina privada o municipal, ok. Pero privatizar un lago... ¿eso se puede hacer? Y luego otros 6€ si querías subir a una canoa. ¿Y si el agua está fría y no me quiero bañar, qué? ¿Pagar 5€ por mirar cómo la gente se baña? Además para una-dos horas que íbamos a estar, no valía la pena.

Albalate de Zorita: el lugar donde teníamos la otra casa rural, a 9km por en medio de la nada más lejos, claro. Un pueblo acogedor con un restaurante baratísimo y un supermercado de pueblo (por fín uno en 3 pueblos). Nos pusimos como cerdísimos comiendo dos días en ese restaurante. Lo XXL era XXXLVIII y bien cargadito... por menos de 3€.
Hicimos un poco de hípica en el club de la Herradura (como la serie esa horrible de la Disney) y en la casa rural nos relajamos en la piscina, haciendo un poco de tiro con arco, había bicis pero estaban un poco roñosas de dejarlas al sol y a las inclemencias del tiempo y sólo iba una y no del todo bien. Y  tenía para jugar a pinpon, billar, dardos, una sauna que no nos hacía sudar, una granjita, perros, zona de paseo, etc...
La casa rural estaba en lo alto de la montaña en el medio de la nada.
El recepcionista muy majo, y las camareras también (desayuno incluido). La habitación era grande y el baño muy espacioso. Por 50€ más podías alojarte en unas habiaciones tipo hobbit, excavadas en la tierra con una cama enorme, un sofá de piedra con cojines y un jacuzzi de esos tipo Gran Hermano enormes en medio de la habitación. Llamaba la atención pero para estar todo el día fuera mirando otros pueblos, no valía la pena pagar tanto más cada noche.

El domingo nos vinimos para Madrid donde volví a la realidad. Sólo quería comprar champú para el pelo y acabé comprando sábanas, toallas, cosas para el nuevo piso...

Después de comer me dejó en mi residencia y empecé a hacer maletas de ropa, bolsas para donar y otras para tirar. Llevo 3 días vaciando armarios y todavía tengo 2 muebles sin tocar. Tengo tantas cosas y cajas y mierdas que llevar... parece que no voy a acabar nunca.

Luego el lunes me puse mala del estómago. Al principio pensé que era porque comí queso en mal estado que debía llevar un huevo de tiempo en la nevera. Pero a medida que avanzaba el día siguiente (ayer) me empecé a preocupar si no sería por el estrés. Hablo mal, me enervo por cualquier cosa, la comida me sienta mal y me dan ganas de matar a todo el que me diga un no o no me quiera escuchar lo que le tenga que decir.

Así que con todo el estrés del mundo me he ido hoy a hacerme una ecografía mamaria.
Hoy me ha tocado una morena muy seca, pero muy seria y con pinta de profesional.
Como siempre incómoda, pero sobretodo ha sido incómodo cuando ha insistido debajo de mi teta izquierda y ha empezado a hacer capturas de pantalla una manchita negra. Yo no veía gran diferencia. Pero de repente en una de ellas ha señalado en la pantalla lo que medía de largo y de ancho.

Eso, gente, acojona.

Luego con el derecho nada.

Al finalizar me dice: "no sé si habrás notado que he insistido mucho en esta zona, yo creo que es grasa, pero como del año pasado a este ha crecido un poco, mejor hacer una punción para prevenir".

- ¿Una punción? ¿Eso duele, no? Me han dicho que te clavan una aguja y te sacan eso.
- No duele, porque te ponen anestesia. Es un pinchacito nada más.
- Que me tienen que clavar dos agujas, encima.

Así que si al estrés de toda la mudanza que me está traumatizando irnos a un quinto piso del quinto pino, viene la morena e intenta acojonarme que me tienen que clavar agujas. No quiero más agujas.

La chica ha flipado un poco porque me preocupa más que me vayan a clavar dos agujas que qué es lo que me tienen que quitar. Si ella dice que es grasa, que lo otro es por si acaso, pues que toque. Pero que no pida que me claven agujas, que lo paso demasiado mal. Es más, ya tengo ganas de vomitar de nuevo.

Es que me estresan.
Y encima mi ginecóloga se va de vacaciones y hasta casi finales de septiembre no tiene hueco. Encima, hasta septiembre voy a estar con el run-run del clavamiento de agujas...

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