Seguidores de mis paranoias...

lunes, 29 de julio de 2013

Unas vacaciones pasadas por agua, montañas y comida.

¿Cómo resumir mis vacaciones? Imposible. Así que me explayo:

Hace unas semanas no iba a cogerme vacaciones de verano, pero luego pensé: ¿y si finalmente me cogen para el curso? ¿Cuándo gasto las dos semanas de vacaciones si en septiembre cojo dos semanas  y en octubre empiezo las clases?

Así que me puse de acuerdo con Karate y, entre su curro, cursos y planes y: mi curro con turnos de vacaciones de mis compañeros y las semanas vetadas de regla era imposible (se viaja para follar también, y más si vas a un hotel), así que decidimos cogernos algo para la única semana de regla que yo iba a tener en julio. Y allí que fuimos, acompañados de mis compresas y mis tampax.

 El Bierzo era una visita obligada, ya que teníamos que vernos con unos amigos de allí, y aproveché para saludar a los padres de... ¿quién? Mi ex. O ex-binomio como lo solía llamar por aquí. Suena fatal "mi" referido a personas. A posesión total. No me gusta, aunque así sea.
Nada más llegar a Ponferrada comimos en mi tan amado B&P, mi tan querida pizza de atún y tomate natural riquísima, y luego acabé en la casa donde tantos fines de semana y vacaciones pasé, saludando a una familia que llevaba dos años sin ver.
No han cambiado nada. Me sentí super cómoda hablando de todo con ellos y, sobretodo, me alegró saber que aunque las cosas no salgan como uno desea, al final hay gente que compensa una falta. Y el padre me dio un bote de cerezas en aguardiente que tendré durante mucho tiempo en mi estantería hasta que invite a alguien que le gusten a casa xD. Le iba a decir que no, pero me acordaré de ellos cada vez que vea ese bote y me reiré.

Llegué más tarde de lo planeado a casa de mi amigo donde nos alojábamos esos 3 días. Estaban comprando las entradas para ir al Castillo Templario de Ponferrada esa noche cuando llegué.
Tras cenar una ensalada (preparando nuestro organismo para el día siguiente), nos fuimos al Castillo a la ruta teatralizada. La obra estuvo muy amena. De noche, con muchas luces, fuegos artificiales, contándonos un poco sobre el castillo y una de sus trágicas leyendas...



Tras tomar unos daikiris, nos volvimos para casa a dormir, que había que madrugar para el domingo.
Fuimos a hacer una rutilla y comer empanadas (de atún y hornazo) por LAS MÉDULAS. No sin antes pasar por el Castillo de Cornatel.


Adoro las Médulas. Tiene unos paisajes únicos y dignos de admirar. Es la mayor mina de oro a cielo abierto de todo el Imperio Romano y está declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.


 Fue un día muy ameno, caminando, subiendo cuestas, hablando y volviendo a media tarde a casa para descansar y...

Celebrar mi cumpleaños por adelantado.

Íbamos a celebrarlo el lunes, día 22 de julio, cumple y santo de Misaoshi. Me duelen ya, 27 años. Cada vez veo el tres más cerca...
Pero ya que estábamos allí, preferí invitar un día antes a mi tan ansiada cena: PATATAS BRAVAS DEL BODEGÓN. Las amo. Las venero. Las comería todo el día... y noche.
Y después un helado maravilloso de la Jijonenca.

Fue perfecto el día, la cena y el postre. Y luego fuimos al Morticia donde Karate y la novia de Datox, que no habían ido nunca, pudieron ver un local diferente, sus decorados y su no tan guay música (escuchar toda la noche eso la verdad, agobia). Tomamos algo light y encima nos dieron un helado a cada uno. Viva la muerte por comida.


Al día siguiente nos levantamos temprano para ir a Peñalba.
He de decir que en todos esos años que estuve yendo asiduamente jamás oí hablar de ese lugar tan maravilloso, bucólico y pastoril y me cagué en todo por no haberlo conocido antes. Es tan... RELAX. Tan bonito. Tan genial.
Fue uno de los mayores descubrimientos del Bierzo. Ese pueblo y hacer la ruta del Silencio (qué nombre más hermoso, madre mía) hasta la cueva, fue una experiencia brutal. Comimos lo que nos sobró de empanada en medio del monte y luego volvimos a casa.



Tras una tarde descansando, nos fuimos a cenar de cortos a todos los bares que se pudieron y luego un helado para bajarlo todo.

Menudos tres días. Luego con todo el cansancio, madrugamos el martes, desayunamos unos croasancitos en la pastelería La Granja (adoro esos minicroasanes) y para Asturias que nos fuimos...

Cogimos la ruta larga y con menos peajes: pasar por Villablino. Y eso nos dio para ver Babia por encima. Qué paisajes más bonitos hasta llegar a Asturias. Mirar por la ventana durante ese trayecto no hizo más que abrirme boca para los dos días que nos esperaban de rutas y actividades de "aventura" por Cangas de Onís y alrededores.


Cogí un paquete organizado de aventuras, hotel 2 noches//desayunos + descenso del Sella//ruta en quad//ruta a caballo = 104€ cada uno. Lo miré por separado y por 2€ más caro opté por el organizado. Vale la pena. Lo que no sabía es que había tantos y tantos centros de actividades. En Cangas viven de eso por lo visto. Nosotros lo hicimos a través de Los Cauces, y muy bién, la verdad. Excepto para la ruta a caballo no cogimos el coche para nada, ya que tienen autobuses y furgos para llevar a los clientes según convenga.

Nada más llegar comimos un menú del día en un restaurante cerca del hotel que poco más y morimos. Yo por lo menos. Estuve toda la tarde agonizando y la comida repitiéndoseme. Fue horrible. Comí como una puta cerdúmena.
Dormimos la siesta y nos hicimos una miniruta: La olla de San Vicente, por el Río Dobra. Super bonita la ruta. El agua hipercristalina. Daban ganas de meterse a cada paso que dabas bordeando el río. Me encantó. Como casi todo en Asturias, muy relajante. La naturaleza me embelesa.


Tras volver de la rutilla, nos fuimos a Ribadesella, donde nos esperaban dándose un baño en la playa la madre de Datox&company, en cuya casa nos alojamos en Ponferrada hasta el día anterior.



Me alegré mucho de verla, es una mujer que habla como una locutora de radio, te transmite mucho, no sólo la voz, sinó porque sabe de lo que habla. Me gusta mucho estar con ella y nos regaló un rato muy ameno. Nos recomendó un queso que me gusta muchísimo pero no sabía dónde comprarlo (fabricado en un pueblo al lado de Cangas de Onís que no se vende en muchos sitios: Onao).
Tras pasar una bonita velada en Ribadesella en la playa, marchamos para Cangas de Onís. No queríamos irnos muy tarde a dormir porque teníamos que madrugar que teníamos: DESCENSO DEL SELLA.


Tras desayunar muy bién, nos compramos unos escarpines para el descenso y fuimos a preguntar cómo llegar al lugar de salida y qué llevar. Íbamos super perdidos. Pero tras las explicaciones y pagar el resto de viaje, nos fuimos al hotel a prepararnos para la jornada que nos esperaba.


Un autobús nos recogió en la estación de autobuses (tras el hotel) y nos llevaron al lugar de salida donde nada más llegar nos proporcionaron el material (bidón, remos, chalecos y bocata+agua+pastelito+manzana). Tras una miniclase teórica nos subimos a la canoa y nos soltaron al río. Tenía poco cauce y en algunos sitios tenías que bajarte a empujar (sólo en 2 sitios, y en uno de ellos porque nos metimos mal en vez de en lo profundo).
Había tres salidas: la de los 8km, la de los 14km y la de los 17km.

Íbamos con la intención de hacer los 14km sólo, porque a las 18h teníamos una ruta en quad programada, pero al ver que hicimos en hora y media 8km, donde hicimos una parada para tomarnos una sidra y los bocatas, optamos por llegar hasta el final. Había un montón de puestos con música y venta de sidras (y más bebidas) fresquitas.


Menudos paisajes. Qué maravilla. Nos reimos un montón. Remamos un montón más. Había muchas curvas con rápidos. Medio volcamos una vez chocando contra unas rocas, que nos entró un montón de agua y tuvimos que parar para volcar la canoa xD. Fue tan divertido que ya echo de menos volver a remar 17km río abajo.

Al llegar a los 17km nos recogió un autobús y nos llevó de vuelta a Cangas, donde nos dio tiempo de comer en el restaurante asturiano más decepcionante del Mundo. Jamás vayáis, en Cangas de Onís, a un restaurante llamado "El Abuelo" (y eso que el nombre promete, ¿no?). Era el único que seguían sirviendo menús y platos a las 17h cuando llegamos. Las croquetas del supermercado Día saben a gloria comparadas con la mierda que nos sirvieron. Horrible. Van de caseros y era todo precocinado y mal-calentado. Y sabía peor que fatal. Quería suicidarme por no pagar la cuenta. Menudo timo. Con la de sitios de buen comer que hay ¡¡EN ASTURIAS!!, elegimos el peor con diferencia.

Tras comer esa bazofia bajada con sidra, nos dirigimos al punto de encuentro para nuestra ruta de Quad.

Resulta que a Karate le gustan las motos (tiene moto grande), los coches (tiene dos a falta de uno) y todo lo que lleve motor. Así que me hacía ilusión meter una ruta en Quad en el pack.

...

...

Si llego a saber que podríamos haber muerto habría cogido el descenso de cañones.

Hasta llegar a lo alto de la montaña sólo escuchaba a Karate gritar: "¡¡Esto no frena!! ¡¡NO FRENAAAAA!!".
Una vez que llegas a lo alto de la montaña te meten en unos caminos de cabras por los que podrías ir en bici. Pero luego se complica. Y empieza a haber raíces de árboles. Y luego piedras. Y luego esas raíces y esas piedras convertidas en rocas resbaladizas hacen forma de escalones naturales. Y hay riachuelos y charcos.Y escalones naturales se convierten en caminos de tierra, piedras y raíces con escalones resbaladizos llenos de barro con una inclinación del 40% o algo así. Porque yo, que iba detrás, veía el suelo de tal manera que me escondía tras la espalda de Karate para no ver mi muerte y mis dientes romperse contra ese suelo mortal.
Qué-puto-miedo.

En una de esas cuestas empinadas sin paredes en las que apoyarse o contra las que chocar, fue en la que se le fue el Quad a Karate. Sólo recuerdo ver un árbol acercarse directamente a nosotros y un choque, acompañados de mi grito intenso y agarrada tan fuerte a él que le podría haber roto varias costillas tranquilamente. A la izquierda una pared rocosa. A la derecha y directos hacia allí: una ladera en la que no se veía el suelo. Y el quad, nosotros, contra el único árbol que nos salvó de caer ladera abajo.
El monitor, acojonado, miró el quad, nos miró a nosotros, miró a la derecha... y dijo: menos mal que estaba el árbol.

Pues sí. Caíamos directos.

El quad acabó ileso, pero el árbol nos recordará para siempre con una herida abierta.

Y la ruta siguió. Más bajadas y curvas imposibles. Más deseos de terminar y vivir o morir rápidamente, en el acto. Más derrapes y más sufrimiento.

Y terminó. Cuando llegamos a la carretera de vuelta a Cangas casi doy las gracias al ente inexistente que llaman Dios por estar vivos.

Nada más llegar nos fuimos al hotel a ducharnos y descansar. Menudo día. Nos temblaba todo del cansancio y del pánico tras casi perder la vida en un puto vehículo de 4 ruedas por alta montaña. ¿Por qué cojones nos pusieron la ruta difícil? Con lo bonito que habría sido ir por la misma donde los padres llevan a los niños...

- ¿Tenéis carnet de conducir?
- Sí.
"Pues estáis preparados para meteros por cuestas, charcos, barro y escalones de piedra y tierra resbaladizos"

¡¡No!! Queríamos pasar un rato agradable no pensar en la muerte todo el rato.

Tras una siesta hasta las tantas de la noche, fuimos a cenar a una sidredría: El Corcho, sin caer en el mismo error que para comer. Y acabamos en una sidrería buenísima comiendo de tapas y tomándonos una sidrina escanciada por los propios camareros. Rico, rico. Y con fundamento.

Tras un helado y a dormir, nos levantamos, desayunamos y nos preparamos para la ruta a caballo.
Nos dirigimos al punto de encuentro y nos montaron en unos caballos super tranquilos que, como somos nosotros y nada puede ser perfecto, ni siquiera con dos caballos tan mansos, decidieron que tenían que pelearse y justo el caballo de Karate y el mío se picaron, se mordieron, el mío encabritó y el suyo dio una vuelta. Por suerte ninguno de nosotros cayó y el trayecto siguió como si nada.
Me tocó el caballo blanco, se llamaba Tirano.

He de decir que los guías eran unos sobrados, y nos despollábamos cada vez que hacían algo: el del quad iba sin manos incluso en los lugares donde nosotros derrapábamos. Y el del caballo se puso sentado como una señorita de la realeza, mientras se fumaba un piti tras otro.

Y bueno, tras comer en la misma sidrería en la que cenamos (riquísimo todo, oiga), comprar unas sidras,bollos preñaos, ¡¡crema de queso de Onao!! que tuvimos que ir al pueblo de Onao para poder comprarlo en la misma quesería donde lo fabrican, tras llamar desde el día anterior a la quesera, pobre, debía pensar que era una pesada. El mejor queso que he comido. Compramos unas cuantas más cosillas para comer y nos dispusimos para volver a Madrid.

Tras 5 horas en coche, un cubanito y un pirulo, llegamos a mi casa, dormimos la siesta y nos fuimos a cenar a Leganés.

Cómo echaba de menos a mi gata. Dormir en mi cama hizo que se me quitara todo el dolor de espalda de las rutas y actividades.

El viernes me fui a desayunar con los del trabajo porque se incorporaba mi jefa tras la baja de maternidad. Cómo la he echado de menos en el curro, se notaba tanto su ausencia...
Y luego de desayunar, vuelta a casa a poner lavadoras y a comer del KFC a la piscina con mi compañera de piso, su hermana y un amigo de ambas. Tras pasar la tarde en remojo y tomando el sol volvimos a casa.
Por la tarde hice la maleta de nuevo para irnos al día siguiente a Escalona. A bañarnos al río (que al final fue la piscina), comer, dormir y chingar (y no por ese orden).

Estoy super cansada y volver hoy a trabajar no me está ayudando de nada.

Y esta ha sido mi semana de vacaciones resumida. Echaba mucho de menos El Bierzo, y Asturias quiero que sea visita anual obligada. Es tan... bonita, relajante, barata, grande y maravillosa. Me encanta.

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1 comentario:

brujitastur dijo...

Sabes que dicen que en Asturias llueve lo justo para q los turistas no se queden a vivir?jejejeje