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jueves, 25 de junio de 2015

Sueños viajeros: Pasar la Nochevieja en Noruega

Noviembre. Estás mirando tranquilamente la televisión cuando comienza Callejeros Viajeros: Noruega. Y te preguntas por qué no has ido todavía a ese país, cuando estás en un buen momento económico y necesitas salir de tu casa unos días porque estás estresada con los estudios.
 
Y miras precios en internet y ves que ir en invierno, una semana concidiendo con la Nochevieja siendo más precisos, sale a mitad de precio que en verano. Nadie quiere pasar la Nochevieja en Noruega parece. Y después de vivirlo Karate y yo: no lo entendemos. Compramos billetes para ir a la ciudad de Bergen y escogimos un apartamento con desayuno, sabiendo que comer allí sería caro y que llevaríamos comida de España.
 
Busqué información antes de ir, qué hacer y ver, excursiones, cruceros, rutas de senderismo... y me puse en contacto con un chico que estudiaba en Bergen de Erasmus. Me dijo que con suerte lo veríamos nevado, que solía nevar más a finales de enero y principios de febrero y que sería muy difícil contratar excursiones en barquito por los fiordos.
 
Gracias a las cuatro estaciones, al sol y a la luna por habernos ofrecido un invierno muy frío que, exceptuando el viaje de ida con KLM cuyos e-mails avisando de posibles cancelaciones (por suerte nuestro vuelo sólo sufrió retrasos, la mitad cancelados por el viento y mal tiempo), el resto fue llegar a un Bergen completamente nevado, con el cielo despejado para poder ver los fiordos desde el avión al llegar desde Amsterdam y, por supuesto, de vivir una de las experiencias paisajísticas más maravillosas de mi vida (y la más fría).
 
Nada más llegar, unas horas más tarde de lo previsto, y golpearnos el gélido frío del norte de Europa esperando el autobús del aeropuerto, llegamos a destino. La ciudad pesquera de Bergen.
 
Nuestro viaje en avión no sufrío turbulencias (mi mayor miedo) y eso que el viento era enorme. Ni si quiera al aterrizar (mi 2º mayor miedo)... Nuestro viaje sufrió el mayor incidente en el bus del aeropuerto hasta Bergen. En medio de la montaña. Empieza a oler a humo dentro del bus. Estábamos teniendo una charla con un catalán afincado en Bergen recomendándonos cosas que hacer y restaurantes, y otro catalán que habían cancelado su vuelo desde otro aeropuerto y tuvo que editar toda su ruta de viaje para poder llegar a Barcelona a tomar las uvas y que viajaba solo para hacer fotos y subirse en un barco para ver los fiordos nevados... cuando paran el bus en medio de la NADA y nos hacen bajar a todos. La azafata con un extintor dándole a la rueda, el humo invadiendo el autobús y los pasajeros fuera y muertos de frío (con la calefacción te quitas la chaqueta, guantes, bufanda...¡y te sacan corriendo al monte nevado!). Nos hicieron sacar las maletas del bus, al que dejaron de funcionar los frenos y una rueda después de quemarse la zona, y esperar al siguiente que vendría en breves. Nos sirvió para conocer más a nuestro futuro compañero de cruceros...
 
Menos mal que el chico de Barcelona se cruzó con nosotros porque le avisé de que la caseta de información turística estaba cerrado al día siguiente y no podría pillar billetes para el barco que quería y, empollona de mí, le mostré qué cruceritos había disponibles, los cuales me tiré días y días buscando en internet, ya que no encontré mucha información para el invierno puesto que la mayoría de cosas turísticas sólo las ofrecen en verano. [SI QUERÉIS VER UN PLAN DE VIAJE PARA NAVIDADES: PINCHAD] Hay un pdf llamado "Noruega Plan Viaje". En  una semana tuvimos la opción de hacer tres cruceros, pero sólo hicimos dos.
 
Nos fuimos con dinero descambiado desde España y nos sobró dinero a la vuelta. Llevábamos mucho para pagar cruceros y alguna comida fuera (llevábamos un queso y un montón de embutido que nos sobró porque ir a comer era de caro como comer en el Foster's Hollywood todos los días, económicamente hablando). En el hotel desayunábamos de buffet libre en el restaurante Egon, al que luego volvíamos para cenar. En el buffet me hinchaba a gambas con una salsa de limón super rara y Karate a salmón, habían mil cosas y aprovechábamos para ponernos hasta arriba de comida. En Nochevieja cenamos en el mismo Egon en el puerto de Bryggen y nos salió por menos de 70€ los dos. Karate se hinchó a salmón y de entrante una sopa y yo un solomillo a la pimienta super rico y sabroso con guarnición, más la bebida. Las pizzas, por poco más de 20€ cenábamos los dos una pedazo de pizza familiar que se te salían los ojos cuando veías que la ternera no era picada como te la ponen aquí en las pizzas de carne... ¡¡eran trozos de entrecot ternera!! Super jugosos y sabrosos. Viva los restaurantes Egon. Era una franquicia en plan Vips, pero de comida de verdad.
 
 
Vamos, que pagas algo más que en España (o como si fueras al Domino's sin oferta) cenábamos ingredientes de calidad y no pudimos quejarnos de ningún día que comimos-cenamos fuera. Incluso si llevas el carnet de estudiante (yo llevaba el normal que te dan aquí, no el internacional), te hacían ofertas en cruceros, entradas y algunos restaurantes y creedme que se notaba muchísimo el descuento.
En el restaurante Inside (justo en la cuesta, pasas el McDonals, llegando ya al funicular Floibanen, para subir al monte Floyen, decorado en plan Rock muy chulo, que nos recomendó el catalán del autobús que vivía allí) además le di coba al camarero en spaninglish (fuimos varias veces) y la última vez me cobró menos por las bebidas xD, aparte del descuento de estudiante. Y uno de los camareros hablaba español, así que sin problema. Tenían hamburguesas super variadas y sabrosas, incluso picantes de la muerte a precios tipo Foster's o Fridays.
 
La pena es que justo dos días antes de irnos ya no había nieve, se había fundido, pero al menos disfrutamos la Nochevieja en el puerto con todos los barcos sonando, los fuegos artificiales reflejados en el agua y la gente gritando bordeando todo el puerto. Lloviendo un poco, eso sí. Yo me tomé 12 chuches, a falta de uvas, de un puñao en la boca porque allí no tocan las campanadas xD.
 
Os dejo con unas pocas fotos del viaje, a ver si os pongo los dientes largos y os animáis a no viajar sólo en verano a este tipo de destinos: con nieve tienen su encanto, aunque haga un frío de pelotas y el aire en los cruceros corte como cuchillas...
 
Nada más dejar las maletas en el apartamento: dar una vuelta por el puerto de Bryggen:
 
 
Fotos de nuestro primer crucero al día siguiente de llegar donde nos encontramos con el de Barcelona del bus, que menos mal nos hizo caso y coincidimos en el segundo crucero también, te subes en el puerto y pagas durante el viaje o justo antes de salir que te mandan a sacar el ticket, que no sabíamos cuando se pagaba xD. Mucho frío, mucho... muchísimo...el aire era horrible cómo cortaba la piel y el barco cómo rompía el hielo y sonaba como si fuera a romperse,encima nevó-llovió un ratito y al principio no se veía nada. Paró en una cascada congelada y se acercó rompiendo el hielo... una pasada:
 
 
 
 
También subimos al Monte Floyen en el funicular (floibanen). Subimos varias veces, nevado y sin nevar. Bajamos una de las veces andando y viendo los restos de los trineos donde niños, días antes, se tiraban sin protección por todo el monte y esas curvas hasta terminar en la carretera que, con suerte, ningún coche se llevara por delante a los niños (si no se habían matado en la montaña). Se ve absolutamente todo Bergen y el puerto, es una maravilla. También ponen las velas marcando los días de navidad que faltan y que pueden verse desde la ciudad:
Pisando el lago congelado!!!!!!


Pisando el lago días después, ya hecho hielo y super resbaladizo.

Caminando por la virgen nieve.

Restos de trineos bajando el monte, ya sin nieve, el penúltimo día.

Las luces que marcan la Navidad.

El funicular "floibanen".

Pasándolo genial con la nieve.

Vistas desde el banco más alto (me colgaban los piés a dos palmos del suelo)
con unas vistas geniales desde la montaña. Nuestra última subida ya sin nieve.


Bergen desde la otra parte de la ciudad.
Qué bonita eres, Bergen.
Y la excursión brutal y maravillosa con Karate, donde también coincidimos con el de Barcelona (que nos dio su instagram, vaya fotos) y otras parejas españolas que nos encontramos por ahí. Ida en autobús a Gudvangen desde Bergen, coger un crucero a Flam por el fiordo transitable más estrecho de Noruega y vuelta en el Flamsbana cuya experiencia fue brutal (un tren de alta montaña antiguo que hace una parada en una cascada y te deja en Myrdal, donde haces transbordo a otro tren de vuelta a Bergen). Nos salió más barato porque lo pillamos desde la oficina de turismo de Bergen, aunque en mi guía miré cómo hacerlo por nuestra cuenta, por si acaso no podíamos, y si a alguien le interesa:
 





En Gudvangen al bajar del autobús, antes de subirnos al barco que nos llevaría a Flam.



Y bueno, en Bergen también vimos algún museo, como el de Jengibre (sólo disponible en navidad), paseamos muchísimo, vimos el castillo, el puerto y sus pedazo de barcos y también fuimos a la iglesia de madera de Fantoft, cuyo viaje en autobús casi nos hace morir de un ataque al corazón: 8€ ida y vuelta cada uno por unas pocas paradas!!! Además estaba nublado y con la nieve y pensábamos que nos perderíamos, menos mal hay algunas indicaciones, nos metimos en medio del bosquecillo y llegamos sin problema, exceptuando el cague de no ver a más de 10 metros xDDD. La iglesia una pasada por fuera, lástima no se pudiera entrar:

Museo de jengibre, realizado por las gentes de Bergen.

Iglesia de Fantoft

Esperando el bus en medio de la nada a la vuelta.