Seguidores de mis paranoias...

lunes, 1 de abril de 2013

Senderismo y turismo rural por Asturias.

Esta Semana Santa me he desquitado de un viaje que hacía muchísimo tiempo quería hacer y, vagos de la vida, no se ha podido: ir a Asturias.

Cabe decir que no paramos. Y a pesar de lo que comimos y cogimos el coche, gastamos poco. Y menos mal, porque este mes de abril voy jodidísima.


Este viaje fue planeado tal que así:

- ¡¡Karate!! He visto una oferta en Groupon en una casa rural en Asturias. Está muy barato, puedo llamar a ver si tienen hueco para Semana Santa y así vamos. Quiero ir a Asturias. Quiero ir. Quiero ir. Quiero ir.

Llamé al teléfono y reservamos. Me pareció muy majo el hombre al conservarnos la oferta de Groupon pagando un plus por ser Semana Santa. Aunque al final acabó siendo un plus por reservarnos la habitación "king size" (mi cama a veces se me hace pequeña). Ya sé que para los que ponen las ofertas es mejor pagar allí, así Groupon no se lleva la timosa cantidad que se llevan. Pero cabe decir que las dos veces que he ido a casas rurales con Groupon...

...

... me he ido sintiéndome mal.

Verdaderamente pagaría el doble por lo mismo. La oferta buenísima. En el Don Felix Hotel, en Rioseco (en pleno Parque Natural de Redes), nos salió a 50€ habitación/noche [4 noches]. Contando que entraba el desayuno maravillosamente completísimo y una cena deliciosa con todo lujo de detalles...

Además que prefiero mil veces las casas rurales. El trato es mucho más cercano y el personal que nos atendió, se preocupaba por todo: tu estancia, explicarte cosas de la zona, qué hacer, te trataba como un familiar, te deja unas alicates para desenchufar la batería del coche porque de repente funciona mal, te guarda todos los chorizos, botillos, salchichón y cecina que has comprado en León en su bodega, te cuenta historia y detalles sobre la casa en la que te alojas...
Aparte que la casa era preciosa y enorme, conservando detalles que te transportan a la fecha en que fue construida, y el pueblo de Rioseco se encontraba en el medio de todo (se nota por la cantidad de casas rurales que lo componían) lo que nos propusimos ver y hacer:

Miércoles: Salir temprano desde Madrid. Sobre las 7:30h estábamos en la carretera.
Queríamos hacer una parada, y en vez de parar en una gasolinera y tomar una coca-cola, como íbamos con tiempo, hicimos mañana-mediodía en León.
Catedral de León.
Había un mercadillo así que nos pusimos a comprar como cerdos embutidos varios y luego nos fuimos de cortos. Echaba de menos León y su manera de comer de pinchos. Además en la mayoría servían cocido así que no hubo que pedir nada aparte de la bebida para comer.

Llegamos pronto a Rioseco y nos metimos directamente en la cama a dormir la siesta. Habíamos dormido muy poquito por la noche así que nos moríamos de cansancio.

Rioseco. Vistas desde una ruta del pueblo de Campiellos. Ruta con acceso para minusválidos.

Nos despertamos para la cena y en el mismo restaurante del hotel nos pusimos tibios a sidras, alitas de pollo (MARAVILLOSAS) y huevos rotos con jamón. Probé la primera tarta del mundo de queso que sabe a QUESO. Hecho con queso curado y que sabía a queso curado casín. Era raro pero digna de probar.

Jueves: La Ruta del Alba (5h i/v con parada para comer). Un desfiladero y cascadas por doquier siguiendo un río furioso a un lado y rodeados de rocas que filtraban el agua hasta nuestras cabezas. Verde. Muy verde. Nos cayó un poco de agua nada más llegar pero no nos llegamos a mojar en el camino. Incluso salió el sol y disfrutamos del paseo, los animales y las vistas. Nos gustó mucho. Lástima el final de trayecto estuviese cortado. 
Tras comer unos sandwiches seguimos el camino del río hasta Tanes/Tañes, para ver las vistas del embalse y la presa.
Luego fuimos a la Cueva de Deboyu para apreciar sus estalactitas desde fuera, ya que no se podía acceder.



Cenamos en dos sitios: un restaurante que nos llamó la atención en medio de la carretera, el Anzó, cuya sidra, chorizo a la sidra y patatas bravas nos dejaron con ganas de más, y en el mismo hotel al llegar nos pillamos más sidra y otras alitas de esas maravillosas. Qué bien se come allí, madre mía.
Y aparte de una buena ducha y un último paseo por el pueblo para bajarlo todo, nos merecíamos irnos prontito a dormir.

Viernes: Museo de la Minería e Industria (en el Entrego). A unos 20 minutos de Rioseco, se encuentra uno de los museos más entretenidos que he visitado. Puedes aprender lo dura que es la vida de los mineros adentrándote en una reproducción fiel de una mina y caminando como ellos entre postes, agachados y sintiendo algo de vértigo, un poco de ansiedad por estar en ese espacio cerrado y minúsculo y cansancio al darnos la oportunidad de caminar como ellos lo hacen diariamente, cuesta arriba y cuesta abajo. Nos mostraron la maquinaria que utilizan y los distintos peligros. Aparte arriba podías ver cómo ha evolucionado la Industria e incluso los hospitales y la medicina. Subirte a máquinas que sacaban el agua de la mina y aprender mucho sobre explosivos...

Luego fuimos a Oviedo. Estuvo bien porque al llover había poca gente en la calle y pudimos pasear y verlo todo rápido y tranquilos. Comimos una mierda (perdón, quería decir de tapas) y tampoco nos gustó mucho. No tiene mucho que ver, exceptuando la catedral y culos. Muchos culos. Demasiados culos. Una barbaridad de culos. ¿Qué le pasa a Oviedo y sus estatuas? Quizás tenía que ver el nombre del escultor: Urculo y su Culis monumentalibus. No es coña.

Ya nos ha quedado claro que para ver ciudades ya venimos de Madrid. Prefiero los pueblos y el trato diferente, saludar a todos los vecinos según vas caminando y ver gatos, perros, caballos y vacas por doquier. Para sentirme ignorada y una más de esta sociedad me quedo con un paseo por la Gran Vía.
Cenamos de nuevo en el Anzó donde comimos sus deliciosas "patatas al anzó" (esta vez no nos quedó estómago para las alitas del hotel U_U), más sidra, y tras otro paseo por Rioseco directos a dormir, que estábamos cansados.

Sábado: Ruta del Tabayon  del Mongallu (4h i/v con paradas para hacer fotos y videos). Ruta infestada de riadas que se llevaban el camino y mojándonos los pies hasta las rodillas casi, con nieve en algunos puntos y alguna subida de por favor matadme ya; termina en las cascadas de Tabayon, con una altura de 60 metros y un hipnotizante paisaje entre la nieve, la roca y el verde espeso de la montaña que me obligó a sacar la cámara buena que llevaba cargando todo el camino. Vale la pena llegar hasta el final y mojarse los pieses. Pobre Karate que me tuvo que cargar a la ida en un par de sitios porque mis zapatillas no eran antiagua y acabó mojado hasta las rodillas. A la vuelta acabé mojándome yo.


Yo en un tramo de la ruta y vistas lejanas de las cascadas de Tabayon.
A la vuelta jugué un poco con la nieve. Soy tonta.

Lo malo del pueblo de Tarna es que no tiene restaurantes así que tuvimos que comer a la vuelta, llenos de barro y con los calcetines mojados. Paramos en el ya famoso Anzó donde Karate se puso tibio con un menú especial bacalao y yo le dí a las patatas y chorizo a la sidra. Que me sentó fatal. No es lo mismo comer eso compartiéndolo que comerlo yo sola y acabé pagándolo repitiéndoseme durante todo el día hasta la cena.
Justo el día que teníamos reservada la cena en el hotel. Maldito chorizo a la sidra, me pudiste toda la tarde. Menos mal que antes de cenar se me ocurrió pedir una coca-cola a ver si ayudaba. Y efectivamente: la coca-cola lo mata todo porque la quemazón de estómago se esfumó. Aún así no quería forzar el estómago y cené poco.

La cena estaba deliciosa. Karate pidió el paté de cabracho y capón, y yo una ensalada y el pollo. Pero no un pollo de estos del supermercado. Un pollo que sabía a ... carne. Ahora entiendo esa famosa pregunta de: ¿pollo o carne?
Era como si me comiera una ternera pero más suave. No sé cómo explicarlo. Un pollo de estos de corral viejos y "curados". Con una buena salsita y patatas fritas caseras. Delicioso. Lástima no pudiera comer mucho, aunque lo degusté con toda mi pasión.
Como Karate es especialito con las bebidas tipo vino o sidra porque lleva sulfitos (por eso la sidra natural le debía entrar como agua, porque no lleva), no cogimos ni el vino ni la sidra espumosa, pero bebimos nuestra última sidrita natural. Bueno, yo sólo un culín... no quería forzar mi delicado estómago. Maldito chorizo a la sidra... con lo bueno que estaba y lo peleón que era.


Tras el penúltimo paseo por el pueblo y esa copiosa cena nos fuimos a la cama a descansar. Tardamos un poco en dormirnos porque estaban dando una mierda película pero que te obligaba a verla. Precisamente las que me encantan (adoro el Buzz 18), Naked Weapons. Qué mala es y cómo engancha. Me obligué a apagar la tele y cerrar los ojos, que ya eran casi la 1am y había que dormir una hora menos y despertarse a las 7 para hacer las maletas, desayunar, comprar y salir temprano para Madrid y no pillar atasco en la A-6.

Maldito cambio horario.

Domingo: Hicimos la maleta super rápido, así que nos sobró tiempo para dar un último paseo por el pueblo. Compramos el queso típico casín y chorizos normales, de jabalí y de venado y desayunamos. Nos despedimos del señor que tan bién nos trató, que nos devolvió la caja con todos nuestros embutidos leoneses y para Madrid que te vi.

Un viaje algo duro y sin paradas de 4 horas y media, excepto la de repostar el coche, que me obligó a ir diciéndome: "no me meo, el pipí no existe" desde antes de pasar León. Por suerte al llegar a las 14:30h a mi casa no había atasco excepto pasado Las Rozas y algún que otro parón en las incoporaciones antes del peaje de la A-6.


Y ya llegar a casa...

Pasó algo rarísimo al entrar en ella. Algo que hasta obligó a Karate a soltar un "¿QUÉ HA PASADO?".
Durante todo el viaje mi relax, mis ganas y mi buen humor estaban a flote. Pero nada más cruzar el umbral de esa puerta del 5ºA que me adentraba a un pasillo donde había un gato negro saludándome y una gata preciosa carey pidiendo comida (aún con comida en el cacharro), se me borró todo y me entró una especie de depresión al volver a verme encerrada en ese piso de mierda.
Definitivamente, si no me mudo me moriré de depresión y de furia. Odio vivir allí. Me cambia completamente el humor aún habiéndomelo pasado tan bién y haber hecho tantas cosas. Odio ver mis cosas cambiadas de sitio. Odio saber que es él quién lo toca. Que las cosas que compraste con ganas para un piso al que tantas ganas tenías de mudarte son utilizadas y mal lavadas y manoseadas por él. No sé por qué he llevado tan lejos mi manía. No sé qué me pasa pero sólo es notar su presencia y me cambia absolutamente todo mi humor.

Es deprimente vivir con alguien que no soportas su sola presencia. Creo que nunca he sentido algo así por nadie. Quizás sí, pero jamás he vivido con ese alguien al que le he cogido tanta manía y no puedo ignorarle ni vivir feliz sin verle, porque lo tengo en la misma casa donde tengo todo 24h y le tengo que ver obligatoriamente.
Yo que siempre he tenido facilidad para dejar atrás las cosas, vivir con eso es horrible. Y pensar que hasta agosto tengo que estar así. Me tiene tan deprimida y me da tanta rabia...  Si no fuera por ese contrato de alquier y que mi amiga hasta verano no tiene la habitación libre, ya haría meses que estaría viviendo feliz y contenta sin importarme nada más que mi gata, mis estudios, mi trabajo y ahorrar para Japón y pagar las cosas del coche que me llevan de cabeza.



PD: ACTUALIZARÉ CON FOTOS CUANDO MI PORTÁTIL DEJE DE IMPORTUNARME Y PERMITA QUE LAS PASE DE LA TARJETA DE MEMORIA AL PC. 

SE VEN MAL PORQUE SON DE FACEBOOK, YA QUE MI PORTATIL SIGUE REACIO.
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2 comentarios:

H@n dijo...

ya iba a dicrte yo algo en plan "pero ni una sola fotoooo?????" y leugo he leido la posdata ^^
Esperaré imaciente, pedazo de plan, jo, como mola!

Y sí, mudanza YA!

Jill dijo...

Los choricines a la sidra si no son compartidos son muerte pura. Una cosa es comerse dos o tres y otra es meterse entre pecho y espalda seis. OMG, la acidez y la repetición son indescriptibles.

Asturias es preciosa, tan verde y bonita... tengo ganas de volver. :_(